sábado, 15 de agosto de 2026

PINCELADAS HISTÓRICAS EN LOS PROGRAMAS DE MANO DE FERIAS.

La historia de Conil está íntimamente ligada al mar. Nuestra costa ha sido, desde siempre, lugar de paso, de intercambio, de riqueza y también de amenaza. El horizonte que hoy contemplamos como símbolo de belleza y de identidad fue durante siglos frontera expuesta, espacio de vigilancia permanente y escenario de innumerables episodios que marcaron el devenir de quienes habitaron estas tierras.

A lo largo del tiempo, generaciones enteras aprendieron a convivir con esa doble condición del mar: fuente de vida y motivo constante de defensa. De ahí surgió un paisaje costero sembrado de torres vigía, almenaras y puestos de vigilancia destinados a proteger a la población, sus recursos y sus caminos frente a incursiones enemigas y ataques procedentes del litoral. Muchas de esas construcciones aún permanecen en pie, convertidas hoy en valiosos testimonios de nuestro pasado.

Entre todas ellas, la Torre de Guzmán ocupa un lugar central en la memoria de Conil; pero no es la única. Cada torre de nuestra costa conserva su propia historia, vinculada al territorio, a sus límites y a la vida de quienes durante siglos lo defendieron y habitaron.

El texto que sigue, redactado por el Juez de Paz de Conil, Francisco González Ureba, recorre ese pasado de vigilancia y defensa del litoral gaditano y, a partir de él, se detiene en un episodio concreto que ha despertado especial interés en tiempos más recientes: la situación histórica y jurisdiccional de la Torre del Puerco, enclave singular de enorme valor patrimonial y protagonista, además, de una larga controversia vinculada a la delimitación entre los términos municipales de Conil y Chiclana. Conocer su historia supone también comprender mejor la historia compartida de ambos pueblos y la profunda relación de esta tierra con su costa.


[Ambientación] Torre del Puerco, en el límite de los términos de Conil y Chiclana. Fuente: Antonio Leal, 2019. 

LA TORRE DEL PUERCO: HISTORIA Y ACTUALIDAD”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de Conil, 1997.

«”Desde tiempo inmemorial nuestra costa ha necesitado protegerse de ataques piráticos y de ladrones de todo tipo. Los mismos pueblos antiguos que nos visitaron fueron en principio incursiones con la finalidad del saqueo y la rapiña, que luego se asentaron en nuestra tierra.

Fueron temibles las incursiones de los vikingos, que no solo asolaban las costas, sino que se remontaban por los ríos atacando poblaciones de interior, como Sevilla.

Los árabes levantaron una cadena de torres almenadas a lo largo de la costa, hoy en su mayoría desaparecidas, quedando en pie la Torre de la Peña en el término de Tarifa.

La presencia de la piratería turco-berberisca durante los siglos XIV, XV y XVI, amparada en las costas del norte de África, supuso la desaparición o el abandono de muchos lugares de nuestra costa que en otros tiempos fueron brillantes y florecientes.

Tras la reconquista y precisamente para proteger y amparar nuestra comarca, fue dada en señorío a D. Alonso Pérez de Guzmán, que funda una nueva población al amparo de una Torre que recibió su nombre y ha llegado hasta nuestros días: la Torre de Guzmán, el monumento más emblemático de Conil.

Desplegadas las almadrabas y para proteger a la población se procedió a la construcción de torres vigía a lo largo de la costa. Correspondieron a Conil las torres de Castilnovo, Atalaya, Blanca, Roche y la del Puerco en la misma línea divisoria del término con la vecina población de Chiclana. 

[Ambientación] Torre Castilnovo, en el prado de Ramón. Fuente: Antonio Leal, 2020. 

Disponían estas torres de uno o dos guardias, que, llegado el caso, daban la alarma mediante fuegos de noche y ahumadas de día y algunas dispusieron de una pieza de artillería.

En 1561, Georgius Bruin, en la obra <Civitates Orbis Terrarum> al hablar de Conil nos dice <durante la noche se apostaba en la torre un vigía y ante la llegada de turcos, moros y otros enemigos con señales de fuego visibles en toda esa zona de España, avisaban a los vigías de otras atalayas próximas de la llegada del enemigo, y éstos a su vez a otros, por lo que luego las ciudades vecinas, en espacio de tiempo muy breve, se enteran de que han de estar en guardia y vigilar>.

Tropas a caballo recorrían la costa con fines de reconocimiento y enlace para rechazar pequeñas incursiones y sobre todo para alertar a las milicias concejiles. A lo largo del siglo XVIII fueron perdiendo utilidad estas construcciones y una sola persona, el <requeridor> recorría la costa controlando a los torreros.

Las vigilancias de las torres durante el siglo XVIII salían al pregón adjudicándose a los mejores postores.

La mayor parte de estas torres fueron levantadas en la segunda mitad del siglo XVI, en el reinado de Felipe II. Unas lo fueron a expensas de la corona, otras por los señores del lugar y otras con la ayuda de los vecinos.

Su mantenimiento en principio corrió a cargo de los pueblos beneficiados inmediatos a la costa. Luego el Consejo de Castilla estableció gravamen sobre la venta del pescado de un maravedí por cada libra, y con lo recaudado se atendía el sueldo de los guardas de las torres atalayas e incluso se costeó el levantamiento de alguna torre más.

Con el transcurso de los tiempos estas edificaciones fueron perdiendo su finalidad pasando a depender de la Hacienda Pública engrosando el patrimonio del Estado.

Actualmente permanecen en pie casi todas estas torres de la costa gaditana, como mudos testigos de un pasado plagado de acontecimientos, unas veces tristes y otros gloriosos. 

[Ambientación] Batalla de Chiclana, o de la Barrosa, cuadro de José Luis Díaz de la Torre (Madrid, 1953), donde aparece la torre del Puerco. Fuente: “Ordóñez y Asociados”. 

En la actualidad, una de estas torres parece haber despertado del sueño impuesto por la Historia, pasando a ser objeto de comentarios entre vecinos de Conil y Chiclana y saltando incluso a las páginas del <Diario de Cádiz>. Me refiero a la Torre del Puerco, a  cuyos pies se desarrolló la famosa batalla de Chiclana del 5 de Marzo de 1811, en plena invasión francesa.

Desde 1993, se viene hablando en el seno del Ayuntamiento de Conil de una posible alteración de la línea divisoria del término municipal del la vecina ciudad de Chiclana de la Frontera. La alteración consistiría en un supuesto avance de la linde en dirección a Conil, incluyendo dentro a la Torre del Puerco.

En ese año de 1993 se inicia en el Ayuntamiento un expediente con la finalidad de aclarar lo sucedido, al mismo tiempo se crea una comisión pro-deslinde.

Desconozco el resultado de las conversaciones entonces mantenidas con Chiclana y lo cierto es que el asunto queda aparcado para otra ocasión.

Después de la última renovación del Ayuntamiento y en concreto el año pasado de 1995, se vuelve a retomar el asunto iniciándose unas conversaciones con Chiclana en las que se acuerdan buscar documentación que avale las posturas de ambos Ayuntamientos y reunirse nuevamente para debatir sobre el problema en la línea de término.

Para conocimiento de todos los interesados en esta cuestión y para dejar clara algunas posturas convendría hacer las siguientes puntualizaciones:

-Hay constancia documental de que se tenía por costumbre todos los años visitar las mojoneras del término por si se detectaba alguna novedad.

- Cada cien años se han venido practicando deslinde por las comisiones de ambos Ayuntamientos, que consistían en recorrer toda la línea divisoria deteniéndose en cada mojón y expresando en el acta oportuna, que cada uno de los mojones reconocidos, lo era de conformidad para ambas poblaciones.

El día 26 de Noviembre de 1721 se llevó a cabo uno de estos deslindes con la solemnidad acostumbrada de asistir los corregidores de ambas villas, regidores, escribanos, peritos y demás vecinos. En el acta de dicho deslinde podemos comprobar que la linde del término finalizaba en la Torre del Puerco, también llamada de la Barrosa.

Con posterioridad se han realizados numerosos deslindes durante el siglo XIX al declararse a la Dehesa de Roche monte público catalogado. 

[Ambientación] Fuente: Acta del deslinde entre los términos de Chiclana de la Frontera y Conil de la Frontera (Cádiz), año 1872. Instituto Geográfico Nacional. 

Pero de todo ello el más importante es el realizado el 24 de Julio de 1872 por el Instituto Geográfico. En el acta de dicho deslinde se establece de manera incuestionable que la línea divisoria de ambos términos municipales atraviesa a la Torre del Puerco por su centro, tomando el eje de dicha Torre como el mojón nº 10 de la línea jurisdiccional.

Todo ello viene a establecer de una manera salomónica que los cimientos donde descansa la torre son la mitad de Conil y la otra mitad de Chiclana.

Como prueba de conformidad entresaco textualmente de dicha acta el párrafo inmediato a los nombres y firmas de las personas asistentes: <La tradición y el acuerdo de las comisiones asistentes son la única base de que se ha partido para reconocer y señalar los mojones que se registran en la presente acta y que quedan definitivamente como verdadero>.

Hoy sigue siendo el único documento vigente para ambos Ayuntamientos.

A lo largo del presente siglo se ha recurrido en muchas ocasiones el acta referida para establecer nuevos replanteos o resolver cuestiones suscitadas. De todas ellas nos referimos a dos.

La primera incidencia en la línea divisoria se planteó en virtud de denuncia formulada ante la Guardia Civil el día 21 de Febrero de 1.899, en la que se ponía en conocimiento de la autoridad, que los operarios del Marqués de Bertemati propietario de la Dehesa de Campano, habían variado el mojón más cercano al mar en la zona del Puerco, colocándolo como a unos 15 metros hacia dentro de la Dehesa de Roche, labrando también otro mojón nuevo entre el movido y uno que se encontraba en el cerro del Puerco a unos 400 metros de distancia. Con ello se variaba la linde del término, se usurpaba 3.000 m²a Conil y se quedaba con la Torre dentro del terreno ocupado. 

[Ambientación] La torre del Puerco y el cuartel de la Guardia Civil (actualmente es el restaurante “Cuartel del Mar”). Fuente: CHN Magazine, 16 julio 2020, Pedro Leal

Las autoridades de Conil reivindicaron los terrenos formulando <interdicto para recobrar> y terminando el asunto con la orden de la Alcaldía de Chiclana obligando al Sr. Marqués a reponer la mojonera a su estado primitivo y no objetando nada a lo resuelto por el Ayuntamiento de Conil.

Otra cuestión se planteó en el año 1.965, cuando D. Jordan Cristofovici Grigoriu, de nacionalidad rumana, compra los terrenos que luego se llamaron <Los Ángeles de la Barrosa>, colindantes con la Dehesa de Roche (Le Petit). Se solicitó por el Sr. Cristofovici un replanteo parcial de la línea límite de los términos municipales de Chiclana y Conil, operación que realizó el Instituto Geográfico Catastral el día 21 de Abril de 1.965, utilizando el acta levantada el 24 de Julio de 1.872, de la que vengo haciendo referencia.

En este nuevo replanteo se volvió a dejar claro que la Torre está en la divisoria de ambos términos, y al deslinde asistieron ambas corporaciones, representantes de Campano, el nuevo propietario de los terrenos, una pareja de la Guardia Civil y algunos otros vecinos, muchos de los cuales se encuentran vivos, pudiendo dar fe del desarrollo de aquel deslinde.

Esperemos que en la próxima reunión prevista con el Ayuntamiento de Chiclana, se dé una definitiva solución a las cuestiones planteadas, de forma satisfactoria para ambas poblaciones, que tan unidas han estado a lo largo de la historia.”» 

Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez. 

viernes, 14 de agosto de 2026

21/36. “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR”, por LUIS BRICEÑO.

COMPENSACIÓN.

«”Ha terminado el almuerzo. María casi no ha comido. La perturbación de su ánimo es real e intensa, aunque los efectos, dominados a toda costa, no asomen al exterior.

A los postres, antes del café, que siempre servía de fundamento a la sobremesa, pretextó dolor de cabeza y se retiró a su dormitorio. Esta determinación se la aconsejaron dos razones poderosas: el temor de no poder resistir por mucho tiempo el tremendo esfuerzo que en aquella ocasión consumía sus energías, puestas a prueba exagerada por la resuelta actitud de su madre, y la necesidad de serenarse y de pensar el medio hábil de poner en aviso a su enamorado.

No escapó a la perspicacia de la madre aquella resolución de la hija, pero lo disimuló para huir de complicaciones impertinentes, ante los demás y ante la propia hija, a la que acompañó hasta el lecho, donde la dejó descansando.

La peripecia impidió la sobremesa y las lecciones de aquel día. El padre, aburrido, se durmió en un sillón, al placer de la umbrosa arboleda donde solían darse las clases mientras hacía calor, en tanto que el escribiente y profesor aprovechaba la ocasión de poner al día la correspondencia y la cuenta y razón que de los negocios de la Venta llevaba.

A este joven, no dejó de extrañarle, tampoco, el desgano de la dueña de su amor y la repentina indisposición de la misma; pero, prudente, no quiso hacer ostentación de interés alguno, por el temor de dar a sospechar el fuerte lazo que a ambos les unía.

La madre trasladó el trajín del repaso de ropa al comedor, desde cuya pieza se dominaba perfectamente la alcoba de la hija, y así no dejaba de notar lo que ocurriera a la misma, aunque estimara su indisposición leve y pasajera.

La madre de Ansaldo, terminadas sus faenas cociniles de la mañana, notando que la comadre no salía, como otras veces, a reposar la comida, se presentó en el comedor, a ayudar a la dueña del Establecimiento, aunque su idea principal fuera la de estar al olor de cuanto pudiera convenir a sus intereses y a sus conocidos planes, mientras su hijo descansaba un rato, como siempre, para poder madrugar con menos quebranto, con la arriería, y recogerse tarde, con los más trasnochadores.

Comadre —entró diciendo—: ¿Cómo sigue la niña?

Como usté ve: descansando un rato, mientras le pasa la jaqueca.

Si no es más que eso, y la primera vez que la padece, es cosa pasajera.

¿Pues qué iba a ser? ... ¿Qué quería usté que fuera? ...

¡Qué se yo! Como hay tantas clases de males, tan repentinos y tan raros ...

Usté siempre con el arao hincao, como dicen los gañanes.

No ladee usté el cántaro, comadre, que se pué derramá: mi decí no es más que un simple interés de salú.

Tan pronto, y sin motivo, no se le iba a estropeá a mi hija.

Que Dios así lo quiera, en bien de tós.

Gracias por su buen deseo.

No hay de qué. Pero, oiga usté, comadre: Si quiere, le ayuo a repasá la ropa, mientras usté le prepara algo a la enferma. ¿Prefiere que se lo haga yo?

Pero si mi hija, gracias a Dios, no está enferma, ni mucho menos; si lo que le pasa no es !

será; pero cuando continúa echá tanto tiempo, es señá de que no se alivia de lo que sea: ¿Por qué no le da usté una tacita de yerba luisa o, mejó, de tila calentita y con gotas de agua de azahá, que es muy buena pa las contrariáes?

No sea usté majadera, comadre. Una simple jaqueca se pasa sin .

Como usté quiera; pa lo que se ofrezca, ya sabe que aquí estoy yo.

Se le agradece, pero más. 

[Ambientación] La llegada del profesor y la imposibilidad de María de acercarse a él porque su madre no la deja sola. Fuente: Imagen creada con ayuda de ChatGPT. 

María, que ha comprendido la intención de la comadre, descifrando a la perfección sus reticencias, se indigna en su interior, sintiendo nacer en el mismo un principio de repugnación hacia la madre de Ansaldo y hacia éste, por creerlo cómplice de las impertinencias y de la mala intención de que su madre acababa de dar fehaciente prueba. Por eso, desde aquel preciso momento, tan señalado para ella, ha comenzado a hacérsele antipática y el hijo va perdiendo el afecto que le profesaba. La estima en que tenía a ambos, ha sufrido grave quebranto. Luego de lo que ya conocía y ha presenciado, le sería difícil tolerarlos, sin un gran esfuerzo. En su interior se ha iniciado, con rápido progreso, el rompimiento moral.

Desazonada e inquieta por el absurdo proceder de la comadre, cuya bastarda conducta descubrió tan claramente, adivinando lo que no había presenciado ni escuchado, no pudo reprimir ciertos movimientos de nerviosismo, que hicieron acudir a la madre, que no había dejado de observarla, en indagación de lo que le pasaba.

No es nada, madre —expresó—. Sólo deseos de desnudarme y meterme en la cama, libre de las opresiones de la ropa, para quedar sola y tranquila, a fin de procurar alivio a mi pasajero padecimiento.

Así lo consiguió de inmediato y, ya sola con sus pensamientos, comenzó a considerar de nuevo su situación.

Es verdad —pensaba— que aquel humilde y obscuro caminante que en la actualidad llevaba la cuenta y razón de los negocios de su casa y que, entre otros menesteres, le enseñaba lo que sin sus lecciones no podía nunca haber aprendido, era todo un enigma en su procedencia, nacimiento y ascendencia familiar, pues ni él mismo, tan despabilado y despierto, había logrado averiguar, según sus propias manifestaciones, ni dónde naciera, ni quienes pudieran haber sido sus padres ni los de su familia. También lo era que la casualidad, esa combinación de circunstancias favorables o adversas que sólo Dios es capaz de prevé, lo había presentado e introducido en su casa, donde por sus singulares condiciones y felices aptitudes era querido y apreciado sinceramente. No era menos verdad —para ella no había la menor duda— que, envidiado por Ansaldo y por la madre del mismo, en razón a sus raras virtudes —por eso mató Caín a su hermano Abel— y ante la posibilidad de estorbarles los egoístas planes de boda, que tan apasionadamente acariciaban, soñando con su rápida realización, para asegurarla, habían despertado con sus insidias y recelos la vigilancia de su madre, para impedir, como en principio habían conseguido, que su hija pudiera simpatizar con todo un perfecto desconocido. Pero sobre todas esas acomodaticias y menudas circunstancias se alzaba, gigante y lozana, la realidad de un amor puro e intenso, como el cariño de una buena madre, que era mucho más fuerte y potente que todas las conveniencias sociales. Para ella, sobre todo después de lo ocurrido en el transcurso de aquel día, no había nada en lo humano por encima de aquella pasión amorosa, correspondida por su galán con el mismo calor, con la misma fuerza y con la misma poderosa efusión de su primer amor. Mimada desde pequeña —era rigurosamente cierto— por sus progenitores, los quería como puede quererse a unos padres cariñosos y ejemplares. Refinada en estos últimos meses su educación en el santo temor de Dios, acababa de conocer que con aquellas sus relaciones amorosas, que sostenía con su profesor, desagradaba a su madre, y que con ello infringía seguramente los mandamientos de la Santa Madre Iglesia; pero no dejaba de comprender que ya era tarde para complacerla. ¿Cómo podía ella dar por terminado, así como así, aquel afecto tan profundamente arraigado en su corazón y que imaginaba que realmente la conduciría por florido camino al bien que tanto apetecía gozar? ¿Cómo rechazar, porque sí, a un hombre con quien tan bien congeniaba y al que espiritualmente estaba atada por un solemnísimo compromiso colmadamente correspondido? Pedirle este sacrificio era pedirle una cosa muy superior a las fuerzas de su voluntad. Pensarlo siquiera, la enloquecía de pesar. Mucho quería a su madre, pero en la renuncia de su amor no la podía complacer. Además, ¿quién era capaz de desmentir que su misma madre, guiada por el inmenso cariño que le tenía, no terminaría por aceptar los hechos consumados, apadrinando, inclusive, aquellos amores que desconocía en su pureza e intensidad? ... Rendida por la fatiga de tanto pensar y sosegada un tanto por el optimismo de su dulce esperanza, se durmió, no despertando hasta que la madre, antes de recogerse en el lecho, le sirvió un poco de alimento. 

[Ambientación] María reflexiona sobre su amor por el profesor y comprende que no puede renunciar a él pese a la oposición materna. Fuente: Imagen creada con ayuda de ChatGPT. 

Por su parte, la madre, considerando una vez más lo ocurrido, se preguntaba a sí misma, pesarosa, si no habría sido demasiado severa para con su hija. ¿Debería llevar su rigor —pensaba— hasta hacer enfermar a la hija de su alma; su único y mejor cariño terrenal? ¿Qué conveniencia ni qué obligación la llevaban ni podían llevar a ello? ¿La mira egoísta de la comadre? ... Y eso ¿por qué? Si, después de todo, su hija hubiera llegado o llegara a enamorarse de aquel hombre tan bueno, tan servicial, tan listo, tan fiel e instruido, ¿qué importaba, a fin de cuentas, que fuera desconocido? ¿Y si aparecían sus padres? ¿Y si su familia, a juzgar por los rasgos del interesado, era de las distinguidas? ... En último caso, ¿a quién tenía ella que complacer y dar gusto, a su comadre o a su hija, trozo de sus entrañas? ... Vaya, vaya. El muchacho, sin duda alguna, era fino, noble, amable, servicial y simpático como el que más. Instruido, lo era demasiado. Bien estaba que si podía evitar aquellas posibles relaciones, las evitara por aquello del desconocimiento de sus ascendientes inmediatos; a ello estaba comprometida consigo misma y con su comadre y cumpliría lo que voluntaria y espontáneamente ofreciera. Un calor, cualquiera lo tiene. Ella lo tuvo y realizaría lo prometido. Pero si al fin y al cabo hubiera algo difícil de deshacer o que no tuviera enmienda, Dios sobre todo: que se cumpliera su santa voluntad.

La comadre, también echaba cuentas. ¿Qué habría ocurrido entre la madre y la hija? Ella sólo pudo alcanzar alguna que otra frase, que nada le decían. Aquella indisposición desde la mesa, ¿no tendría mucho de común y semejante con la padecida por su hijo? ¿Lo habría desplazado ya el inclusero? Que la niña estaba por él no le cabía duda. El rechazo liso y plano de su hijo se lo manifestaba sin equívoco de ninguna clase. Aquel deseo de acostarse y de que la dejaran sola, no parecía tener otra interpretación que la de despedirla, alejándola de sus intimidades y de su presencia: antipatía. Pues bien: antipatía por antipatía. La niña los despreciaba, sin duda de ninguna clase. Pues a pagarles en la misma moneda, amargándola cuanto pudiera y evitándole con su vigilancia las relaciones que pudiera haber entre ella y el cunero.

También cavilaba el hijo de la comadre. Sus preocupaciones por la indisposición de su amada, le habían impedido conciliar el sueño de la siesta. Algo le había dicho la madre, de lo que pasaba; pero él había estado observando con todo cuidado y atención al inclusero y nada de particular le había notado. En verdad que cada vez le era más antipático aquel hombre rival y por lo mismo enemigo irreconciliable, a quien odiaba a muerte; pero como era tan estimado por todo el mundo ... En grave crisis de sentimentalismo había ofrecido confiar y confiaba en la eficacia de la intervención de la madre. El se sentía capaz de todo, pero ... nada: lo ofrecido, ofrecido estaba; obedecería a la que le dio el ser. 

[Ambientación] El joven profesor ignora las intrigas que se están tejiendo contra él y piensa en el futuro junto a la mujer que ama. Fuente: Imagen creada con ayuda de ChatGPT. 

El profesor reflexionaba asimismo sobre cuanto se relacionaba con su crítica situación. Ignoraba la nueva trama que se urdía contra sus amores. Desde luego no había podido impedirlos. Por otra parte, comprendía que un desconocido habría de despertar cierto despego en los padres de la amada. La culpa de no conocer a los suyos no le correspondía. En la vida, sólo supo aprovechar las enseñanzas que le dieron y si sus investigaciones no habían dado fruto, tampoco le era imputable. Además, él no se propuso despertar aquel afecto que María le profesaba. Tal afecto surgió de la mutua simpatía que se inspiraron. Lo que sobre este particular había sucedido, lo fue indiscutiblemente por voluntad del Cielo. Había más: el amor que se profesaban era sano y puro, como las primeras brisas que soplaron en el mundo. Era cierto que no podía ofrecer un nombre, pero ofrecía un hombre, valga la inmodestia. Ignoraba su ascendencia familiar, no podía negarlo sin mentir, pero se consideraba capacitado para ejercer honradamente una profesión, un arte o un oficio y se reconocía que no le dominaba nada más que una ambición: seguir siendo honrado y ser correspondido, como lo era, por su amada, con toda la fuerza de aquel su primer amor. Además, confiaba en Dios, alimentando en su fe ardiente la esperanza de encontrar sus verdaderos apellidos ...

Después, descendiendo en sus consideraciones, se decía sin jactancia ni presunción alguna, con toda sencillez y sin rebasar los límites de la humildad:

En todo caso, se me da una mujer honrada y hacendosa y un hogar desahogado. Ella se lleva un hombre honrado, leal y trabajador, que sabe corresponder cumplidamente a su cariño: HAY COMPENSACIÓN.“» 

*** Fuente: “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR: novela de notorio matiz ingenuo, de escasa traba episódica y de carácter sentimental”, por Luis Briceño Ramírez, p.p. 139-146. Diario Jaén, Talleres Gráficos, s/f. 

jueves, 13 de agosto de 2026

PUÑETAZOS POLÍTICOS EN CONIL (1899).

A finales del siglo XIX, en una España marcada por las tensiones políticas y la crisis moral tras el desastre colonial de 1898, la vida electoral distaba mucho de los ideales democráticos que proclamaban los distintos partidos. En este contexto se sitúa la presente crónica, que, mediante un tono marcadamente irónico y satírico, denuncia las prácticas y actitudes que comenzaban a rodear los procesos electorales en localidades como CONIL DE LA FRONTERA. Lejos de promover el debate o el respeto institucional, el texto critica la incitación a la violencia contra los presidentes de mesa electoral, presentada como una supuesta forma de participación política. A través de la exageración y el sarcasmo, el autor pone en evidencia la degradación del sistema electoral y cuestiona el concepto de “libertad” esgrimido por ciertos sectores, mostrando cómo, bajo su amparo, se justifican conductas propias de la intimidación y el desorden. Así, esta crónica no solo refleja un episodio concreto, sino que se erige como una crítica más amplia al clima político de la época, donde el ideal democrático se ve distorsionado por prácticas que sustituyen la palabra por la fuerza. 

[Ambientación] Resultado de la incitación a la violencia en un colegio electoral. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

«”Esbozos. A PUÑETAZOS.- Los republicanos de CONIL han repartido profusamente a sus correligionarios una alocución recomendándoles que prescindan de protestar en las elecciones, y se les hayan con los presidentes de mesa a puñetazo limpio. // No hay duda que progresamos. Y el progreso viene por el lado de los que se juzgan los únicos practicantes de la libertad en todas sus manifestaciones. Según se advierte, hasta de la de romper un hueso al prójimo por quítame allá ese candidato. // Con el principio de los dulces y afables ciudadanos de CONIL, el arte del sufragio, de ya imposible perfeccionamiento, al parecer, entra en un nuevo ciclo, prometedor de grandes cosas y de la intervención frecuente de las Casas de Socorro. // Lo que pierden la pluma, la tinta y el papel, y aún más, lo ganarán el bisturí, los aparatos de ortopedia y las estacas; porque en ley de lógica, es de suponer que los protestantes no se concreten al uso y abuso de las morradas presidenciales, por si se lijan. // Producirá también aquel principio la conveniente movilización de fuerzas ciudadanas, casi inmóviles hoy en este punto: gañanes, mozos de cuerda, hércules de circo, fornidos mocetones de gimnasio ... // 

Fuente: “LA INFORMACIÓN”, lunes, 10 de abril de 1899. 

Verdaderamente, era injusto que prevalecieran sobre el empuje de toro de Colmenar de los Sansones electorales la marrullería de trapisondistas éticos, incapaces de un puñetazo de menor cuantía. Por aquí la garantía resulta. // Los leguleyos enredadores de la madeja electoral, vitalicios en el cargo, quiebran; pero muchos que hasta ahora sólo podían tener la pretensión de tirar de un carro, adquieren la potencia propincua para ser interventores e influir en la gobernación de España, colocando con amore en las narices de un Presidente de Mesa, un puño como un batán. // Cuando se dice que la libertad es un mito entre nosotros, y espíritus escépticos niegan vigor a la raza para regenerarse, los consejos de los republicanos de CONIL vienen, por fortuna, a fortalecer la esperanza en mejores días, y entre mandíbulas rotas, hinchadas narices y ojos que, saltando de las órbitas, hacen contemplar de día las estrellas a los hombres dichosos que presiden los escrutinios, nos dejan ver la luz consoladora de la redención.”»

Fuente: “LA INFORMACIÓN”, año I, núm. 57, Madrid, lunes, 10 de abril de 1899. Hemeroteca Digital, BNE.  

miércoles, 12 de agosto de 2026

EN UNO DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: “REPRIMENDA AL COLECTOR DE LA VILLA DE CONIL” (1868).

Este documento, fechado el 16 de septiembre de 1868, procede del Provisorato y Vicariato General del Obispado de Cádiz y está dirigido al colector de la villa de Conil. Su contenido refleja el control administrativo y espiritual que el obispado ejercía sobre las parroquias y jurisdicciones eclesiásticas de su diócesis, especialmente en materia de administración de memorias y obras pías, fundaciones destinadas a sufragar misas, actos de culto y fines benéficos conforme a la voluntad de sus fundadores. La comunicación insiste en el cumplimiento de estas obligaciones y en la observancia de las disposiciones dictadas durante la visita pastoral, instrumento fundamental de supervisión episcopal sobre las parroquias del extrarradio y las poblaciones alejadas de la sede diocesana. La fecha del documento resulta especialmente significativa, pues fue expedido apenas tres días antes del triunfo de la Revolución de Septiembre de 1868 (La Gloriosa), que provocó el destronamiento de Isabel II y abrió un periodo de profundas transformaciones políticas y de revisión de las relaciones entre el Estado y la Iglesia. El escrito constituye así un testimonio de la normalidad administrativa con la que el obispado continuaba ejerciendo su autoridad en vísperas de uno de los cambios políticos más trascendentales de la España contemporánea. 

Retrato de Sebastián Herrero Espinosa de los Monteros, pintado por Jaime Moreno Taulera. Fuente: Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, Córdoba.

Transcripción <literal> de Rafael Coca López:

«”PROVISORATO Y VICARIA GENERAL DE CADIZ Y SU OBISPADO. [1] / Habiendo llegado á mi noticia que en esa Colecturia[1] sufre retraso el cumplimiento de algunas Memorias y Obras Pias; escito el celo de V. para que se cumpla en lo que V. dependa lo dispuesto en las piadosas fundaciones, observando cuanto se le preceptuara en la Santa Visita[3], y adoptando las determinaciones que fuesen conducentes para conseguir el fin indicado, acusandome el recibo de la presente comunicación. / Dios guarde á V. muchos años. / Cadiz septiembre 16 de 1868. / Sebastian Herrero.[4] / Sr. Colector de la Villa de Conil.”»

[Ambientación] Varios vecinos deambulan por El Portillo. Fuente: Imagen creada por ChatGPT (perdonadle una antena de televisión que aparece por ahí). La fotografía base es original de Antonio Leal del 2 de noviembre de 2016, colgada en su facebook en el mismo mes de 2023. 

NOTAS DEL TRANSCRIPTOR: [1] El provisor y vicario general era el principal colaborador y alter ego del obispo en una diócesis. A mediados del siglo XIX, asumía las funciones ejecutivas de gobierno y administración (vicario general) y dirigía el tribunal eclesiástico diocesano para impartir justicia en causas civiles y religiosas (provisor). Wikipedia, la enciclopedia libre. // [2] La colecturía de una parroquia (frecuentemente escrita o pronunciada de forma popular como "clecturía") era la oficina administrativa encargada de recaudar el diezmo, las primicias y las limosnas. En las zonas rurales, también funcionaba como el almacén o granero donde se depositaban los frutos y granos recolectados. Por lo que el colector era un sacerdote o clérigo encargado de recibir, administrar y distribuir las limosnas, rentas y estipendios destinados al culto. Su función principal era gestionar los fondos procedentes de misas, testamentos, memorias y capellanías de la parroquia, asegurando que se cumplieran las cargas espirituales de los difuntos. Fuentes: Wikipedia, la enciclopedia libre; y, Tiempos Modernos, revista electrónica de Historia Moderna, 2007. // [3] Visita Pastoral o Santa Visita.- Era un acto solemne de inspección, control y revitalización espiritual, en la que el obispo acudía a la villa para evaluar la administración del párroco, comprobar el estado material de la iglesia, administrar el sacramento de la confirmación y verificar el cumplimiento de los preceptos doctrinales por parte de los feligreses. Fuente: Dialnet, “Las visitas pastorales”, 11 mayo 2001. // [4] Sebastián Herrero Espinosa de los Monteros (Jerez de la Frontera, 20 enero 1822 – Valencia, 9 diciembre 1903).- Fue un arzobispo y cardenal español, ocupando los cargos de obispo de las sedes de Cuenca, Vitoria, Oviedo, Córdoba, y, arzobispo de Valencia; pero antes de ello fue nombrado provisor y vicario general de la diócesis de Cádiz, que es cuando escribe de puño y letra el documento que se reproduce hoy.Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. 

Fotografía del documento completo. Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina, Rafael Coca López, 31 agosto 2021. 

*** Fuente: Archivo Parroquial de Conil de la Frontera. Carpeta de correspondencia. Agradecimiento: Yelman Francisco Bustamante Solórzano, párroco de Santa Catalina de Alejandría.


martes, 11 de agosto de 2026

NAUFRAGIOS EN EL LITORAL DE CONIL, 67: PESQUERO “SAN ANTONIO” (1936).

En febrero de 1936, un violento temporal castigó la costa gaditana y dejó en Barbate una de esas tragedias del mar que marcaron a toda la comarca. El bote pesquero <San Antonio>, matrícula de CONIL, zozobró muy cerca de la orilla cuando regresaba de faenar en medio de unas condiciones extremas, recordando la dura realidad de unos hombres que, aun con la mar embravecida y el sustento en juego, se veían obligados a salir a pescar para mantener a sus familias. Seis de sus siete tripulantes murieron ahogados o desaparecieron, salvándose únicamente el joven Francisco Marín Leal.

La catástrofe se desarrolló ante la mirada angustiada de todo el pueblo, impotente en la playa mientras las olas impedían cualquier auxilio fácil. Sin embargo, en medio del desastre surgieron gestos de enorme valentía. Manuel Alvarado Seda se arrojó al agua en un arranque heroico para rescatar al muchacho superviviente y socorrer también a Miguel Ponce Muñoz, que había intentado salvarlo primero. Asimismo, la lancha <Manolita>, con varios pescadores voluntarios a bordo, salió desafiando el temporal para asistir a otras embarcaciones en peligro. También fueron destacados por la prensa el cabo de la Guardia Civil Antonio Naval Millán, el alférez de Carabineros Arcadio Crespo, el subdelegado marítimo Joaquín Barrio y cuantos colaboraron en las tareas de socorro.

Entre las víctimas había dos hombres de CONIL: Cristóbal Brenes Ramírez, de 61 años, y Cristóbal Marín, de 37. Junto a ellos fallecieron José Reyes Malia, Sebastián Junquera, Francisco Beza García y Adolfo Sánchez Otero. La tragedia dejó tras de sí un duro balance social: cinco viudas y diecinueve hijos huérfanos, símbolo del enorme coste humano que aquellos naufragios suponían para las familias marineras de la época. El entierro y las muestras de solidaridad posteriores evidenciaron la conmoción que sacudió a Barbate, CONIL y toda la provincia. 

El desastre es presenciado desde la playa por muchos vecinos. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

«”AHOGADOS 6 PESCADORES AL VOLCAR SU LANCHA EN CÁDIZ. / CÁDIZ, febrero 11 (AP).- Comunican de Barbate que seis pescadores perecieron ahogados cuando se volcó la embarcación en que se dedicaban a las faenas de la pesca durante un furioso temporal. Otros botes de pesca fueron lanzados por el viento y las olas contra las rocas, donde se hicieron pedazos.“» Fuente: “DIARIO DE LA MARINA”, año CIV, núm. 37, La Habana, miércoles 12 de febrero de 1936. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.

«”ZOZOBRA UN BOTE Y PERECEN SEIS TRIPULANTES. / SÓLO PUDO SALVARSE UN MUCHACHO. / CÁDIZ, 12.- En aguas de Barbate, a consecuencias del fuerte temporal, zozobró el bote <San Antonio>, propiedad de José Reyes, que lo patroneaba. Seis de sus siete tripulantes han perecido ahogados y sólo se ha podido salvar un muchacho de catorce años llamado Francisco Marín Leal, al que sacó del agua arriesgadamente Manuel Alvarado, que se arrojó a las olas para recogerle. El accidente se produjo a muy poca distancia de la orilla. Los muertos se llamaban: José Reyes, patrón; Sebastián Junquera, el <Dos Reales>, el <Boquilla>, Adolfo el <Gallego> y el <Plata> Cristóbal Marín Ramos, cuyo cadáver ha sido arrojado a la orilla.“» Fuente: “AHORA”, Madrid, jueves 13 de febrero de 1936. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.

«”CANDIDATOS QUE ASISTEN AL ENTIERRO DE LAS VÍCTIMAS DE UN NAUFRAGIO. / Cádiz.- Marcharon a Barbate el Gobernador y los candidatos derechistas Don José A. Canal y Don Ramón Carranza para asistir al entierro de seis pescadores que perecieron en el naufragio de la embarcación que zozobró por el temporal.“» Fuente: LA ALMUDAINA: diario de la mañana, avisos y noticias”, año XLVIII, núm. 18651, Palma de Mallorca, jueves 13 de febrero de 1936. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.

«”REINAN GRANDES TEMPORALES. / EN LA PENÍNSULA. / Madrid, 12 18,20.- En todo el Mediterráneo reinan enormes temporales. / La noticias llegadas de Cádiz anuncian que muchos pescadores han tenido que regresar inmediatamente al puerto, después de costosos trabajos. Por tanto, los demás pescadores han suspendido las faenas. / En aguas de Barbate naufragó el bote <José Antonio>. Su dueño y los tripulantes perecieron, salvándose solamente un joven. Entre los tripulantes ahogados se encuentran José Reyes, patrón del bote, y Adolfo G., llamado <El Gallego>. / Además, muchas embarcaciones que se encuentran en Barbate han reclamado auxilio a Algeciras y Tarifa, en demanda de que se les remolque hasta el puerto. Algunas de ellas han arribado en Cádiz.”» Fuente: GACETA DE TENERIFE”, fundada en el año 1910, núm. 8272, Santa Cruz de Tenerife (Canarias), jueves 13 de febrero de 1936. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.

Los tripulantes de la <Manolita>, se prestan a auxiliar a sus compañeros en apuro. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

«”CATÁSTROFE MARÍTIMA EN BARBATE. / ZOZOBRA UN BOTE PESQUERO, AHOGÁNDOSE SEIS TRIPULANTES. // En Barbate, a consecuencias del temporal se encontraron varias embarcaciones en trance de gran peligro, pidiéndose auxilio a Tarifa y Algeciras. / El temporal en el mar era durísimo, pero donde más recio se ofrecía era en la misma orilla. / Tan amenazadora se presentaba la borrasca, que a pesar de las ansias del pueblo entero que presenciaba aterrorizado el espectáculo, no había medio humano de acudir en auxilio de las embarcaciones en peligro. / Como se temía, la catástrofe, se produjo. / El bote pesquero <San Antonio> zozobró, cayendo al agua sus siete tripulantes. / Patroneaba el bote su propietario José Reyes Malia (a) Serrón. Con éste formaban la tripulación Sebastián Junquera, Francisco Beza García, otro conocido por Boquilla, Adolfo El Gallego, Cristóbal Marín Ramos y el muchacho de diez y seis años, Francisco Marín Leal. / Los cinco primeros han desaparecido, sin que hasta ahora haya podido darse con su paradero, ya que el estado del mar no permite los trabajos de salvamento. / El mar echó a la playa el cadáver de Cristóbal Marín. / Sólo logró salvarse de la catástrofe el muchacho Francisco Marín. / Otras de las lanchas que se encontraban en peligro, ante la imposibilidad de llegar a Barbate, se trasladaron a Tarifa y Algeciras. / El público presenciaba dolorosamente impresionado la trágica situación de un bote pesquero que a merced de la borrasca luchaba denodadamente por acercarse al puerto. Las olas le impedían avanzar y retroceder. El salvamento se hacía imposible. / Al fin los más decididos se lanzaron al mar a bordo de la lancha <Manolita>, propiedad de Don Demófilo Vitorique, que iba patroneada por Francisco Reyes Martínez (a) Don José Hernando, en unión de Pedro Domínguez, Francisco Baro Beza, Francisco Bernal, Manuel Pacheco, Manuel Alvarado Seda y otro conocido por Gasparito. / Antonio Ponce (a) El Rubio, intentó salvar al muchacho Francisco Marín y su valentía le puso en trance de perecer ahogado a no haber sido por Manuel Alvarado, que en un arranque de heroísmo se arrojó al mar, salvando a los dos. / Manuel Alvarado salvó en otras ocasiones varias vidas. / Merece singular mención por sus esfuerzos el cabo de la Guardia civil, comandante del puesto, Don Antonio Naval Millán. / Son dignos también de grandes elogios por su eficaz cooperación en este tristísimo trance el alférez de Carabineros Don Arcadio Crespo, con la fuerza a sus órdenes; el subdelegado marítimo Don Joaquín Barrio y las fuerzas de Asalto destacadas en dicha localidad. / El pueblo entero se encontraba en la playa siendo testigo de la catástrofe y del heroísmo de las personas citadas. / Se sucedían las escenas de dolor a medida que se confirmaba la desaparición o la muerte de los desgraciados tripulantes de la embarcación pesquera <San Antonio>.”» Fuente: “EL GUADALETE”, año LXXXIV, núm. 26262, Jerez de la Frontera, jueves 13 de febrero de 1936. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.

«”TEMPORALES. / En todo el Mediterráneo reinan enormes temporales. / Las noticias llegadas de Cádiz anuncian que muchos pescadores han tenido que regresar inmediatamente al puerto, después de costosos trabajos. / En aguas de Barbate naufragó el bote <José Antonio>. Su dueño y los tripulantes perecieron, salvándose solamente un joven. Entre los tripulantes ahogados se encuentra José Reyes, patrón del bote. / Además, muchas embarcaciones que se encuentran en Barbate han reclamado auxilio a Algeciras y Tarifa, en demanda de que se las remolque hasta el puerto. Algunas de ellas han arribado a Cádiz.”» Fuente: “LA PRENSA: diario de la mañana”, año XXVI, núm. 9766, Santa Cruz de Tenerife, jueves 13 de febrero de 1936. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura. 

Después de la tragedia, la mar devuelve vacía a la <San Antonio>. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

«”SEIS TRIPULANTES DE UN PESQUERO, AHOGADOS. / CÁDIZ.- En aguas de Barbate, y a consecuencia del fuerte temporal, el bote pesquero <San Antonio>, zozobró pereciendo ahogados seis de los siete tripulantes. El que se salvó es un niño de 14 años. / El siniestro se produjo a corta distancia de la playa. El mar arrojó el cuerpo de un tripulante. El subdelegado marítimo Don Joaquín Barrio le aplicó la respiración artificial, pero fue inútil. / El barco era propiedad de José Reyes, que lo patroneaba. / Los demás barcos sorprendidos por el temporal se refugiaron en Tarifa y Algeciras. // CÁDIZ.- Ha marchado a Barbate el gobernador, para asistir al entierro de los seis pescadores que perecieron a consecuencia de haber naufragado la embarcación que tripulaban.“» Fuente: “LA RIOJA: diario imparcial de la mañana”, año XLVIII, núm. 15044, Logroño; y, “EL DÍA: periódico de la mañana”, año XVI, núm. 4553, Palma de Mallorca, jueves 13 de febrero de 1936. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura. 

«” EN BARBATE. / SEPELIO DE SEIS PESCADORES VÍCTIMAS DE UN NAUFRAGIO. / CÁDIZ 12 (6 t).- Ha marchado a Barbate el gobernador, en compañía de los candidatos derechistas de la provincia, para presidir el entierro de seis pescadores que perecieron al naufragar, a consecuencia del mal tiempo, la embarcación que tripulaban (Febus).“» Fuente: “EL SOL”, año XX, núm. 5765, Madrid, jueves 13 de febrero de 1936. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.

«”CÁDIZ. / APARECEN LOS CADÁVERES DE DOS AHOGADOS. / Cádiz 13, 7 tarde. Según informan de Barbate han aparecido los cadáveres de y Francisco Beza, tripulantes del pesquero <San Antonio>, que naufragó. / Aún faltan por hallar tres cadáveres más.“» Fuente: “ABC”, Sevilla, viernes 14 de febrero de 1936. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura. 

«”DESPUÉS DE LA TRAGEDIA MARÍTIMA DE BARBATE. / NUEVOS PORMENORES. / El bote <San Antonio> dedicado a las faenas de pesca y naufragado en aguas de Barbate, era de la matrícula de CONIL con el folio 678. / Siguen sin aparecer los cadáveres de cinco de los tripulantes de la embarcación siniestrada que son: patrón, José Reyes Malia, de 25 años, vecino de Barbate, casado, deja viuda y tres hijos; Sebastián Junquera, de 50, de Barbate, viuda y siete hijos, el mayor de 14 años; Francisco Beza García, de 19, natural de Cádiz, soltero; Cristóbal Brenes Ramírez, de 61, de CONIL, viuda y seis hijos, y Adolfo Sánchez Otero (a) <El Gallego>, natural de Galicia, casado, de 33 años, deja viuda y un hijo. / El cadáver que apareció en la playa fue el de Cristóbal Marín, de 37 años, natural de CONIL, casado, que deja viuda y dos hijos. / Hemos sabido que en el salvamento del único superviviente del naufragio, muchacho de 16 años, Francisco Marín, además de Manuel Alvarado, intervino Miguel Ponce Muñoz. / Es de destacar la generosidad de Don Aniceto Ramírez, apoderado del Sr. Vitorique, que como dijimos en nuestra información anterior, ofreció embarcaciones y cuantos auxilios se necesitasen y estuviesen en sus manos. De dicho señor fue la lancha <Manolita> que con varios abnegados pescadores salió en auxilio de un bote en peligro. / Existe el propósito de pedir una recompensa, la Medalla del Salvamento de Náufragos o la Cruz de Beneficencia para cuantos, como Alvarado, Ponce y los tripulantes del <Manolita> realizaron verdaderas heroicidades para salvar a los náufragos. / Se verificó el entierro de Cristóbal Marín, a cuyo acto asistió el pueblo de Barbate en masa, cerrando el comercio. / Constituyó el sepelio una fuerte manifestación de pesar. / Presidieron el duelo un hermano de la víctima; gobernador civil, Sr. Armiñán; Don Ramón de Carranza, Don José Antonio Canals, Don Francisco Gallardo, alcalde de Vejer; Don Juan Crespo Pacheco, alcalde pedáneo de Barbate; capitán de la Guardia Civil, Don Antonio Escuín; teniente coronel, primer jefe de la Comandancia de Carabineros, Don Leoncio Jaso; alférez del mismo Cuerpo, Don Arcadio Crespo; teniente de Aviación, Sr. Haro y otras personalidades. / Según el dictamen del forense, Cristóbal Marín murió de hemorragia interna producida por traumatismo. / Por iniciativa del Frente de Derechas se abrió una suscripción a favor de las familias de las víctimas que encabezaron la Agrupación de Derechas Autónomas con 1.000 pesetas y siguieron: Consorcio Nacional Almadrabero, 1.000; Don Serafín Romeu, 1.000; varios señores de Vejer de la Frontera, 500; Don Demófilo Vitorique, 500; señores Crespo Manzanares, 250; candidatos de derechas, 500; etc., etc. / El padre del infeliz Francisco Beza, que es uno de los tripulantes del <San Antonio> y cuyo cadáver aun no ha aparecido, vende en Cádiz y conoció la noticia de la desgracia a las pocas horas de registrarse el siniestro.”» Fuente: “EL GUADALETE”, año LXXXIV, núm. 26263, Jerez de la Frontera, viernes 14 de febrero de 1936. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.

[Ambientación] Barbate en los años 60 del siglo pasado. Se puede observar la fábrica de los Crespo y la Chanca. Fuente: Paisajes Españoles, SA. José Luis Sánchez-Garrido y Reyes, 29/08/2015. 

«”LAS TRAGEDIAS DEL MAR. NAUFRAGIO DE UN PESQUERO. / Cádiz, 12.- A consecuencia del temporal, zozobró, en aguas de Barbate, el bote pesquero <San Antonio>, pereciendo ahogados seis de los siete tripulantes de la embarcación. / El salvado es un niño de catorce años. / El siniestro se produjo a corta distancia de la playa. El mar arrojó a tierra el cuerpo de un tripulante. El subdelegado marítimo le practicó la respiración artificial y todos sus esfuerzos resultaron inútiles. Los demás barcos sorprendidos por el temporal se han refugiado en Tarifa y Algeciras. / El bote siniestrado era propiedad de José Reyes, el cual lo patroneaba y ha desaparecido en el accidente. / El salvado se llama Francisco Marín Leal, de catorce años. / Como la tragedia ocurrió en la misma orilla del mar, se produjeron escenas de intensa emoción.“» Fuentes:LA LIBERTAD”, año XVIII, núm. 4954, Madrid, miércoles 12 de febrero de 1936. / EL LIBERAL”, año LVIII, núm. 19844, Madrid, jueves 13 de febrero de 1936. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura. / “LA VOZ DE MENORCA: diario republicano desde su fundación”, año XXXI, núm. 9318, Mahón, viernes 14 de febrero de 1936. Hemeroteca Digital, BNE. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura. 

*** Fuente: Hemeroteca Digital, Biblioteca nacional de España. / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.