La historia de Conil de la Frontera es, en gran medida, la historia de su capacidad para surgir y prosperar en un territorio marcado por la frontera, el mar y el esfuerzo de sus habitantes. Cuando se cumplen más de setecientos años de la donación del lugar conocido como almadraba de Huedi Coni a Alonso Pérez de Guzmán, el Bueno, resulta oportuno volver la mirada hacia los acontecimientos que dieron origen a la villa que hoy conocemos.
A lo largo de siete siglos, Conil ha pasado de ser un enclave estratégico vinculado a la pesca del atún a convertirse en una de las localidades más emblemáticas de la costa gaditana. Su nacimiento, crecimiento y consolidación estuvieron estrechamente ligados a la iniciativa de sus primeros pobladores, al impulso de la Casa de Medina Sidonia y, sobre todo, a la extraordinaria riqueza generada por las almadrabas.
El siguiente recorrido por los primeros siglos de la villa permite comprender cómo un pequeño asentamiento surgido junto a una fortaleza defensiva llegó a convertirse en una comunidad próspera, orgullosa de sus raíces y profundamente vinculada a dos elementos esenciales de su identidad: el atún y la figura de Guzmán el Bueno.
[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Don Alonso Pérez de Guzmán, el Bueno, I señor de Sanlúcar de Barrameda y fundador de la Casa de Medina Sidonia. Fuente: Archivo General Fundación Casa Medina Sidonia.
“LA FUNDACIÓN DE CONIL”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de Conil, 1999.
«”La actual Villa de Conil de la Frontera cumple siete siglos de existencia. Será el próximo día 20 de octubre cuando se conmemore los setecientos años de la donación que de este lugar hizo el rey Fernando IV de Castilla a Don Alonso Pérez de Guzmán, conocido por Guzmán el Bueno.
Dejando a un lado la leyenda de las posibles poblaciones fenicias, púnicas, romanas o árabes que pudieran haber existido en la antigüedad como <Cybión> o <Mergablum>, la historia del Conil actual se inicia con la reconquista de la Baja Andalucía a los árabes.
La conquista de Sevilla en 1248 por el rey Fernando III el Santo marcó el inicio del éxodo musulmán de estas tierras del sur peninsular.
La victoria cristiana de 1265 sobre la población mudéjar de Jerez y de toda su comarca, creó una línea divisoria en el territorio recuperado que recibe el nombre de <Frontera>, topónimo que fue añadido a los nombres de las poblaciones de ese territorio como Arcos, Jerez, Chiclana, Conil, y Vejer, que a partir de entonces son conocidas como <de la Frontera>.
En el reinado de Sancho IV se inicia la repoblación de Vejer y su comarca, en la que se incluye el actual término de Conil. Los repartos de tierras fueron realizados en los años 1288 y 1293, continuando posteriormente hasta 1318 debido a los continuos abandonos de los pobladores.
En esta situación surge la figura de Guzmán el Bueno, caballero castellano y caudillo militar al servicio de los reyes de Castilla, que a sus grandes cualidades como valeroso guerrero añadía su gran visión comercial como veremos.
Guzmán el Bueno, por los muchos servicios prestados a la corona había recibido diversas mercedes y donaciones del rey Sancho IV, como el señorío de Sanlúcar de Barrameda y el privilegio de pesca en exclusiva del atún desde Ayamonte a Gibraltar. Con posterioridad el rey Fernando IV, hijo del anterior, le hace una donación de vital importancia para el desarrollo de la industria almadrabera. Me refiero al ya mencionado privilegio del 20 de octubre por el cual Guzmán el Bueno recibe el lugar conocido por <Almadraba de Huedi Conil>, situado entre el Cabo Roche y Trafalgar , <para que pueda poblarlo, fortalecerlo y ampararlo>.
[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Recreación del castillo de Conil y en su centro la torre de Guzmán. Fuente: “miscastillos.blog”, 12 abril 2023.
Ese hecho fue el origen de la población en torno a la torre y castillo construido por Don Alonso de Guzmán como nos lo relata Pedro de Medina en su obra <Crónica de los Duques de Medina Sidonia>.
<Esta lugar era de pocos vecinos, y como don Alonso comenzó a armar las dichas almadrabas, pareciéndole que este lugar aprovecharía para la guarda de las gentes, hizo aquí un castillo con sus muros y torres, y en medio una torre fuerte y grande muy bien labrada, como hoy parece, que se llama Torre de Guzmán … así quedó después llamarse la población Villa de la Torre de Guzmán>.
Esta nueva población fundada por Don Alonso lo fue en lugar distinto al emplazamiento de la antigua aldea musulmana. La nueva al norte del rio Salado, donde hoy la conocemos, y la antigua quedó al sur de dicho rio, en la zona conocida por Conilete o Conilejo, en plena campiña.
[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Recreación de las murallas de Conil, con sus cuatro puertas, el Convento y la Chanca del Duque. Fuente: “miscastillos.blog”, 12 abril 2023.
Las circunstancias de aquel momento no ayudaron a la población del lugar, pues además de los problemas generados por las escaramuzas en la zona fronteriza, la escasez de cosechas y ganados provocaron peste y enfermedades que diezmaron la cuarta parte de la población. No obstante, a pesar de estos condicionamientos adversos, las almadrabas recién establecidas alcanzaron tal auge que en el año 1356 fueron visitadas por el rey Pedro I de Castilla, y según nos cuenta el cronista Barrantes, la renta que esta industria producía a la Casa de Niebla era de 20.000 ducados anuales.
El freno al desarrollo de la industria almadrabera y al crecimiento de la población lo seguía siendo el recrudecimiento de las tensiones fronterizas con el reino de Granada que desde Gibraltar atemorizaba estas costas con constantes incursiones, pillajes y piratería. Debió quedar con escasa población la nueva villa pues en el año 1411 el Conde de Niebla, descendiente de Guzmán el Bueno, relanza de nuevo la repoblación de este lugar con vecinos de Jerez de la Frontera. Les ofrece condiciones muy favorables para facilitar sus nuevos asentamientos, lo que supuso el otorgamiento de una verdadera <Carta Puebla> a base de la concesión de privilegios, mercedes, franquicias y exenciones por los que regulaba el gobierno de la nueva población. Derechos concedidos a los vecinos con tanta liberalidad, que en épocas posteriores fueron una fuente de pleitos entre vecinos y la Casa Ducal, al ser usurpado por ésta.
En el año 1496 otro monarca visita Conil, Enrique IV, atraído por el renombre alcanzado por las almadrabas, en las que se decía que se capturaban 100.000 atunes por temporada más o menos, cifra a todas luces exagerada pero reveladora de la importancia de atún.
[Ambientación; imagen no contenida en el artículo original] Primera página de la CARTA PUEBLA de 1411, de la que se conserva una copia de 1724 en el Archivo Parroquial de Santa Catalina. Fotografía de Rafael Coca López, 26 agosto 2021. Agradecimiento: Yelman F. Bustamante Solórzano, párroco de Conil de la Frontera.
La segunda mitad del siglo XV supuso la consolidación de la nueva villa de la Torre de Guzmán, la organización de su Concejo Municipal, el aumento de su primitivo término municipal a costa del de Vejer, el crecimiento espectacular del número de vecinos, la puesta en cultivo de nuevas tierras, el relanzamiento de la agricultura y la ganadería. Los condes de Niebla y sus sucesores, los duques de Medina-Sidonia, confirman los privilegios concedidos a los vecinos y les otorga otros nuevos, aumentan las tierras del Concejo, facultando a éste para repartirlas entre los vecinos libremente, sin pagar canon o renta por ellas. Todo lo que contribuyera a un mejor poblamiento y engrandecimiento de la nueva villa era concedido a los vecinos con el beneplácito de los señores, con la sola obligación de ir a trabajar a las almadrabas.
Así pues, en el año 1444, el conde de Niebla Don Juan de Guzmán agrandó el término de la villa de Conil a costa del de Vejer. Al territorio primitivo que le había donado el Rey a su antepasado Guzmán el Bueno, agregó ahora las dehesas de Hinojera, Overas y Lanchar, como señor solariego que se consideraba de Vejer. Con esta agregación redondeó definitivamente la superficie de la nueva villa de Conil, manteniéndose desde entonces la delimitación del término con respecto a la villa de Vejer por el mismo lugar que hoy conocemos. Y aunque este asunto planteó pleito en el siglo siguiente, la linde con Vejer permaneció donde mismo, sin que Conil perdiese ni un solo metro de tierra.
Hoy en el umbral del siglo XXI, siete siglos después de la fundación de Conil, tenemos que tener todos los conileños muy claro que esta población debe su existencia a un pez, el ATÚN, y a un personaje, GUZMÁN EL BUENO; y que con ambos tiene Conil una deuda pendiente, que debería ser saldada con un gran monumento que los inmortalice y que presida el lugar más emblemático que tenga esta ciudad.”»
*** Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez.




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