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viernes, 10 de mayo de 2024

EN UNO DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: ALGUNAS DONACIONES DE MIGUEL CALDERÓN DE LA BARCA (1720).

De como, ante la inesperada muerte de su esposa, Ana Josefa de Pivival, en Madrid en enero de 1720, Miguel Calderón se desplaza a Cádiz con objeto de disponer convenientemente su herencia y legado. En este contexto temporal es cuando se redactan, ante escribano público, los dos documentos, que se van a transcribir, de donaciones, uno a la Parroquia de Santa Catalina, y el otro, al Convento de Nuestra Señora de las Virtudes. 

«DONACIÓN, DON MIGUEL CALDERÓN DE LA BARCA DEL REAL Y SUPREMO CONSEJO DE INDIAS A LA FÁBRICA DE LA PARROQUIA DE SANTA CATALINA DE ESTA VILLA. // En la Villa de Conil, Torre de Guzmán de la Frontera, en veinte y ocho días del mes de mayo de mil setecientos y veinte años, ante mí el escribano público del número mayor del Cabildo de esta dicha Villa, y de los testigos que han declarados, pareció estando en las casas de su morada el Señor Don Miguel Calderón de la Barca, natural de esta dicha Villa, que doy fe conozco, del Consejo de Su Majestad (que Dios guarde) y en el Real y Supremo de las Indias, y DIJO: hacía gracia y donación pura, buena, perfecta, irrevocable de las que el Derecho llama “inter vivos” de partes presentes, con renunciación que hacía de las Leyes que en este caso hablan de forma a la IGLESIA PARROQUIAL DE SEÑORA SANTA CATALINA de esta dicha Villa, a donde su Señoría fue bautizado, de las ALHAJAS DE PLATA LABRADA siguientes:

Inicio del primer instrumento notarial de donación, con la grata singularidad de una cuidada caligrafía que ha permitido una cómoda transcripción de su contenido. Fuente: A.H.P. Cádiz, Legajo 121 Conil (1716-1720), folio 34, del 28 mayo 1720, escribano Diego Márquez de Herrera. Fotografía: Rafael Coca López, 19 septiembre 2022. 

Primeramente. UN CÁLIZ (1), CON SU PATENA, VINAJERAS, PLATO Y CAMPANILLA, todo dorado. // DOS ATRILES, CRUZ DE ALTAR, LAS PALABRAS DE LA CONSAGRACIÓN, EVANGELIO DE SAN JUAN, EL SALMO DEL LAVADO, de plata blanca. // UNA LÁMPARA GRANDE PARA LA CAPILLA MAYOR DE DICHA IGLESIA. // CUATRO BLANDONES PARA EL ALTAR MAYOR. // DOS CIRIALES. = Todo lo cual de dicha plata blanca labrada, las que las dichas alhajas OFRECE Y DEDICA dicho señor otorgante para EL CULTO DIVINO, Y ORNATO DE DICHA IGLESIA PARROQUIAL DE ESTA VILLA, con calidad y expresa condición de que no puedan salir, ni extraerse de dicha Iglesia por préstamo, enajenación, permuta, ni en otra forma para otro uso alguno, y porque en caso de verificarse con la contravención, desde luego dicho Señor REVOCA LA REFERIDA DONACIÓN Y SUSTITUYE en ella al Muy Ilustre Dean y Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de la Ciudad de Cádiz, Cabeza de este Obispado, para el uso del Culto Divino de ella. Todo lo cual, así quiere se ejecute, sin contravención alguna esta DONACIÓN QUE HACE CON TODAS LAS FUERZAS. FIRMEZAS, NECESARIAS PARA SU MAYOR VALIDACIÓN. = 

El cáliz de plata sobredorada, donado por Calderón de la Barca, Parroquia de Santa Catalina. Fuente: “Miguel Calderón de la Barca (1653-1720): biografía y aspectos artísticos”, p. 324; tesis doctoral Leticia García de Ceca Sánchez del Corral, Madrid, 2016. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Geografía e Historia. 

Y estando presentes así mismo ante mí dicho Señor y testigos los Licenciados Don Diego García Gil Moreno, Comisario del Santo Oficio y de la Santa Cruzada y Vicario de las Iglesias y Clero de esta Villa, y Don Francisco Jiménez, Cura de ellas, y Mayordomo de la fábrica de dicha Parroquia de ella, por sí, y en su nombre, DIJERON ACEPTABAN ESTA DONACIÓN PREINSERTA DE LAS REFERIDAS ALHAJAS QUE ESTÁ PRESENTES, y yo el escribano doy fe VERLAS ENTREGAR POR DICHO SEÑOR OTORGANTE Y RECIBIRLAS DICHOS VICARIO Y MAYORDOMO PRESENTES, Y DIJERON que se obligaban, y obligaron, y a los demás Vicarios y Mayordomos que fueren y les sucedieren en dichos empleos a guardar, cumplir y que se guardará y cumplirá la preinserta condición, para cuyo efecto, y que siempre conste de ella ASENTARON ESTA DONACIÓN EN EL LIBRO DE FÁBRICA de dicha Iglesia Parroquial para que se tenga presente y de la existencia de dichas alhajas a el tiempo de las VISITAS que se hicieren, que al cumplirse así, se obligan sus bienes de dicha fábrica, presentes y futuros, y dando poder cumplido a las Justicias y Jueces de su Majestad, y que de sus causas se conozcan, para que a todo lo referido, por lo que a cada parte toca se les apremie a su cumplimiento, según la forma ordinaria, renunciando las Leyes, Fueros y Derechos de su favor con la general de todas, y los otros Vicario y Cura por ser Presbíteros renunciaron el Capítulo de Eduardus Juan depenis de absolusionibus, con todo su tratado, y así LO OTORGARON Y FIRMARON, siendo testigos Don Juan Carlos de Dorronsoro (2)Don Francisco Fernández Ternero, Abogados de los Reales Consejos, Don Amador José García Bureba, presbítero, y Don Pedro de la Peña, vecinos de esta dicha Villa. Doy fe. = [Aparecen las firmas y rúbricas de:] Miguel Calderón de la BarcaDiego García Gil Moreno, Vicario, Francisco Jiménez Ternero, Mayordomo de fábrica, y, ante mí, Diego Márquez de Herrera, escribano público de número y mayor del Cabildo.» 

Final del primer documento de donación, donde constan las firmas y rúbricas de los protagonistas: otorgante, vicario, mayordomo y escribano. Fuente: A.H.P. Cádiz, Legajo 121 Conil (1716-1720), folio 35, del 28 mayo 1720, escribano Diego Márquez de Herrera. Fotografía: Rafael Coca López, 19 septiembre 2022.

«DONACIÓN, DON MIGUEL CALDERÓN DE LA BARCA DEL REAL Y SUPREMO CONSEJO DE INDIAS AL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES. // … en la misma fecha que el anterior documento, el mismo otorgante … HACÍA, Y HIZO GRACIA Y DONACIÓN, PURA, BUENA, PERFECTA, IRREVOCABLE QUE EL DERECHO LLAMA “INTER VIVOS” en toda forma al CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES de ella, Sagrada Religión de Mínimos de San Francisco de Paula de CUATRO BLANDOCILLOS DE PLATA LABRADA para que sirvan en el altar al CULTO DE NUESTRA SEÑORA con expresa prohibición de enajenación, ni de extraerlos del referido uso para otras partes, porque en caso de contravenirse a esta condición, dicho señor desde luego REVOCA ESTA DONACIÓN, y la sustituye en la fábrica de la Iglesia Parroquial de Santa Catalina de esta Villa, para el uso del Culto Divino, con la misma prohibición. = Y estando presente el Muy Reverendo Padre Fray Alonso Gutiérrez Gaviña, Predicador Jubilado y Corrector actual de dicho Convento, que doy fe conozco, DIJO que por sí y en nombre del dicho su Convento y de los demás correctores que le sucedieren, y Religiosos de él ACEPTABA, y aceptó, esta donación con la preinserta condición, obligándose como se obligaba a que se cumpliría y apuntarla y asentarla en el LIBRO PROTOCOLO de dicho su Convento, para que siempre conste en sus visitas , obligando, como obligaba, los bienes de dicho Convento, presentes y futuros, y al cumplimiento de esta donación, con poderío … Así lo OTORGARON y FIRMARON, siendo testigos Don Cristóbal Moreno MorejónDon Juan Carlos Dorronsoro y Don Francisco Fernández Ternero, Abogados de los Reales Consejos, vecinos de esta Villa, doy fe. = [Aparecen las firmas y rúbricas de:] Miguel Calderón de la BarcaFray Alonso Gutiérrez Gaviña, y, ante mí, Diego Márquez de Herrera, escribano público de número y mayor del Cabildo.» 

Una de las fotografías más antigua encontrada de Conil, 1915, cuando todavía se dedicaba al culto la parroquia de Santa Catalina. Fuente: “Conil en la Memoria”, p. 35, 2004; con el siguiente pie: Plaza de Santa Catalina. Esta imagen recoge un momento de la celebración del <Día del Árbol>. Colección particular José Sánchez

Fuente: Archivo Histórico Provincial de Cádiz, Legajo 121 Conil (1716-1720), folios 34, 35 y 36, del 28 mayo 1720, escribano Diego Márquez de Herrera; transcripción libre de Rafael Coca López, con la ayuda de las anotaciones de Antonio Martínez Cordero, apuntadas en una de las fichas depositadas en el Archivo Parroquial de Conil. Agradecimiento: Yelman F. Bustamante Solórzano, párroco de Santa Catalina de Alejandría. 

Notas:

(1) De este juego únicamente estamos ciertos de poder reconocer un cáliz, que ha perdido su patena, y que ostenta por partida doble el punzón de la ciudad de México en la base. Ambas impresiones son parciales, pero en ellas se reconoce sin lugar a dudas la marca de localidad de la capital novohispana: una cabeza de Hércules de perfil izquierdo sobre la letra M, entre columnas y baja corona. No muestra marcas ni del artífice ni del marcador. Se trata de un magnífico ejemplar, notable por su belleza y calidad artística. Sus medidas: 26 cms. de altura, 17 cms. de diámetro de base y 9 cms. de boca. El desconocido artífice ha distribuido y equilibrado los cuerpos de forma magistral, lo que revela un gran dominio técnico. La exuberancia ornamental es propia del barroco mexicano en la transición del siglo XVII al XVIII. En el basamento, circular y escalonado, los bordes verticales del primer y tercer escalón contrastan con el abombamiento del segundo, que nace estrangulado. En él descubrimos superpuestas cuatro cabezas de querubes, que se alternan rítmicamente con adornos geométricos, cincelados de medio relieve, mientras que los espacios libres se han cubierto con punteado de motivos fitomorfos. El astil de tipo balaustral se articula a partir de cuerpos cilíndricos y ovoides, y presenta una variación de superficies lisas, cinceladas y punteadas, Como en el pie, en uno de los nudos sobresalen cuatro cabezas aladas, casi de bulto redondo. Destaca la decoración vegetal superpuesta y calada en la moldura superior, como también caladas están las grandes hojas de acanto de la subcopa. La copa, ligeramente acampanada, está partida a la mitad por un doble baquetón saliente. El cuidado manejo de las proporciones, la lograda calidad formal y ornamental, convierten este cáliz en una muestra singular del excelso arte de la platería practicado en los talleres novohispanos.” Fuente: “Miguel Calderón de la Barca (1653-1720): biografía y aspectos artísticos”, pp. 214-215; tesis doctoral Leticia García de Ceca Sánchez del Corral, Madrid, 2016. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Geografía e Historia.

(2) Era sobrino de Miguel Calderón de la Barca.

(3Nieto de Cristóbal García Morejón, que a su vez era primo por vía materna de Miguel Calderón de la Barca.  

miércoles, 20 de septiembre de 2023

“EL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES”, 5 de 5. ANTONIO SANTOS GARCÍA, Historiador.

 “USOS ACTUALES, BIENES MUEBLES Y ARCHIVOS:

Actualmente, el Ayuntamiento ocupa y es propietario de tres lados del claustro, siendo el cuarto lado anexo al templo propiedad de la Iglesia (permuta Ayuntamiento-Obispado, de 1993), que lo destina a uso religioso y dependencias parroquiales. En el antiguo convento está ubicado también el Juzgado de Paz de la población.

El edificio alberga numerosos bienes muebles (de procedencia diversa, principalmente conventual y parroquial) y los dos principales archivos de Conil. Entre los bienes muebles destacan algunas esculturas, como la imagen de la patrona Nuestra Señora de las Virtudes (s.XIII), la virgen de la Victoria y otras tallas barrocas de los siglos XVII y XVIII (el Cristo crucificado de la iglesia, el Cristo de la sacristía o la Soledad). En la sacristía y el templo existen también algunos cuadros barrocos de interés (el Descendimiento, Jesús con la cruz a cuestas, los santos Juanes, y algunos personajes destacados de la orden de Mínimos). Otros bienes destacados son la custodia (s.XVIII) y la pila verde, pila bautismal de la primitiva parroquia. El edificio alberga también los dos principales archivos de Conil, ambos en la planta alta del claustro: el Archivo Parroquial de Santa Catalina, en la parte de la Iglesia, y el Archivo Municipal de Conil (fondo antiguo), en la parte del Ayuntamiento, con interesante documentación desde los siglos XVI y XVII respectivamente (1). 

[Ilustración no contenida en el original] Interior del Archivo y despacho del Párroco, 20 septiembre 2021. Fotografía: Rafael Coca López

El estado de conservación del antiguo convento – uno de los más singulares edificios de Conil – es muy desigual, dadas las numerosas alteraciones que ha sufrido desde el siglo XIX hasta la actualidad. La reciente restauración de la iglesia es modélica en este tipo de actuaciones. Ha afectado a la torre y su chapitel, la portada, la bóveda y el coro, solería y ventanales. La intervención ha consistido en obras de limpieza, con eliminación de elementos inadecuados, consolidación y restauración, con restituciones puntuales de algunos elementos y recuperación de otros que estaban ocultos. La única objeción que hacemos es el aluminio de las ventanas. Pensamos que la restauración iniciada en la iglesia debiera continuar con otras partes del edificio, tanto de propiedad eclesiástica (sacristía, escalera, …), como sobre todo el claustro, cuyas arcadas debieran descubrirse, devolviendo al patio su primitivo aspecto porticado. También sería muy conveniente inventariar y catalogar de una vez por todas el Archivo Municipal, fondo antiguo, con documentación desde 1618 hasta 1970 (2)

[Ilustración no contenida en el original] Detalle del Coro, 22 enero 2023. Fotografía del facebook de la Parroquia Santa Catalina de Alejandría. 

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA:

MEDINA, P. (1561): <Crónica de los Duques de Medina Sidonia>, en Colección de Documentos inéditos para la Historia de España, tomo XXXIX. Madrid, 1864.

SIMÓN DE ROJAS CLEMENTE RUBIO (1804): <Viaje a Andalucía. Historia Natural del Reino de Granada>, reeditado recientemente.

ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁDIZ: <Inventario del Convento de Mínimos de la villa de Conil>, 1836. Secc. Hacienda. 01.257-9.

ARCHIVO MUNICIPAL DE CONIL, Libros de Actas Capitulares de 1817 a 1855.

SANTOS GARCÍA, A. y VELÁZQUEZ-GAZTELU, F. (1988): <Conil de la Frontera>, Diputación de Cádiz.

ANTÓN SOLÉ, P. (1994): <La iglesia gaditana en el siglo XVIII>. Universidad de Cádiz. También del mismo autor: <Los pícaros de Conil y Zahara. Estudio histórico sobre los jesuitas y las almadrabas del Duque de Medina Sidonia en la segunda mitad del siglo XV>. Diputación de Cádiz, 1965.

GONZÁLEZ UREBA, F. (2001): <La Arquitectura religiosa de Conil: reflejo de la religiosidad popular e individual>, en <Revista de Feria>, Ayuntamiento de Conil; y parte histórica de la Web-Conil (2000).

FERNÁNDEZ-PUJOL CABRERA, JOSÉ I. (2001): <Memoria de proyecto básico y ejecución de la restauración interior de la iglesia parroquial de Santa Catalina de Conil (Cádiz)>. 


[Ilustración no contenida en el original] Vista de la iglesia conventual, 25 diciembre 2022. Fotografía: Yelman Francisco Bustamante Solórzano, facebook de la Parroquia Santa Catalina de Alejandría. 

Notas del transcriptor:

(1) El Archivo Histórico Municipal de Conil se encuentra actualmente en los sótanos del edificio en calle Padre Ramírez 1.

(2) En la primavera de 2003 se iniciaron los trabajos de clasificación, descripción e informatización del fondo documental, a cargo de la entonces archivera de la Diputación y Licenciada en Historia, Carmen Gomar Tinoco, que junto con Francisco G. Conde Malia, M.ª José Cabeza Pérez y la dirección de Antonio L. Rodríguez Cabaña, fueron los autores del “Inventario del Archivo Municipal: Conil de la Frontera”, editado por la Diputación de Cádiz, dentro del Plan de Organización de Archivos Municipales, en 2008.

Fuente: Boletín “LA LAJA” (Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil), núm. 4, pp. 31-39, agosto 2004.

[FINAL DEL ARTÍCULO]

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martes, 5 de septiembre de 2023

“EL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES”, 4 de 5. ANTONIO SANTOS GARCÍA, Historiador.

 “DESCRIPCIÓN DEL EDIFICIO:

[Ilustración no contenida en el original] Conjunto del Convento, noviembre 2019. Fotografía: Colección de Juan Bermúdez, Scard Bermos

La construcción primitiva del Convento de Mínimos es del siglo XVI. De entonces data la iglesia, con su portada y torre, la sacristía y la escalera de acceso a la planta superior. El resto del edificio, es decir, el claustro, las galerías y otras dependencias, fueron levantados de nuevo en las obras de remodelación de la segunda mitad del siglo XVIII, en vida del padre fray José Téntor, adquiriendo el conjunto su aspecto definitivo. A pesar de los doscientos años transcurridos entre su inicio y terminación, se trata de un conjunto extraordinariamente unitario, dotado de una gran robustez y austeridad, no exenta de elegancia y armonía.

La portada del templo, obra de fray Luis Vázquez de Dueñas, que profesó en el convento, es una fachada-torre de configuración rectangular y composición simétrica. Tiene tres cuerpos, todos en sillería de piedra arenisca, separados por amplias cornisas. La base o puerta de acceso al templo es un arco de medio punto, de trasdós y jambas almohadillados, flanqueado por columnas pareadas que arrancan de altos podios, con capiteles y entablamiento de orden dórico, escudo central y remate en cornisa. Los otros dos cuerpos, muy sencillos, son de planta rectangular y sin más adorno que una hornacina sencilla en el primero y rematado el campanario por un chapitel piramidal a cuatro aguas, revestido de azulejos en tonos azules y blancos, con cruz de hierro. La altura aproximada de la torre es de 22 m. Existe una portada interior, también de piedra arenisca, más sencilla, y un espacio o ámbito de transición entre ambas, de acceso al templo. La fachada lateral es muy simple, presentando resaltes potentes contrafuertes o estribos. Se domina visualmente el exterior de la bóveda de cañón, así como la cúpula sobre el crucero, recubiertas con ladrillo. Todo ello encalado o pintado, formando un conjunto de lo más característico.

[Ilustración no contenida en el original] Interior de la iglesia del convento. Fotografía de Antonio Leal, 16 febrero 2021. 

La iglesia es de una sola nave, con planta de cruz latina de brazos poco pronunciados, por lo que se la puede también considerar de salón. Las dimensiones internas aproximadas son 33,8 m. de longitud, 7,9 m. de anchura (11,1 m. en el crucero) y, 10,7 m. de altura a la clave de la bóveda. La nave se divide en cinco vanos, diferenciados por machones entre los que se insertan espacios o capillas, enmarcadas por arcos de medio punto; sobre los machones existen pilastras de sillería de orden toscano; el entablamiento de cantería que recorre la nave se prolonga en el crucero y presbiterio. En el arranque de la bóveda de cañón hay lunetos, donde se insertan huecos para iluminación natural. La bóveda de cañón es de cantería labrada con motivos geométricos (casetones y roeles), sostenida por arcos fajones. Hay que destacar la calidad del diseño de los dibujos geométricos de las bóvedas, diferentes en cada tramo. El crucero está igualmente cubierto por bóveda de cañón de cantería labrada, y en la parte central con bóveda vaída, rematada en su clave por un lucernario y quizás antiguamente una linterna. En la parte central de dicha bóveda, sobre el presbiterio, está labrado el escudo ducal de Medina Sidonia.

[Ilustración no contenida en el original] Detalle escudo ducal Casa Medina Sidonia. Fotografía de Rafael Coca López, 22 junio 2023. 

El coro se sitúa a los pies del templo, a media altura, sobre bóveda muy rebajada, también de cantería labrada; su tribuna se prolonga en forma de balcones laterales, y se resuelve con balaustrada de madera torneada. En conjunto, el interior del templo presenta un juego de elementos de piedra arenisca de color ocre claro sobre fondos lisos y blancos. La solería, buena aunque no la original, es de losas de mármol gris y blanco formando dibujo. 

Planta de la iglesia del convento. Fuente: Boletín “La Laja”. 

El claustro tiene planta cuadrada con arquería de cuatro arcos en cada lado y dos pisos. Sus dimensiones son 12 m. de lado, y 3,8 m. la crujía. La planta baja también es de piedra arenisca, de singular belleza. La planta alta, en los lados que corresponden al Ayuntamiento, fue remodelada, desapareciendo los arcos y quedando un apilastrado sencillo e imposta; en los lados que corresponden a la iglesia se conservan los arcos, así como la cubierta de teja. Todos los vanos, tanto de la planta baja como de la alta, han sido cegados. Así pues, salvo la magnífica arquería de la planta baja, lo demás está encalado, transformado y adulterado. 

Lateral del patio correspondiente al ayuntamiento. Fotografía: Rafael Coca López, 11 febrero 2006. 

La galería anexa a la iglesia tiene techos de vigas de madera, alfarjías y ladrillo por tabla; el techo de la planta alta es inclinado, como corresponde a la cubierta de teja. Entre las dependencias conservadas destacan la escalera doble y la sacristía, ambas cubiertas con bóvedas de piedra arenisca, también labrada y ornamentada. La escalera, que da acceso a la planta superior, se encuentra al final de la galería de entrada, y presenta un doble ramal manierista que se une en su parte superior. La sacristía tiene grabado en el centro de la bóveda el anagrama de la orden de Mínimos: <Charitas> (caridad).”

Fuente: Boletín “LA LAJA” (Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil), núm. 4, pp. 31-39, agosto 2004.

[CONTINUARÁ]

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domingo, 6 de agosto de 2023

“EL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES”, 2 de 5. ANTONIO SANTOS GARCÍA, Historiador.

 “La predicación y las misiones populares constituyeron, sin duda, una de las razones principales del prestigio de que gozaron los Mínimos. El sermón era una manera de llegar al pueblo y transmitirle las directrices pastorales y morales de la Iglesia. Durante el Antiguo Régimen había casi cien festividades religiosas que obligaban a asistir a los templos. Desde la sencilla plática de la misa hasta el sermón de campanillas de la función religiosa de la fiesta mayor de Nuestra Señora de las Virtudes, las variadas <piezas> oratorias de los monjes, llenas de barroquismo y efectismo (con crucifijo, calavera y pintura del alma condenada) seducían al pueblo, enseñando o reafirmando prácticas y doctrinas … y reclamando invariablemente la confesión de los pecados. A veces competían con los mínimos de Conil otras órdenes de este menester, como los jesuitas o los capuchinos, generando recelos y rivalidades entre órdenes. Son famosas las misiones de los jesuitas en las almadrabas de los duques de Medina Sidonia, en Conil y Zahara, durante la segunda mitad del XVI y la primera del XVII, destacando las misiones del Padre León, que pasó varias veces por Conil, evangelizando a pescadores y pícaros. También famosas fueron las misiones del capuchino Fray Pablo de Cádiz, gran misionero del siglo XVII, que murió en Conil en plena actividad y adonde vino por ser de los pueblos <en que hacía más tiempo no se había hecho misión>.

Claustro del convento hacia 1960. Fuente: Boletín “La Laja” (mejorada por Scard Bermos, Juan Bermúdez).

Durante el siglo XVIII, los fieles y notables de Conil estaban satisfechos de sus predicadores de la orden de los mínimos. Así lo testifica el vicario D. Juan Marín Moreno en 1776, quien refiere que siempre hubo en Conil buenos predicadores cuaresmales y conventuales. En 1738 – cuenta el vicario – vino a predicar la cuaresma fray Juan Morilla, con tanto espíritu, que la limosna subió. En 1739, fray Juan Bottaro, que después fue provincial de la orden, la incrementó; y en 1740 fray Antonio Baquero – erudito y orador de mucha fama – consiguió, tras una prédica excelente, que los eclesiásticos y hombres principales del pueblo acordaran darle un peso fuerte cada uno, llegando la limosna a cien pesos, por lo que los padres provinciales <han mandado desde entonces la flor de la provincia y ha tenido este pueblo todos los años de predicador cuaresmal un sugeto de singular erudición con que consultar sus dudas en el confesionario o fuera de él, y el gusto de oir en el púlpito un maestro en la oratoria. Y el pueblo está tan contento con sus religiosos victorios, que cuando por accidente en alguna fiesta ha venido predicador de otra religión (sic), han quedado todos disgustados>. El informante opina que el provincial debe seguir mandando a Conil predicador cuaresmal, porque si es de otra orden (dice otra vez <religión>) obtendrá sólo treinta, porque <los que dan el peso duro, que es cuasi toda la limosna, entonces no lo harán, y la villa no sabemos si acudirá con los diez pesos. Y … poco le sobrará, y los demás sermones de entre año no abrá quien los predique, pues estos tienen unión con la cuaresma. Y es de recelar que se entibie la aplicación de estos religiosos (los mínimos) en la asistencia espiritual del pueblo con la quexa de poco atendidos en una materia donde tienen la posesión de más de dos siglos>

[Ambientación. Ilustración no contenida en el original]] Sermón desde un púlpito. Fuente: “Los frailes mínimos de San Francisco de Paula en Sicilia”, 30 octubre 2012, “elrestoqueretorna.blogspot punto com”. 

A mediados del siglo XVIII, los conventos de la diócesis gaditana pasaban por una época de calamidad. Según un informe de 1751, muchos edificios se hallaban arruinados, sin levantar aún sus claustros (caso de Conil), sumidos en la miseria y abocados a la relajación y salida de la clausura por falta de recursos, como ocurría con los mínimos de Medina Sidonia; el convento de la Victoria de Alcalá disfrutaba por el contrario de muy decente dotación y tampoco padecían urgencia los mínimos de Jimena, Puerto Real y Conil. Sus recursos eran reducidos, pero la austeridad de la orden permitía el arreglo. En 1767, los conventos seguían pasando dificultades, con problemas de inobservancia de la disciplina y algunos abusos, cometidos según el obispo fray Tomás del Valle por causa <de la práctica o del permiso de los prelados de salir de sus conventos a mañana y tarde solos y a su arbitrio a visitar en aquellas casas de su devoción, quedándose muchos por temporadas en las de sus padres, hermanos o parientes>. Ello – señala el obispo – entibia mucho el régimen del claustro, sobre todo entre los jóvenes, sujetos a deslices que deslucen <el honor del santo hábito que visten>. Los franciscanos tenían permiso para salir de la clausura a pedir limosna, pero desde 1772 se dictaron normas estrictas: sólo podían mendigar durante 15 días al año, distribuidos por estaciones, con la prohibición de pernoctar fuera de la clausura y otras restricciones.” 

[Ilustración no contenida en el original] El Convento, en estado ruinoso, sin fecha determinada, pero siendo muy osado en la hipótesis, podría ser del pionero de la fotografía en Europa Jean Laurent, que trabajó en España entre 1856 y 1886), u otro de esa época. Fuente: Archivo Digital de la Diputación de Cádiz. Postal de Conil de la Frontera. Fondo: documentación gráfica, postales.

Fuente: Boletín “LA LAJA” (Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil), núm. 4, pp. 31-39, agosto 2004.

[CONTINUARÁ]

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jueves, 20 de julio de 2023

“EL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES”, 1 de 5. ANTONIO SANTOS GARCÍA, Historiador.

Por su interés, sin pesar los años pasados desde su publicación (2004), se transcribe en varias entradas esta importante información sobre uno de nuestros más valiosos bienes arquitectónicos. 

El convento de Nuestra Señora de las Virtudes (también llamado de la Victoria) es, sin duda, uno de los edificios más emblemáticos de Conil. Situado en la actual plaza de la Constitución – antigua plaza del Convento – está integrado por la iglesia y una serie de dependencias organizadas en torno a un claustro o patio central de dos plantas. Las obras de edificación se iniciaron en la segunda mitad del siglo XVI y no se remataron hasta la segunda mitad del XVIII. Su estilo artístico se corresponde con el renacimiento tardío y el barroco. La construcción del convento está en el origen de la calle de Virgen, principal arteria a partir de la cual fue surgiendo un primer arrabal extramuros, el barrio de la Virgen.

El convento en 1920. Fuente: Boletín “La Laja”. //  La misma fotografía anterior, pero mejorada por Scard Bermos, Juan Bermúdez

HISTORIA

El patrono de la fundación fue el duque Juan Alonso Pérez de Guzmán en 1567, siendo provincial de la orden de Mínimos de San Francisco de Paula el padre Pedro de Melgar. Don Juan Alonso costeó las obras e hizo donación al convento de la imagen de Nuestra Señora de las Virtudes, que desde muy antiguo pertenecía a sus antepasados. Según el cronista ducal Pedro de Medina, dicha imagen, custodiada hasta entonces en la desaparecida ermita de las Virtudes, despertaba gran devoción por sus milagros, acudiendo a su iglesia en peregrinación gentes de los pueblos cercanos y de otras muchas partes, casi todos los días del año, aunque su fiesta principal era el 8 de septiembre, en que vienen a Conil <tantas gentes de todas las comarcas y de fuera de ellas, que me parece que es una de las casas de más devoción que hay en España>. El duque dio también a los frailes la huerta del Jardal, una hacienda de 51 aranzadas plantada de olivar, viña, huerta y tierra calma, para sostenimiento de la comunidad, y proveía de atunes a los frailes como a otros conventos y monasterios de su señorío, y de fuera de él. 

[Ilustración no contenida en el original] Virgen de las Virtudes sin revestir. Fuente: “manu1545”, Wikipedia, la enciclopedia libre. 

[Ilustración no contenida en el original] Restos de la noria en la huerta del Jardal. Fotografía: Rafael Coca López, 30junio 2020. 

Los Mínimos de San Francisco de Paula eran una orden religiosa mendicante de gran aceptación en el Obispado de Cádiz, llegando a ser la mejor representada con cinco conventos: Alcalá de los Gazules (1550), Conil (1567), Medina Sidonia (1579), Jimena de la Frontera y Puerto Real (1635). En Conil había diecisiete-dieciocho frailes a mediados del siglo XVIII. Según el padre Antón Solé, en 1787 los franciscanos de la diócesis sumaban 110 frailes, una quinta parte del clero regular del obispado, distribuyéndose así: 75 profesos, 5 novicios, 19 legos y 11 donados. El clero regular (frailes) fue más numeroso que el secular hasta fines del siglo XVIII, y contaba con la simpatía popular. Su extracción social eminentemente popular, su contacto y trato con el pueblo – pues sus conventos terminaron estando en medio de ciudades y villa – le otorgaban prestigio, estima y un importante influjo social. Éste derivaba de su función en un país y una región de arraigada fe religiosa (funciones de culto, coro y otras <intra clausura>), por la sacralización de los actos de la vida cotidiana (fiestas, entierros, …), su cultura superior y el ejercicio de la enseñanza. Fomentaron además el culto mariano, fundaron rosarios callejeros, acompañaron los entierros y monopolizaron en gran medida las peticiones de hábito, sepultura y misas de los testadores gaditanos y conileños, eligiendo muchos hombres principales el Convento como lugar de su última morada. De ello dan hoy testimonio las capillas o altares que levantaron en su iglesia. Vivían de sus propiedades – que fueron incrementando con donaciones -, de la predicación y la limosna. 

San Francisco de Paula, fundador de la Orden (cuadro ubicado en la iglesia). Fuente: Boletín “La Laja”. // El mismo cuadro, localizado a la derecha del altar mayor, arriba de la puerta de acceso a la sacristía desde aquí. Fotografía de Antonio Ramírez Lobatón, 7 mayo 2022. 

Las escuelas de primeras letras (leer, escribir y contar) y de doctrina cristiana dependían de cada parroquia, encargándose a menudo de ellas los sacristanes, aunque el mayor peso recaía en todas partes sobre los frailes. Los mínimos tenían abiertas escuelas primarias en Alcalá y Puerto Real, y escuelas de Gramática (enseñanza secundaria) en estas dos villas y en la ciudad de Medina Sidonia. Los mínimos de Conil daban también clases de primaria en el convento, pero no sabemos si impartían la cátedra de Gramática. Don Miguel Calderón de la Barca instituyó durante el XVIII un estudio de Latinidad en Conil, en la plaza de Santa Catalina (actual bar El Castillito), con la obligación de nombrar preceptor o maestro (religioso o seglar). Se trataba de un instituto “particular”, que tenía como objetivos <formar moral y científicamente a los hijos del pueblo>. En 1804, según cuenta el ilustrado Simón de Rojas, había también en Conil una escuela de primeras letras con un maestro y ciento veinte niños, que costean con su contribución la enseñanza. Los mínimos – entonces ya sólo 7 sacerdotes, 2 legos y 2 demandantes – seguían manteniendo escuela en el convento, pero el número de estudiantes había disminuido a sólo quince. La dotación del maestro de Gramática era entonces de tres reales diarios, y sus nueve discípulos traducían el Breviario y el Concilio. Durante la primera mitad del siglo XIX ejercieron el cargo de maestro el presbítero exclaustrado don Andrés Moreno y después el presbítero don Ignacio Moreno, pero su programa de traducciones, catecismo y escritos del Padre Larraga estaban ya caducos y la escuela fue cerrada a mitad del siglo XIX, según revelan las actas capitulares.”

Fuente: Boletín “LA LAJA” (Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil), núm. 4, pp. 31-39, agosto 2004.

[CONTINUARÁ]

Más sobre ANTONIO SANTOS GARCÍA en: https://conilhistoria.com/

viernes, 30 de junio de 2023

OTROS BIENES MUEBLES I.

CUSTODIA DE PLATA

Se trata de un ostensorio1 plateresco de mediados del s. XVI, reformado hacia 1730 por iniciativa de Miguel Calderón de la Barca. La custodia, labrada en plata sobredorada es, sin duda, la mejor obra de orfebrería de Conil. Su viril tiene tres partes: en su parte superior, el sol de la custodia o cristal destinado a contener la hostia consagrada está labrado con majestuosos destellos y coronado con una pequeña cruz; el resto del viril tiene dos macollas cuadradas, siendo la inferior más ancha que la superior, con labrados de tema religioso en ambas. El pie, ancho y fino, parece posterior al resto. En conjunto se trata de una obra excelente, recargada y vistosa. Es desmontable en varias piezas. Procesiona por las calles del pueblo el día del Corpus Christi, festividad que carece hoy del arraigo popular que tuvo en otros tiempos.

Pieza completa. Fuente: Fotografía Cofrade, José Fleki.

Detalle del Sol, con su cristal o luneto, los rayos y la cruz de remate; se aprecia también la macolla superior. Fuente: Fotografía Cofrade, José Fleki.

Antigua fotografía de la custodia, realizada por Enrique Romero de Torres, sobre 1907, que la definió como “una custodia de plata sobredorada, de estilo barroco, regalo, según tradición de don Pedro [sic] Calderón de la Barca, que donó también a la catedral de Cádiz otra, llamada del <Millón>”. Fuente: “Catálogo de los Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Cádiz”, 1934; Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. 

(1) CCC AÑOS DE LA CUSTODIA DE CONIL.- El 18 de julio de 1721 se hizo efectiva la donación de la custodia portátil “de plata dorada, de singular hechura”, "de las andas doradas y estofadas para llevarlo a hombros, de ocho cartelas de bronce plateadas y ocho ramos de flores con sus pies torneados y dorados". La custodia fue donada por Don Miguel Calderón de la Barca que murió en 1720, por ello su primo Don Cristóbal García Morejón, cumplió con todas las disposiciones testamentarias de Calderón. La custodia fue realizada en los años centrales del siglo XVI por el platero guatemalteco Jorge de Mayorga para la orden Dominica (por ello los santos en relieve son de la misma orden). En el siglo XVIII se añade el nudo central, separando los templetes, también se suma a la obra el viril con un riquísimo sol. Fuente: Facebook de Manuel Cortés Trujillo, 19 junio 2021. 


CORONA DE ORO DE LA VIRGEN DE LAS VIRTUDES

Por su tipología y decoración podríamos datarla entre 1550 y 1570. Se trata de una corona de oro de 24 quilates, del tipo de aro, decorada en su base con tres estrechos toros: el central cincelado con cuatro puntas de diamante y tres botones ovales, situados entre pájaros y flores suavemente cincelados. Faltaría un cuarto botón, sustituido por el reciente engarce de una amatista. En los dos toros que lo enmarcan se encuentra una inscripción en dos bandas que dice: “Monstrate esse atrem et liberanos apresentitrist danobis virtuten contra hostes tuos2. Sus dimensiones son éstas: diámetro menor de 50 mm., diámetro mayor de 70 y altura máxima de 45; con las ráfagas tiene 80 mm. de anchura máxima y 70 de altura máxima. En la parte superior predomina el repujado, con una temática claramente renacentista: cuatro angelotes sostienen sobre la cabeza cestos de flores y frutas y otros tantos óvalos rematados en perilla, entre hojas y tallos vegetales. Se aprecian restos de esmaltes. La corona se completa con una decoración neobarroca de reciente factura, consistente en cuatro bandas de hojas de acanto, con rosarillos de perlas en sus nervios, que se unen en el centro y una ráfaga de nubes y rayos biselados que rematan en bola del mundo y cruz arbórea. Aunque este añadido modifica el aspecto general de la obra, no afecta excesivamente a la pieza original. 

(2) "Demuestra que eres valiente y que presentarás a los libres con el poder del daño contra tus enemigos".

Virgen de las Virtudes, Pasión y Glorias de Conil / Daniel Trujillo. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. 

Fuente: “PATRIMONIO CULTURAL DE CONIL DE LA FRONTERA”, Autor: ANTONIO SANTOS GARCÍA; Colaborador: FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA; Coordinador: ANTONIO MUÑOZ RODRÍGUEZ; Director editorial: CARLOS ROMERO VALIENTE; Edita: G.D.R. Litoral de la Janda. 2007. 

Agradecimiento: YELMAN FRANCISCO BUSTAMANTE SOLÓRZANO, párroco de Santa Catalina de Alejandría. 

martes, 30 de mayo de 2023

RETABLOS II. RETABLO DE SANTA ANA.

Retablo rococó del s. XVIII, de autor desconocido. Fue mandado hacer por la familia Amar, para enterramiento en la Iglesia del antiguo Convento de Mínimos. El retablo está ubicado en la tercera capilla del lado de la epístola. Se trata de un retablo de madera de unos 3 m. de alto por 2 m. de ancho, de un solo cuerpo, sustentado por estípites y con ático. La hornacina, con arco de medio punto, está ocupada por la talla de Santa Ana con la Virgen niña, obra en madera sobredorada, fechable hacia 1630. Santa Ana aparece sentada, con un libro abierto en sus manos, en actitud de enseñar a la Virgen niña.

En el ático está labrada una torre –que aparece en los escudos primitivos de Conil- flanqueada de largas palmas. Debajo de ella hay una pequeña imagen y otras dos en los laterales del retablo, un fraile en actitud orante a la izquierda y una mujer que porta un libro a la derecha. El retablo se adorna con estípites, volutas, líneas quebradas, motivos curvos y otros elementos decorativos. En la base hay un altar, igualmente de madera, a manera de catafalco, en el que aparece labrado el anagrama de la Orden de los frailes Mínimos: “Charitas”.

Retablo con Santa Ana y la Virgen niña, localizado en el lateral derecho. Fuente: Facebook Antonio Leal, 16 febrero 2021.

Fuente: “PATRIMONIO CULTURAL DE CONIL DE LA FRONTERA”, Autor: ANTONIO SANTOS GARCÍA; Colaborador: FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA; Coordinador: ANTONIO MUÑOZ RODRÍGUEZ; Director editorial: CARLOS ROMERO VALIENTE; Edita: G.D.R. Litoral de la Janda. 2007. 

Agradecimientos: YELMAN FRANCISCO BUSTAMANTE SOLÓRZANO, párroco de Santa Catalina de Alejandría; ANTONIO LEAL y ANTONIO RAMÍREZ LOBATÓN, por su labor y esfuerzo en hacer unas buenas fotografías en su propio entorno. 

domingo, 30 de abril de 2023

PINTURA X. IMAGEN DE LA VIRGEN DE GUADALUPE.

Como motivo central del retablo en la ermita del Jesús, se encuentra esta “… pintura al óleo sobre lienzo de la Virgen de Guadalupe, en actitud orante, vestida con manto azul. La imagen, envuelta en dorados rayos de luz, aparece de pie sobre una luna creciente y con un angelote a sus pies.”

Panorámica del retablo completo, con la Virgen de Guadalupe ocupando el lugar central. Fuente: “Patrimonio Cultural …”, p. 99, 2007.

Fuente: “PATRIMONIO CULTURAL DE CONIL DE LA FRONTERA”, Autor: ANTONIO SANTOS GARCÍA; Colaborador: FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA; Coordinador: ANTONIO MUÑOZ RODRÍGUEZ; Director editorial: CARLOS ROMERO VALIENTE; Edita: G.D.R. Litoral de la Janda. 2007.


En el “INVENTARIO DE BIENES DE LA PARROQUIA SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, VIRGEN Y MÁRTIR (Conil de la Frontera), p. 9-13, del 8 de septiembre de 2020, realizado por JOSÉ ANTONIO ALBA ZÁJARA “Fleki” y la colaboración de MANUEL CORTÉS TRUJILLO, figura la siguiente descripción:

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

Autor desconocido, del siglo XVIII, 1720, localizada en la capilla del Jesús y necesita restauración. Descripción: Óleo sobre lienzo que representa una copia fidedigna del lienzo original de la Virgen de Guadalupe de México. Observación: Fue donación de D. Miguel Calderón de la Barca, tras haber sufrido el temporal a la vuelta a España desde Sudamérica, como agradecimiento a la Santísima Virgen.

ENCUENTRO DE SAN JUAN DIEGO CON LA VIRGEN

Autor desconocido, del siglo XVIII, 1720, localizada en la capilla del Jesús y necesita restauración. Descripción: Óleo sobre lienzo. Dos ángeles les ayudan a interpretar la visión y sobre este trío, aparece un rompimiento de Gloria, la imagen de la Virgen se representa al margen superior derecho. Observación: Primera escena, superior derecho. El orden de los cuadros está invertido.

SAN JUAN DIEGO GIRA LA MIRADA HACIA LA VIRGEN

Autor desconocido, del siglo XVIII, 1720, localizada en la capilla del Jesús y necesita restauración. Descripción: La Virgen se presenta en el margen superior izquiredo, el Santo en el margen inferior derecho y sobre él un rompimiento de Gloria. Observación: Segunda escena, superior izquierdo.

DESPLIEGUE DE LA TILMA

Autor desconocido, del siglo XVIII, 1720, localizada en la capilla del Jesús y necesita restauración. Descripción: El indio se arrodilla desplegando la tilma [1] y ofreciéndole las flores que guarda en ella la Virgen. La Virgen le ofrece una rosa a San Juan Diego. Hay repintes en este lienzo. Observación: Tercera escena, inferior izquierdo. El orden de los cuadros está invertido.

[1] Tilma. México. Manta de algodón que llevan los hombres del campo, a modo de capa, anudada sobre el hombre. Fuente: Diccionario de la Lengua Española, RAE.

INVENCIÓN DE LA IMAGEN

Autor desconocido, del siglo XVIII, 1720, localizada en la capilla del Jesús y necesita restauración. Descripción: San Juan Diego descubre ante Fray Juan de Zumárraga la impresión que milagrosamente las flores han creado en la tilma. De las cuatro escenas esta podría ser la de mayor calidad. Observación: Cuarta escena, inferior derecho. El orden de los cuadros está invertido.


MÁS INFORMACIÓN:

Quiso y mandó don Miguel Calderón de la Barca que eternamente se celebrase en la Capilla del Jesús, una función en honor de la Virgen de Guadalupe cada 12 de diciembre. Cada año desde 1724, salvo excepciones todo el clero procesionaba desde la antigua parroquia hasta la capilla del Nazareno para celebrar la ceremonia; el cortejo lo abría la cruz alzada mientras sonaba el repique de campanas. En 1810 fue el clero regular del convento de mínimos el encargado de realizar la procesión y celebrar la misa cantada. Tras 130 años de culto, en 1854 tenemos el último dato de la celebración de esta fiesta que desde entonces no se ha vuelto a realizar, muy a pesar del difunto don Miguel, que también instituyó a perpetuidad una misa en su memoria cada 14 de diciembre que también encontró el mismo destino.

La Virgen de Guadalupe. Fotografía de José Antonio Alba Zájara “Fleki”.

El lienzo de la Virgen de Guadalupe parece que fue traído por Miguel Calderón de la Barca desde México, este dato es más difícil de aclarar pues la obra no está firmada, y las fieles reproducciones de la Virgen de Guadalupe ejecutadas por artistas novohispanos, eran por aquellos años innumerables, como incontable era su distribución por América y la península.

Calderón de la Barca quiso establecer en la ermita del Jesús una capilla en honor de la Virgen mexicana, al morir en 1720, fue don Cristóbal García Morejón [2], su primo hermano, el encargado de culminar sus peticiones. Morejón dispuso la capilla en la primera nave del templo, el lienzo presidía desde un retablo dorado que lo enmarcaba y que fue sustituido en 1821 por su mal estado de conservación. Fue José Joaquín Dorronsoro, pariente de Calderón, quien reformó la capilla; mandó la construcción de un nuevo retablo, el actual de estilo neoclásico, y posiblemente incorporó los cuatro lienzos que hoy escoltan a la imagen principal, su sello en la reforma está presente en los escudos familiares que colocó respectivamente sobre los dos conjuntos de pequeños lienzos que conforman el ciclo milagroso de la aparición.

B


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A

C

D

Esquema de la distribución de las escenas en el retablo.

Al contrario de lo habitual, el orden de lectura del ciclo milagroso es en contra de las agujas del reloj, comenzando la narración por el extremo superior derecho al que llamaremos A.

A- La Virgen se aparece en el cerro del Tepeyac a Juan Diego mientras que dos ángeles ayudan al indio a interpretar la aparición.

Fotografía de José Antonio Alba Zájara “Fleki”.

B- Juan Diego se ve sorprendido por la Virgen cuando iba en busca del sacerdote que ayudase a su tío moribundo (superior izquierda).

Fotografía de José Antonio Alba Zájara “Fleki”.

C- Juan Diego arroja las flores guardadas en su tilma, recogidas por petición de la Virgen (inferior izquierda).

Fotografía de José Antonio Alba Zájara “Fleki”.

D- Juan Diego descubre la imagen grabada de la Virgen en el palacio del obispo de México, fray Juan de Zumárraga. El milagro hizo que las flores imprimieran el retrato de la Virgen en el ayate [3] (inferior derecha).

Fotografía de José Antonio Alba Zájara “Fleki”.

Estos lienzos eran realizados con modelos de grabados que llegaban de América y tienen un gran parecido con las estampas de Matías de Arteaga [4], que ilustró la edición sevillana de “Felicidad de México de 1685”.

Presentan las obras de Conil errores de tipo compositivo y desproporciones, esto nos muestra cierta torpeza por parte del autor, aunque por la mezcla de trazas y señas podríamos asegurar la participación de más de un artista, aunque la última obra (D) podríamos considerarla como la de mayor calidad por el buen uso de la perspectiva y las expresiones de los rostros.

[2] Cristóbal García Morejón. Fiscal de la Casa de la Contratación, consejero honorario de Indias. 

[3] Ayate. México. Tela de hilo confeccionada con la fibra del maguey que se emplea para cernir harina o para confeccionar bolsas. Fuente: Definiciones de Oxford Languages,.

[4] Matías de Arteaga y Alfaro (Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1630 – Sevilla, 12 enero 1703). Pintor y grabador aguafortista.

Fuente: Breve Historia de la imagen y fiesta de la Virgen de Guadalupe en Conil. Miguel Calderón de la Barca: Nuestro gran benefactor. Facebook “Huedi Coni”, 13 diciembre 2020. Manuel Cortés Trujillo y José Antonio Alba Zájara Fleki.

Agradecimiento: YELMAN FRANCISCO BUSTAMANTE SOLÓRZANO, párroco de Santa Catalina de Alejandría.