viernes, 2 de enero de 2026

“EL LITORAL ATLÁNTICO DE CÁDIZ DURANTE LA DOMINACIÓN ISLÁMICA”, por RAMÓN FERNÁNDEZ BARBA(*). [2/5].

[VIENE del 23 diciembre 2.025]

«”LA ALTA EDAD MEDIA.

En este contexto, la crisis del siglo III supuso un verdadero mazazo para la vida urbana en esta zona, ya que al reducir drásticamente las pautas de consumo y comercio, provocó el hundimiento de la red urbana existente, aunque no la desaparición de las ciudades. Por un lado persistieron los núcleos antiguos, aunque reducidos y degradados, según la óptica romana, como se puede ver en las ruinas de Baelo Claudia, donde la trama urbana sufrió una fortísima mutación, aunque no podemos conocer los detalles de este proceso. 

[Ambientación, no incluida en el artículo original] Panorámica del conjunto de Baelo Claudia. Fuente: “andalusiatourtravel.com”. 

En Gades, metrópolis de la costa, la situación se conoce un poco mejor, ya que la aristocracia enriquecida por el comercio invirtió en tierras, que “dignificaban” sus riquezas y aseguraban su acceso a la clase dirigente del imperio, convirtiéndose de esta forma en aristocracia. Dado el carácter insular de Gades, las compras de tierras se realizaron en las fértiles tierras agrícolas de la campiña, especialmente en torno a Medina Sidonia, un proceso bien estudiado en los últimos años.

Al quedar fuertemente dañado el sistema que permitía a las ciudades costeras mantener su opulencia con el abandono de las clases altas y la decadencia del comercio, Gades se convirtió rápidamente en un enclave casi desierto, condición en la que permanecerá durante siglos.

La inseguridad creciente fue parte de la crisis general del siglo III, con incursiones bárbaras cada vez más dañinas, hizo más atractivas las posiciones fácilmente defendibles, como el cerro sobre el que se asienta Medina Sidonia, facilitando el despoblamiento de la costa. En torno a los grandes propietarios se fue apiñando una población que necesitaba protección contra las amenazas externas e internas, modificando de forma fundamental las estructuras demográficas de lo que hoy es la provincia de Cádiz. 

[Ambientación, no incluida en el artículo original] Cádiz en época romana: Gades. Fuente: “cadizantiguo.tumblr.com”. 

La nueva estructura, que dura básicamente desde el siglo IV hasta el X, se caracteriza por una sociedad de tipo feudal o proto-feudal, con una aristocracia dominante y que gravita en torno a las zonas de cultivo más importantes (Campiña de Medina, Valle del Guadalete), fuentes del poder de los señores.

En general, la costa quedó escasamente poblada y con una economía cercana a la subsistencia, basada sobre todo en la agricultura. Aunque se instalaron contingentes militares árabes den el 741, su implantación debió de producirse especialmente en el rico y resguardado interior. Sólo en un caso podemos apuntar un asentamiento que, quizás, corresponda a este momento.

Es la pequeña aldea agrícola de Benafoçin, según consta en el repartimiento de Vejer del siglo XIII, y que se ha interpretado como un nombre perteneciente a un clan o gran familia de origen árabe. En cualquier caso, el carácter aislado del ejemplo y su situación kilómetros tierra adentro remarcar el desinterés de los árabes por esta zona. El centro político de la región, ya desplazado al interior desde el siglo III, se aleja aun más de la costa a partir del siglo IX, cuando la capital pasa de Asido (Medina Sidonia) a Qalsana (zona de Arcos de la Frontera), probablemente una población de nuevo cuño de carácter “islámico”, es decir, no feudal y vinculada al poder omeya. De nuevo en este caso la seguridad juega un papel importante, al haber sido Medina arrasada por los vikingos a mediados del citado siglo IX. 

[Ambientación, no incluida en el artículo original] Naves vikingas. Fuente: “historiaparanodormiranhell.blogspot.com”, 6 febrero 2017. 

Este es un panorama equivalente al de las restantes zonas atlánticas de al-Andalus, abatidas por el fin del mundo comercial antiguo. Si acaso, la fachada marítima, al sur de la desembocadura del Guadalquivir sufrió un mayor golpe, ya que su especialización había sido muy grande. Por eso, cuando desde el siglo IX, o puede incluso que antes, las relaciones comerciales, la navegación y las poblaciones costeras comenzaron a salir de su prolongado letargo, el litoral entre el Estrecho y el Guadalquivir permaneció estancado, datándose su renovación en fecha posterior. Y sin embargo, parte de los hechos que motivaron un nuevo interés del poder central por las costas se repitieron en la zona, como el ataque de los vikingos, que llegaron a saquear Medina Sidonia. Pese a que estos hechos tuvieron el efecto de una llamada de emergencia para el emir cordobés, las primeras muestras de dinamismo en las zonas costeras datan del periodo final de la fitna, o guerra civil, a comienzos del siglo X. Vejer hubo de ser sometida al poder de Abd Alrahman III, lo que indica la existencia de una ciudad fortificada, que controlaba el estuario del río Barbate.

También de la misma época data la construcción de un alminar en Medina Sidonia a nombre del primer califa omeya de al-Andalus, lo que implica una creciente islamización de la comarca, al tiempo que un esfuerzo de proselitismo por parte del gobernante. Otro ejemplo lo aporta el primer resto conocido del Cádiz islámico, un capitel de mármol de la misma época.

Aun así, cuando se produce la ruptura del califato, el núcleo del que depende el territorio que nos ocupa es Arcos de la Frontera, una fortaleza inexpugnable, que controla el curso medio del principal curso de agua, el Guadalete, no muy lejos de la anterior capital, Qalsana. Esto contrasta enormemente con el resto de reinos creados en el Garb al-Andalus, la zoma más occidental de la península Ibérica, todos con clara vocación comercial y litoral, como Saltes, Silves, Mertola, Santa maría del Algarve o Sevilla, heredera de parte de la flota califal.”» 

[Ambientación, no incluida en el artículo original] Ruinas de Medina Sidonia. Fuente: “historiaparanodormiranhell.blogspot.com”, 6 febrero 2017.

(*) Sobre el autor. Ramón Fernández Barba.- Actualmente trabaja en el Museo Casa de Sefarad, de Córdoba, centrado en la historia y cultura judías en la Península Ibérica, desempañando distintas funciones, desde visitas guiadas y conferencias en diferentes idiomas (español, inglés y francés) hasta responsabilidad de RRHH y gestión de proyectos internacionales (Erasmus +). // Anteriormente, había trabajado como arqueólogo para diferentes empresas en Cádiz y Córdoba, y desde 2003 hasta 2013 también en el ámbito público en el Conjunto Arqueológico Madinat al-Zahra, cumpliendo varias funciones y tareas, que abarcan desde la investigación (cerámica, extracción de materiales pétreos), la catalogación y gestión de materiales arqueológicos hasta labores de difusión. // Información extraída de linkedin.com.

[CONTINUARÁ el próximo 13 enero 2.026]

*** Fuente: Boletín «LA LAJA», Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil. Número 7, diciembre 2006, p.p. 14-20. 

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