La historia
de Conil de la Frontera está profundamente vinculada a la
religiosidad popular y al rico patrimonio artístico que, a lo largo
de los siglos, ha dejado una huella imborrable en la villa. La
intensa devoción de sus habitantes, manifestada en fiestas,
procesiones, cofradías y fundaciones piadosas, favoreció la
construcción de templos, ermitas, conventos y hospicios que aún hoy
forman parte esencial de su identidad histórica y cultural.
Este
fervor religioso no solo impulsó la creación de importantes
edificios, sino también la incorporación de valiosas obras de arte
sacro, entre las que destacan esculturas, retablos, pinturas y
objetos litúrgicos de notable interés. Imágenes tan veneradas como
la Virgen de las Virtudes, San Sebastián o Nuestro
Padre Jesús Nazareno, junto a piezas procedentes de destacados
talleres andaluces y filipinos, reflejan la riqueza artística
acumulada por generaciones de conileños.
El
presente artículo ofrece un recorrido por algunos de los principales
espacios religiosos de la localidad, poniendo de relieve tanto su
valor histórico y arquitectónico como el destacado patrimonio
artístico que conservan o han albergado a lo largo del tiempo,
testimonio de la profunda tradición religiosa que ha caracterizado a
Conil desde la Edad Moderna hasta nuestros días.

Convento
de Santa Catalina, 1919. Antiguamente llamado de la Victoria. La
construcción fundamental y primitiva es del siglo XVI y de ella es
la nave de la iglesia, la sacristía y las escaleras. La portada y
campanario son del primer tercio del siglo XVII. El resto del
convento fue levantado en 1760. Colección particular Juan
Aragón. Conil en la Memoria, 2004.
“LA
ARQUITECTURA RELIGIOSA DE CONIL: reflejo de la religiosidad popular e
individual”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de Conil, 2001.
«”La
religiosidad popular andaluza como la castellana fue durante la Edad
Media poco observante con los sacramentos. En cuanto al bautismo,
se debía recibir <lo antes posible>. La confirmación
se recibía poco. El Sínodo gaditano de 1591 pide a los curas que
amonesten a los padres de familia para que hagan oír misa a sus
hijos, criados, esclavos, pastores y guardas de cortijos,
recriminando la costumbre de quedarse en casa las hijas por razón de
honestidad o las viudas a causa de su estado.
La
religiosidad medieval fue una religiosidad festiva. Una de las
fiestas más celebrada fue la del Corpus Christi. La Virgen
María era quien recogía especialmente la devoción popular en
Conil bajo la advocación de las <Virtudes>. También
otros santos como San Sebastián, Patrón de la Villa. Fueron
muy dados a las procesiones, celebradas de dos tipos diferentes: de
rogativas o de acción de gracias.
Lugar
especial ocupan en aquella época los cultos relacionados con la
muerte y los difuntos. Se difunde la devoción a los Santos
Ángeles <para que ellos rueguen
por mi alma y la acompañen cuando de este mundo saliere>.
El
entierro va acompañado por los clérigos parroquiales, los
frailes del Convento de Mínimos, los hermanos de algunas
cofradías, o los pobres a los que se manda dar de comer y
vestir en dicha fecha. Se ordena la celebración de una, tres, cinco
o más misas de cuerpo presente, otras nueve durante los días
contiguos al entierro y nueve más al año. Los entierros se llevaban
a cabo en la Parroquia, en el Convento o en el hospital de la
Misericordia.
Iglesia
y conventos, de forma general, concertaban con personas pudientes o
cofradías la construcción de capillas, sobre las que
adquirían el patronazgo. Estas vinculaciones fueron numerosas a lo
largo de estos siglos, costeando gran parte de las construcciones y
mejoras de los edificios religiosos. Todo era válido para que las
clases privilegiadas poseyeran una capilla o un altar, ya que ello
significaba contar con una sepultura en lugar privilegiado de los
templos. La obsesión por la salvación eterna quedo reflejada en los
testamentos donde se pretendía arreglar cuentas con el <Altísimo
Dios Nuestro Señor>, disponiéndose numerosas misas y cargas
piadosas para <poner el alma en el camino de la salvación>.
Las
cofradías y hermandades alcanzaron un gran desarrollo durante
estos siglos. Con sus actividades contribuyeron a incrementar el
patrimonio artístico de Conil.
Desde
mediados del siglo XVI, la iglesia como institución experimenta una
gran renovación, incrementándose el sentido religioso y jugando un
papel fundamental en la vida de los pueblos. Aumentan de número los
conventos, se erigen nuevas parroquias y se fundan los hospicios y
hospitales.
Como
consecuencia de esta forma de pensar y ver la vida y como signos
externos de la fe popular, a lo largo de los siglos XVI, XVII, y
XVIII, se fueron construyendo una serie de edificios de carácter
religioso y hospitalario de los que podemos destacar los siguientes:

Capilla
del Espíritu Santo. Fuente: “PATRIMONIO
CULTURAL DE CONIL DE LA FRONTERA”, ANTONIO
SANTOS GARCÍA,
FRANCISCO
GONZÁLEZ UREBA, ANTONIO
MUÑOZ RODRÍGUEZ, CARLOS
ROMERO VALIENTE;
Edita: G.D.R. Litoral de la Janda. 2007; pág.
45.
ERMITA
DEL ESPÍRITU SANTO
Fue
fundada y construida por los esposos Antón Manuel y Leonor Gil
en el año 1586. Para <mayor gloria de
Dios, alivio de sus conciencias y descanso de sus cuerpos>.
El
lugar donde se encuentra construida la capilla fue donado a Antón
Manuel, regidor del ayuntamiento y capitán de milicias, por el
duque de Medina Sidonia. En dicho solar estuvo la
primera torre atalaya que los duques levantaron para auxilio de las
almadrabas. En esta capilla se da culto a la Virgen del Carmen
de gran devoción por las gentes del mar, pescadores y marineros.
Un
inventario de 1900 nos dice que se componía la ermita de una nave
con bóveda de medio cañón, sacristía, patio y habitaciones de la
santera. Su altar lo presidia un lienzo de la Inmaculada.
Durante gran parte del presente siglo estuvo esta capilla en un
estado de gran abandono, sin culto y dedicada a otras funciones como
alojamiento de tropas después de la Guerra Civil. Fue restaurada en
los años sesenta. Su campana, aunque cascada, está fechada
en 1632, siendo la más antigua de todas las iglesias de la
Villa.

[Ambientación; imagen no incluida en el artículo original]
Jardines
e iglesia de Santa Catalina, hacia 1962. Colección particular José
Guerrero.
“Conil en la Memoria II”, p. 23, 2007.
IGLESIA
MAYOR DE SANTA CATALINA
Cerrada
al culto y en lamentable estado de ruina, esta iglesia, antigua
parroquia, preside la plaza y jardines de su nombre. Desde el siglo
XV, construcción de la primera iglesia hasta el edificio actual, son
muchas las obras y construcciones realizadas. El párroco Francisco
de Paula Fernández-Caro emprendió en 1886 las
obras que configuraron la actual iglesia. Estas obras duraron seis
años y la remodelación alcanzó a todo lo existente del edificio
anterior, levantando todo lo conservado del edificio anterior,
prácticamente desde los cimientos. Los planos y la obra se deben al
chiclanero Don Juan Bautista Olivares,
arquitecto municipal de Cádiz en aquella época, el cual se ofreció
de forma gratuita. Antes de finalizar las obras marchó a Buenos
Aires por problemas de salud. Quedó al frente de la obra el Padre
Caro y el maestro aparejador Don Cayetano Cano,
vecino de Chiclana.
El
resultado fue un edificio de respetables dimensiones, de estilo
arquitectónico poco definido, mezcla de neogótico y neomudejar,
fruto de la corriente eclecticista de la época y preludio del
modernismo que se acercaba.
Terminaron
las obras el día 4 de agosto de 1891 en cuya
noche se hizo bendición de la nueva iglesia por el Excmo. e Ilmo.
Sr. Obispo de la Diócesis Don Vicente
Calvo y Valero. El ayuntamiento nombró al Padre Caro
hijo adoptivo y predilecto, dedicándole una calle
en la población, inmediatamente al nuevo edificio parroquial.
Pronto
presentó la nueva obra problemas estructurales debido a la poca
consistencia del terreno, dando lugar a reparaciones costosas que
llevaron a cerrar el edificio al culto en el año 1930. Permaneció
en espera de ser restaurado hasta el día de hoy, siendo su estado
actual de ruina fruto del abandono y desidia de todos y no
consecuencia directa de problemas en la construcción.
Su
antiguo contenido en obras de arte, pinturas y esculturas, se
encuentran hoy repartidas por otras iglesias de la población y la
imagen de su titular, Santa Catalina, patrona de la Villa,
preside hoy una capilla del Convento de la Victoria, actual
parroquia.
Hay
que reseñar también que el altar que presidía la capilla del
Sagrario, fundada por Don Pedro González-Manuel
y Doña Ana de Amar en 1615, es el altar mayor
que hoy preside la capilla del hospicio de la Misericordia.

[Ambientación; imagen no incluida en el artículo original]
Conjunto
actual
Parroquia
de Santa Catalina y
Ayuntamiento,
2019, ex
Convento de la Victoria.
Fuente:
Colección Juan
Bermúdez Ramos,
Scard Bermos.
EL
CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES
Según
Pedro de Medina, cronista de la Casa Ducal de Medina Sidonia,
escribía en 1561: <Había en Conil además de pesca del atún
otra cosa más señalada y de mucha mayor riqueza y que era la
iglesia y casa de Nuestra Señora de las Virtudes, a la que acudían
romeros casi todos los días del año … de día y de noche, pero el
día grande de peregrinación era el 8 de Septiembre
fiesta principal de Nuestra Señora, día en que iban tantas gentes
de todas las comarcas y de fuera de ellas, que me parece que es una
de las casas de mas devoción que hay en España>.
El
patrono de la fundación del convento fue el duque de Don
Juan Alonso Pérez de Guzmán en 1567, siendo provincial de la
orden de Mínimos de San Francisco de Paula el padre fray
Pedro de Melgar. Don Juan Alonso costeó las
obras e hizo donación de la imagen de Nuestra Señora, que
desde muy antiguo pertenecía a sus antepasados, y les dio a los
frailes la Huerta del Hardal con su torre para
sostenimiento de la comunidad.
La
construcción fundamental y primitiva es del siglo XVI y de ella es
la nave de la iglesia, la sacristía y las escaleras. La portada y
campanario son del primer tercio del siglo XVII pues fue obra de fray
Luis Vázquez de Dueña, que profesó en el convento en 1605. El
resto del convento, galerías, claustro y patios fueron levantados de
nuevo en las obras de remodelación que se llevaron a cabo en vida
del padre fray José Tentor, corrector del convento en
el año 1760.
A
partir de la desamortización del siglo XIX, numerosas obras se han
realizado en este edificio hasta convertirlo en sede del Ayuntamiento
en 1839, Juzgado Municipal y escuelas.

[Ambientación; imagen no incluida en el artículo original] Patio
del Hospicio, 1983. Fuente:
Imagen
extraída del “Conil de la Frontera: boceto para una
historia”. Juan
José Poblador.
HOSPICIO
DE LA MISERICORDIA
Edificio
construido en 1779 por Don Sebastián Sánchez
Franco, conde de las Cinco Torres, natural
de la villa y rico mercader en la Carrera de Indias.
La
finalidad de esta gran casa-hospicio fue dar alojamiento a treinta
familias pobres. La edificación se compone de una capilla central de
las del tipo <iglesia-salón>, prácticamente cuadrada,
y dos patios a cada lado en donde se sitúan las treinta
habitaciones, los aseos, la cocina común, las dependencias de la
casera y las habitaciones del capellán. Construido a base de buenos
materiales como la piedra ostionera y la cal, ha llegado hasta
nuestros días en excelente estado de conservación. En el año 1946
fue cedido gran parte del edificio para la instalación del colegio
de Jesús María y José y el resto del edificio, una vez
finalizada su primitiva función, como alojamiento de pobres ancianas
y viudas, fue destinado a casa auxiliar de la parroquia y vivienda
del Sr. Cura Párroco. Actualmente se vienen impartiendo las clases
de catequesis y es la sede de <Cáritas Parroquial>.
Dentro
de su capilla es de reseñar la escultura de la Virgen de la
Misericordia, talla de finales del siglo XVIII, de madera
policromada perteneciente a la escuela sevillana. Esta talla sufrió
grandes desperfectos en un incendio que se produjo en la capilla,
siendo magníficamente restaurada por Don Manuel
Pineda Calderón y costeada por el farmacéutico Don
Manuel Pérez Moreno.
El
Cristo de Marfil, situado en el altar mayor,
procede de la iglesia parroquial de Santa Catalina de donde fue
traslado junto con todo el altar tras el incendio de 1942. En dicho
incendio, quedó totalmente destruido el altar original de la
fundación de la Misericordia y el que actualmente se puede
contemplar es el que hasta entonces presidía la capilla del Sagrario
de la iglesia mayor de Santa Catalina, cerrada al culto ya en aquella
fecha, el crucifijo procede de los talleres de los sangleyes de
Manila según nos informa Zóbel de Ayala,
quien ha realizado un profundo estudio de estos marfiles filipinos.
Las características que denotan su procedencia son: el encorvamiento
frontal de la imagen, el abultamiento de sus ojos, las cejas pintadas
y otras características donde se descubre la mano oriental de su
hechura.
En
la Sacristía de la Misericordia también puede contemplarse un
lienzo que representa <La huida a Egipto>,
cargado de dinamismo y expresividad. La tradición lo ha atribuido a
la mano del padre de Valdés Leal. Sin que se
pueda afirmar esta autoría es una obra del barroco andaluz del siglo
XVII. Procede de la iglesia de Santa Catalina.

[Ambientación; imagen no incluida en el artículo original] Vista
del interior de la capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe, sita en
la ermita de Nuestro
Padre Jesús Nazareno.
Se aprecia parte de la reja de hierro forjado original y el retablo
neoclásico que preside el lienzo de la Virgen
de Guadalupe
traído por Calderón
de la Barca
de México. En los laterales, a modo de calles del retablo, están
dispuestas las pinturas que recogen el ciclo de las apariciones.
Imagen: Tesis Doctoral, “Miguel
Calderón de la Barca
(1653-1720): biografía y aspectos artísticos”, Leticia
García de Ceca Sánchez del Corral.
Universidad Complutense de Madrid, 2016.
ERMITA
DE NUESTRO PADRE JESÚS
Construida
en 1592 por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno adosada al
hospital de la Misericordia. El maestro albañil fue Mateo Hariza,
Francisco de Medina y Bartolomé Hernández Ramírez,
mayordomo y hermano mayor respectivamente. Fue techada con vigas de
madera traídas de Sanlúcar de Barrameda.
En
su interior se da culto a los titulares de la Hermandad, Nuestro
Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores.
La talla
del Nazareno es obra del maestro escultor
Francisco de Villegas quien la realizo en 1632 por encargo de
Francisco González, mayordomo de la cofradía. Su coste fue
de 632 reales de vellón incluido el importe de las andas para
sacarlo en procesión.
Dentro
de la ermita se encuentra una capilla con su cancela de hierro y
altar dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe, costeada en
1720 por el mecenas Don Miguel Calderón de la
Barca, natural de la villa, miembro del Consejo de Indias de Su
Majestad y gran bienhechor de las iglesias de esta villa.
Procede
de la parroquia de Santa Catalina, se encuentra depositada en esta
ermita la imagen de San
Sebastián, patrón de la
Villa, talla de gran valor del escultor Pedro
Daín
fechada en 1588. Según la tradición popular esta imagen se veneraba
en una ermita hoy, desaparecida, que se encontraba en el lugar
conocido por <El Santo>.
Poca documentación existe sobre esto, pero sí
podemos afirmar que en 1589 eran hermanos mayores de la hermandad de
San Sebastián de la villa de Conil, Gómez
García Moreno y Pedro
González Manuel, regidores
de su Ayuntamiento, todo lo cual consta en una escritura de poder
otorgada en dicho año ante el escribano Pedro
de Morales.”»
***
Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El
Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez.