Mostrando entradas con la etiqueta Personaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Personaje. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de abril de 2026

CURA ROJO EN CONIL (1971).

Los integrantes de “El Teatro de Cámara y Ensayo <José M.ª Pemán> de Conil”, no sólo se dedicaban a representar obras en los escenarios, también, como la mayoría de jóvenes de aquella época, estaban muy preocupados, en pleno tardofranquismo, por las nuevas teorías dimanantes de Concilio Vaticano II. Así que, para el 29 de octubre de 1971, programan una charla, en el Espíritu Santo, sobre <Función liberadora de la Iglesia>.

Antonio Troya Magallanes, el conferenciante, era una excepción dentro del mayoritario conformismo social de entonces, reivindicando la defensa de los sectores más vulnerables, siendo por ello muy vigilado por los diversos servicios de información del régimen franquista. Las visitas a los Juzgados eran frecuentes, la última, por haber pedido al Obispo de la Diócesis que no llevasen al dictador Franco bajo palio, por creer que eso era un escándalo. Por tal de conocer algo más de la singularidad de este personaje, se reproducen un artículos sobre su vida y un obituario publicados en la prensa. 

[Ambientación. Conocida fotografía también de 1971] Visita de José María Pemán a Conil. Posan juntos al escritor, Juan González, José Camacho, Juan Carretero y Antonio González. Colección particular Rafael Carretero. Fuente: “Conil en la Memoria 2”, p. 119, 2007. 

Fuente: Fondo Documental Iglesias Pérez

Antonio Troya en la Residencia Vedruna de Puerto Real, donde pasó sus últimos años, y falleció, el 13 de agosto de 2024, a los 96 años de edad, Fuente: “Diario de Cádiz”, DCA, Cristóbal Perdigones, 14/08/2024. 

* “EL CURA AL QUE LOS CACIQUES LLAMABAN ROJO”, por T.r. Cádiz, 07/06/2015, “Diario de Cádiz”..

«” Antonio Troya tuvo que lidiar con dos enormes obstáculos para cumplir su deseo de ser sacerdote. El primero se lo puso su padre. Antonio tenía 15 años de edad cuando un día llegó a su casa, en La Isla, y anunció que quería ser cura, que quería entrar en el seminario. Aquello fue una tragedia. La familia tenía rechazo a la religión, un cura en la casa era como una mancha. Su padre le respondió con un reto que era una negativa rotunda. Se echó al suelo y le dijo: para ser cura tendrás que pasar por encima de mi.

Se echó al suelo ... simbólicamente, le apunto cuando me lo está contando. "No, no: se tiró al suelo de verdad". / Antonio era un joven muy respetuoso con sus mayores. Hablamos de principios de los años cuarenta del siglo pasado, no era algo extraordinario. De modo que el chaval se aquietó, ni se le ocurrió saltar por encima de su padre ni de sus deseos. No lo tenía fácil: su madre tampoco lo apoyaba. Ni siquiera su abuela. Pero no se rindió. Ideó una estratagema: durante un tiempo fingió inapetencia, casi dejó de comer. No tengo ganas, no tengo ganas ... La familia comenzó a preocuparse. Antonio comía pero muy poco. Este niño o va al seminario o se muere, acabó por decretar su madre. El padre cedió y Antonio ingresó en el seminario, en Cádiz. Así superó el primer escollo.

El segundo gran obstáculo para llegar a ser sacerdote se lo puso a Antonio, años después, el obispo don Tomás Gutiérrez Díaz. Antonio había terminado su carrera hacia el sacerdocio, había permanecido nueve años en el Seminario de Cádiz y otros cuatro en Salamanca, estudiando la licenciatura de Teología. Pese a ello, el obispo dijo que no lo ordenaba. Antonio dice que fue todo muy extraño, que había un informe, pero nada con fundamento; no sabe bien qué ocurrió. Al principio le sentó muy mal pero luego lo llevó "con mucha felicidad porque el Señor estaba muy cerca". Optó por aguantar; se quedó allí, en el seminario, como profesor de matemáticas. Pasaron tres años hasta que el obispo claudicó. En 1958, Antonio se ordenó sacerdote. Su padre había muerto un año antes. / Para entonces, la familia de Antonio había cambiado su actitud. A medida que avanzaron los años en el seminario, su padre y su madre se mostraban encantados con él, el anticlericalismo quedó arrumbado. Incluso un tío suyo al que recuerda hablando "sobre la República y los sindicatos" con su padre, cuando él era un niño, se mostraba contento con que fuese cura.

Esas conversaciones entre su padre y su tío son casi el único retazo que Antonio guarda en la memoria de los intensos primeros años treinta. Antonio nació en San Fernando a finales de 1927. Su padre era tipógrafo y trabajaba en la factoría San Carlos. Su madre cosía para una empresa que hacía uniformes para los soldados de Infantería de Marina. Antonio dice que acudía con su padre a un sindicato y que allí había un cartel: "Hoy por ti, mañana por mí". Pero ni siquiera sabe decir si su padre era republicano. Apenas conserva el recuerdo de las charlas de su padre y su tío y, eso sí, que él las escuchaba entusiasmado. / Sí recuerda con claridad que fue un niño muy protegido, mucho, y que eso le pasó factura. Primero iba al colegio de doña Ana. Le gustaba mucho estudiar. No lo dejaban salir y eso favorecía el estudio. Luego, a los 11 años, entró en la escuela de aprendices de San Carlos. Fue entonces cuando vio con asombro que él no sabía nada y que todo el mundo sabía todo. Lo pasó muy mal. "Fue un shock muy gordo. Gracias a que me ayudó un amigo, Arturo Rosales, que me protegió mucho. Yo no estaba preparado para aquello. Es como si te tienen en una habitación muy calentita y te sacan al frío del invierno. Congelado me quedé. Después lo superé, pero no fue fácil. Hay que cuidar a los niños de otra manera. Mis padres me querían muchísimo y yo los quería muchísimo, pero...".

Antonio Troya Magallanes. Fuente: “Diario de Cádiz”. 

En la escuela de aprendices estuvo cuatro años. Estudió ajuste, torno y delineación. Y muchas matemáticas que más adelante le sirvieron para impartir clase en el seminario. Un día, de pronto, le llamó la fe. Por mucho que busca, Antonio no encuentra nada que estimulase esa vocación, no halla la chispa que le mostró el camino: no hay un sermón, no hay un cura al que el joven admirase ... Ese paso fue de un día para otro, dice Antonio, y él respondió con muchísima fuerza porque entonces él era "capaz de todo".

Por eso logró sortear la oposición familiar y se vio en el seminario, en Cádiz, en un ambiente "muy duro pero muy bueno". Salvo en las vacaciones de verano, los seminaristas no salían para nada. Bueno, sí. A pasear, en fila, los jueves y los domingos. Vestidos de cura, por supuesto. A veces se acercaban a Puerta Tierra y jugaban al fútbol. Un intrépido grupo de andarines caminaba en ocasiones hasta La Isla. A paso ligero. Llegaban al Carmen y regresaban. Los días transcurrían envueltos en una rutina que comenzaba temprano, a las seis y media de la mañana. Los jóvenes iban a la iglesia, hacían la oración, después la misa, luego el desayuno y a clase y a estudiar. Por la tarde rezaban el rosario juntos. La comida era pésima. "Mala, malísima. Unos garbanzos cocidos, sin aceite, unos cachuchos hervidos ...". Antonio se reúne de vez en cuando con antiguos seminaristas y se queda admirado: dice que entonces todos protestaban mucho pero que ahora todos, hasta los que no querían ser curas, tienen un recuerdo gratísimo de aquellos tiempos, volverían a vivir aquellos años. "Hay uno que dice: yo, si pudiera, volvería a entrar en el seminario y volvía a salirme". / Hacia 1951, Antonio se fue a Salamanca. El obispo no quería, pero el vicerrector del seminario se empeñó en que estudiase Teología y lo consiguió. En Salamanca pasó mucho frío pero se encontró con una ciudad maravillosa. Tenía muchos amigos, le gustaban mucho los estudios. Y no se vivía allí el ambiente estricto del seminario de Cádiz. No había la cerrazón que marcaba don Tomás. Que fue precisamente quien después, cuando Antonio regresó a Cádiz, se negó a ordenarlo. Era un hombre muy duro don Tomás. Antonio se despedía de él cada vez que volvía a Salamanca tras unas vacaciones. Una vez iba vestido con un traje gris claro, con corbata. El obispo se escandalizó. Antonio imita su manera de hablar: "Usted, seminarista, y con ese traje...".

De vuelta a Cádiz, superado el trance de los tres años bajo el peso de la negativa del obispo, Antonio fue ordenado sacerdote y enviado a su primer destino, a Algeciras. Pero sólo permaneció allí cuatro meses. En cuanto comenzó el curso, lo reclamaron del seminario para seguir dando clase de matemáticas. Tuvo que esperar hasta 1966, y con otro obispo, para ejercer de párroco. Fue Añoveros quien lo envió a San Mateo de Tarifa. Y fue también él quien cuatro años después le propuso iniciar en Puerto Real un proyecto experimental: llevar en ese pueblo un equipo de curas sin división de parroquias. "Añoveros tenía capacidad para estar cerca de todo, y para defender todo lo que le parecía a él bueno".

El cambio de destino era muy interesante pero llegó en un momento poco oportuno. En Tarifa se produjo una riada tremenda, hubo muchos damnificados. Antonio se ofreció al alcalde y desde la parroquia organizó con unos chavales la distribución de la ayuda que llegaba al municipio. Aquello le proporcionó un ambiente muy bueno para seguir adelante, pero Añoveros se empeñó en mandarlo a Puerto Real y allá que se fue. Comenzaba la década de los setenta. / Así llegó Antonio al pueblo en el que permaneció quince años y en el que vivió dos cambios: el de la Iglesia, con el Concilio, y el del país, con el final de la dictadura franquista y el inicio de la actual democracia. Antonio no pasó inadvertido en esa época de mudanzas. En Tarifa, el gobernador militar de Algeciras era su enemigo acérrimo. No le gustaban nada sus homilías ni su manera de conducirse en la parroquia. En Puerto Real no fue mejor. La Guardia Civil acudía a oír sus sermones y las denuncias se sucedían. La última vez que Antonio recuerda haber comparecido en el Juzgado fue por pedir al obispo que no llevasen a Franco bajo palio, por opinar que eso era un escándalo. / Antonio dice que la gente le respondió muy bien en Puerto Real, que tiene allí muchos amigos y lo quieren mucho. Pero los problemas fueron muchos. Antonio se propuso que las cofradías eligiesen a sus cargos pero los mandamases no estaban por la labor. "Había un caciquismo en aquel tiempo que era una cosa horrible. Todo estaba controlado. Conseguí al final que la gente votara, que eligiesen a los hermanos mayores. Pero me costó mucho. Los caciques decían que yo era un cura rojo, un cura comunista".

Tras Añoveros, que era para Antonio "el gran obispo", llegó Antonio Dorado, que era "más inteligente". Dorado no entendió lo de la parroquia única en Puerto Real y dio por finalizado el proyecto. En 1985, Antonio pensó que su tiempo en Puerto Real había terminado, entre otras cosas porque consideraba que un cura no debía eternizarse en un lugar. Se fue a Medina. Le ilusionaba ese pueblo porque un cura le había escrito cartas en las que pedía ayuda: allí, decía, había muchos pobres. Luego resultó que la realidad era otra. "Había pobres, sí, que merodeaban mucho por la parroquia, pero tampoco era la cosa como me la había pintado a mí el cura".

En Medina estuvo Antonio trece años. Los recuerda como una época sin grandes problemas, dedicado a la parroquia, a la predicación. Todo más sereno. El único conflicto surgió entre dos coros, uno parroquial y otro que se formó en el pueblo. Se creó una frontera, hubo un follón increíble. "Tanto, que me dije: me voy de aquí. Me ofrecieron Barbate y acepté. Por cinco años. Ya tenía yo 70 y con el obispo Ceballos era muy obligatorio jubilarse a los 75 años. Aunque luego a él parece que no le gustó mucho que lo jubilaran". / En Barbate, Antonio acabó presidiendo una plataforma por el futuro del pueblo. Pero no era muy eficaz. Antonio dice que estaban en la asociación todos los partidos y que con los partidos no se puede trabajar. Ilustra esa opinión con una anécdota: querían lograr una mejora para un colegio y una mujer de un partido dijo que si se hacía eso se apuntarían un tanto los de IU. "Me dejó planchado. Lo que importaba era si IU se anotaba un tanto, no que los niños tuviesen un buen colegio".

Jubilado, Antonio se instaló en una vivienda en Cádiz, junto a la iglesia de Santo Tomás, donde oficia misa algunos días. No es su única actividad. Los jueves, por ejemplo, forma parte de un grupo de Cáritas Puerto Real que visita a los sin techo en Cádiz. Les llevan bocadillos, café con leche, bizcocho que hace una señora, calcetines ... Es un problema complejísimo el de los sin techo, me explica luego, finalizado el recorrido por su vida. Mientras charlamos de la crisis, de Tarancón, del franquismo, Antonio se muestra como un cura que sigue pensando como pensaba en los setenta: que la Iglesia debe ser "la voz de los que no tienen voz". “» 

* OBISPADO, DIÓCESIS DE CÁDIZ Y CEUTA, por José Antonio Hernández Guerrero , 13/08/2024.

«”En Puerto Real, donde era hijo adoptivo y donde fue párroco de las diferentes parroquias durante quince años (1970 – 1985) acompañado de un equipo de varios sacerdotes, ha fallecido a los 96 años Antonio Troya. Era uno de esos creyentes que, por la coherencia de sus ideas, de sus palabras, de sus actitudes y de sus comportamientos, se inscriben en la tradición más evangélica de la historia de la Iglesia. En las palabras pronunciadas en la entrega del título de Hijo Adoptivo dijo, pronunciando cada palabra con singular énfasis, “Yo amo a Jesús de Nazaret, soy su discípulo, y quien me ha dado a Jesús ha sido su Iglesia”. Después, en varias ocasiones, nos fue explicando sus esfuerzos por reducir la fe a su médula más íntima y despojar de las adherencias que, con el paso del tiempo, se habían ido acumulando.

A sus amigos, compañeros y feligreses nos llamaba la atención su obstinada fidelidad al fondo de los evangelios, y, sobre todo, su capacidad para armonizar, en una sorprendente síntesis vital, las dos sendas que, a veces, se presentan como paralelas o, incluso, como divergentes: la contemplación y la acción. Su reflexión le empujaba al compromiso y su sentido de la trascendencia proporcionaba consistencia a su sensibilidad social. Aunque era respetuoso con la tradición, la interpretaba desde las claves que le suministraba la perspectiva actual. Poseía una fina sensibilidad para captar los signos de los tiempos y las condiciones de los lugares en los que, con su voz, hacía resonar la Palabra del Evangelio. Era consciente de la época y del lugar en que vivía y de las luchas que libraban conciudadanos en las diarias batallas de la subsistencia, de la inmigración, del paro, de la droga y de la marginación.

Antonio Troya Magallanes. Fuente: Obispado Cádiz y Ceuta. 

Antonio Troya era uno de los exégetas que, a mi juicio, mejor han calado en el fondo de los mensajes evangélicos y uno de los que lo exponían con mayor sencillez y lo explicaban con mayor claridad. Gracias a la observación reflexiva de la realidad y a la lectura evangélica de los sucesos cotidianos, iluminaba sus actividades con una perspicaz lucidez y, al mismo tiempo, las impregnaba de un intenso realismo. Su austeridad personal o, en otras palabras, su pobreza evangélica  -paradójicamente rica y enriquecedora- constituía una llamada a la conciencia moral y una interpelación para todos los que, ansiosamente, sólo luchan por acumular bienes materiales. Su manera sencilla de vivir esa radical renuncia le proporcionaba una libertad y una credibilidad superiores a las que prestan las ínfulas presuntuosas y los títulos honoríficos. Era un servidor de sus hermanos que predicaba el perdón, la generosidad y la solidaridad. / Ha fallecido un hombre frágil de cuerpo y robusto de espíritu, modesto y compasivo, carente de afán de poder y de riquezas: un sacerdote en el que se concentraban los valores estrictamente cristianos. Que descanse en paz.”» 

lunes, 6 de abril de 2026

ADQUISICIÓN AMBULANCIA PARA CRUZ ROJA (1968).

Interesante documento, datado en 25 de octubre de 1968, por el que Tomás Iglesias Romero, a la sazón presidente de Cabezas de Familia de Conil, junto con Román Ruiz y Ruiz, médico y teniente de alcalde de la Corporación Municipal, entonces presidida como alcalde por Gabriel de la Riva Galarreta, solicitan un préstamo a la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Cádiz, por un montante de SESENTA MIL PESETAS (60.000 pesetas, equivalentes a 360,60 euros), a devolver en SEIS MESES. El objeto de esta cantidad, aunque no se especifica en el documento era para la adquisición de UNA AMBULANCIA para la CRUZ ROJA LOCAL (quizás fuera la primera). 

Reproducción fotográfica del documento mencionado. Fuente: Fondo Iglesias Pérez. 

[Ambientación] Retén en la Venta Melchor, de El Colorado, 15 diciembre 1968, M.R.V. Cruz Roja Española, positivo foto Juman. Fuente: “todocoleccion.net”.

Fuente: Fondo Documental Iglesias Pérez. 

domingo, 8 de marzo de 2026

TRABAJAR EN EL MATADERO DE CONIL (1957).

Se reproduce a continuación el Contrato de Trabajo de un operario del Matadero Municipal. 

Transcripción de Rafael Coca López:

«” CONTRATO DE TRABAJO. Que se celebra entre las partes que seguidamente se indican y con arreglo a las estipulaciones que también se dirán.

PATRONO: Don Luis de Mora-Figueroa y Borrego, Alcalde de Conil, en representación del Ayuntamiento de Conil de la Frontera, provincia de Cádiz, con domicilio en Plaza Calvo Sotelo, número 1.

TRABAJADOR: Don xxx xxx xxx, de 24 años de edad, de profesión peón, con domicilio en Conil, calle Chanca, número 4. 

[Ambientación] Los hermanos José y Manuel Fajardo, hacia 1973, en el Matadero Municipal. Colección María José Fajardo. Fuente: “Conil en la Memoria”, p, 38, 2004. 

CLÁUSULAS:

PRIMERA.- La duración de este contrato se estipula por un año quedando prorrogado tácitamente por tiempo indefinido si una de las partes no avisa con QUINCE DÍAS de anticipación su voluntad de darlo por terminado.

SEGUNDA.- Este contrato quedará automáticamente rescindido, aún no habiendo transcurrido el plazo anual estipulado o estando en vigor cualquiera de sus prórroga, si con anterioridad la Corporación de este Ayuntamiento acordase incluir en su plantilla, con el carácter de obrero de plantilla determinado en el Reglamento de Funcionarios de las Corporaciones Locales, de 30 de mayo de 1952, …

TERCERA.- El trabajo que prestará el obrero contratado será el de TRABAJADOR FIJO con el carácter de PEÓN DE MATADERO.

CUARTA.- El salario que percibirá será el de VEINTITRÉS PESETAS con VEINTICINCO CÉNTIMOS diarios [0,14€] correspondiente a SEIS horas de trabajo, pagaderas por meses de acuerdo con la Reglamentación Nacional de Trabajo en Industrias Cárnicas, aprobado por Orden Ministerial de 9 de agosto de 1948 y Orden de 26 de octubre de 1956, publicada en el B.O. del Estado de 10 de noviembre de 1956.

Fuente: Fondo IGLESIAS PÉREZ

QUINTA.- Además del salario, el trabajador tendrá derecho a todos los demás devengos y beneficios que existen y que en el futuro le concedieran las leyes. 

SEXTA.- El trabajador tendrá las siguientes obligaciones: 1ª Limpieza total del matadero una vez terminada la matanza. 2ª Limpieza de cuanto fuese necesario durante el tiempo que dure la matanza. 3ª Ejecutar todas las labores para cuya realización únicamente se requiera la aportación de su esfuerzo físico, sin la exigencia de práctica operatoria alguna. 4ª Actuar a las órdenes directas del MATARIFE en todo cuanto éste le encomiende para el buen funcionamiento de los servicios de la matanza, siempre que para ello no se requiera habilidad o técnica especial. 5ª Cuantas operaciones de la misma índole que las mencionada en las cláusulas anteriores le fuesen encomendadas por el señor INSPECTOR VETERINARIO como director de la totalidad de los servicios del Matadero y que atendieran al buen funcionamiento de éstos. // Y para que conste y surta los oportunos efectos, se extiende el presente por cuadruplicado, en Conil de la Frontera a UNO DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS CINCUENTA Y SIETE. // EL TRABAJADOR [Aparece una huella dactilar, por no saber firmar]. // EL PATRONO [Aparece firma y rúbrica de:] Luis de Mora-Figueroa. “»  

domingo, 8 de febrero de 2026

PERDÓN PÚBLICO AL QUE MATÓ A SU MARIDO (1848).

De como, la viuda de un asesinado, al cabo de un año, por “su libre voluntad” y por “hacer el bien y el servicio de Dios Nuestro Señor”, perdona por escrito, ante notario, al causante de su viudedad.

[Ambientación] La viuda y su afligido perdonado. Imagen creada por IA, ChatGPT. 

Transcripción literal de Rafael Coca López:

«” ESCRITURA DE PERDON. ANA RAMOS Á FAVOR DE MANUEL GUZMÁN. En la Villa de Conil de la Frontera, á veinte y siete de Octubre de mil ochocientos cuarenta y ocho, ante mi el Escribano publico y competente de numero de testigos comparesio ANA RAMOS viuda de DIEGO ORTEGA RAMOS de esta vecindad y DIJO: que la compareciente en el año pasado de mil ochocientos cuarenta y siete se QUERELLÓ CRIMINALMENTE ante las Justicias de aquella epoca, y presencia del infrascripto, de MANUEL GUZMAN de este domicilio del occiso y muerte perpetrada con ARMA BLANCA en la persona de DIEGO ORTEGA RAMOS marido de la que expone; hecha pues la Sumaria fue remitida al Juzgado de Primera Instancia de este Partido de Chiclana para el seguimiento de la Causa donde hoy se encuentra ignorandose el estado de ella por no ser capturado el antedicho reo. Y ahora POR HACER BIEN, Y EL SERVICIO DE DIOS NUESTRO SEÑOR, en la forma que mejor haya en Derecho, y siendo cierta del que le compete, OTORGA: que se DESISTE Y APARTA del todo de la dicha querella que dio contra el susodicho, y LE PERDONA Y REMITE LA INJURIA, y cualquiera otra acción, civil y criminal que á la otorgante le pertenece, y pueda pertenecer contra el expresado MANUEL GUZMAN. Y DECLARA que este apartamiento le hace de su LIBRE VOLUNTAD, y no por temor de que no se le guardara Justicia, ni otro respeto: para cuya firmesa obligó sus bienes habidos y por haber: no firmó por decir no saber escribir, y la otorgante á quien yo el Escribano de S.M., Publico, de Marina, y unico en esta Villa doy fe conosco, á sus ruegos lo hace uno de los testigos que los fueron Don FRANCISCO MORALES Y CIFUENTESDon JOSE SANCHEZ Y AMAR, y Don ANTONIO SANCHEZ AMAR, vecinos de esta dicha Villa. [Aparecen las firmas y rúbricas de:] Testigo Francisco Morales Cifuentes. Ante mi Juan Bernardo Gavala.

[En nota margen izquierdo:] NOTA .- En cuatro de Noviembre año del Sello, yo el Escribano de pedimento de la Otorgante saqué copia de esta Escritura en un pliego del Sello Tercero y la entregué á la susodicha, doy fe = Gavala.“» 

Reproducción fotográfica del documento transcrito; Rafael Coca López, 4 marzo 2022, AHPC. 

*** Fuente: Archivo Histórico Provincial de Cádiz, AHPC. Conil, legajo 154 (1848-1849), folio 76, 27 de octubre de 1848; escribano Juan Bernardo Gavala. Papel sellado: Sello 4º, 40 maravedís. Año 1848.  

miércoles, 28 de enero de 2026

MADRE SE MANIFIESTA EN FAVOR DE UNO DE SUS HIJOS (1827).

De como, un hijo que ha cuidado de su padre, gravemente enfermo, hasta el final de sus días, ayudando a su madre a llevar el peso de la casa en tal situación, aportando todo lo necesario para el sustento del matrimonio, recibe el agradecimiento de su madre haciendo un manifiesto ante los demás herederos, para que un par de bestias de labor, previamente compradas, sean solamente del hijo pródigo, como premio a su comportamiento. 

[Ambientación] Dos jumentos “endebles llenos de miseria y enfermedad”. Imagen creada por IA, ChatGPT. 

Transcripción literal de Rafael Coca López:

«” MANIFESTACION HECHA POR MARINA PONCE Á FAVOR DE JOSÉ LEAL SU HIJO. En la Villa de Conil de la Frontera, á veinte y siete de Julio de mil ochocientos veinte y siete, ante mi el Escribano y Testigos que se expresarán, parecio MARINA PONCE de este vecindario y viuda de DIEGO LEAL, á quien doy fe conosco, y DIXO: que hallandose de MOZO SOLTERO su hijo JOSÉ LEAL PONCE, que está presente, mantubo con su trabajo personal de HARRIERO, y sin ayuda de otro alguno á la que expone y á su citado padre enfermo, mas sin embargo de haber pasado despues á el estado de MATRIMONIO continuo haciendo lo mismo como BUEN HIJO, y habiendo quedado á casualidad en la Casa de los referidos sus Padres DOS JUMENTOS ENDEBLES LLENOS DE MISERIA Y DE ENFERMEDAD, sin que se pudiera trabajar con ellos, pues de descuidarlos iban á pareser irremisiblemente, se le vendieron á el mensionado su hijo en la cantidad liquida de DIEZ Y NUEVE PESOS SENCILLOS, y que les fuese satisfaciendo poco á poco quando pudiese, lo que así executando, y con demacia de mucho mas valor, pues NO HA FALTADO JAMAS Á EL SOCORRO DE LA EXPONENTE. Remediandola con lo que sus fuerzas alcanzan, y á su padre antes de morir con lo mismo; y como quiera que acaso por su fallecimiento PUDIERAN LOS OTROS HEREDAR SUS HERMANOS DISPUTARLE LA ACCIÓN QUE PUEDA TENER Á DICHOS JUMENTOS, hacia la MANIFESTACION en descargo de su consiencia; y para que nunca se le toque á ellos por ser lexitimamente del JOSÉ LEAL su hijo como vendidos á el solo y pagados por el mismo, sin que ningún derecho puedan reclamar sobre dichas bestias los otros hermanos; y para que así conste y sirva de resguardo á el enunciado JOSE LEAL pues se extienda esta DECLARACION que no firma por manifestár no saber escribir, á sus ruegos lo hace uno de los testigos que los fueron Don CRISTOVAL SANCHEZ DOMINGUEZ, Don FRANCISCO MUÑOZ BARRAGAN, y ALONSO XIMENEZ vecinos de dicha Villa = Enmendado = los referidos sus = vale. [Aparecen las firmas y rúbricas de:] Testigo Christobal Sanchez. Ante mi Juan Bernardo Gavala. “» 

Reproducción fotográfica del documento transcrito; Rafael Coca López, 4 marzo 2022, AHPC. 

*** Fuente: Archivo Histórico Provincial de Cádiz, AHPC. Conil, legajo 149 (1825-1829), folio 49, 27 de julio de 1827; escribano Juan Bernardo Gavala. Papel sellado: Sello 4º, 40 maravedís. Escudo con: FERD-VII-D-G-1827-HISP-ET-IND-R (Fernando VII, rey de España e Indias). Año 1827.