martes, 18 de agosto de 2026

CONIL EN EL ATLAS MERCURIO GEOGRÁFICO (1696).

Giacomo Cantelli Da Vignola, Domenico de Rossi, Antonio Barbey. Roma, 1696
«Li Regni di Granata è d´Andalvcia». Grabado en 2 hojas, 55×84 cm.
Escala [ca. 1:800.000]. Biblioteca de Andalucía (Granada). MD 6-28. 

Mapa en su conjunto. Fuente: MOPU / Junta de Andalucía. 

Uno de los mapas del conjunto de Andalucía más destacados de la Edad Moderna, por sus dimensiones y escala, por la novedad de su trazado, que sólo en parte deriva de la cartografía holandesa del momento y de autores como Nicolas Sanson, y por la firme pulcritud del grabado, representativo de la artística tradición calcográfica italiana.

Su publicación se relaciona con el atlas Mercurio Geografico, cuya edición inició en Roma hacia 1685 Giovanni Giacomo de Rossi, miembro de la familia que dominó la edición cartográfica romana en el siglo XVII.

Nuestro “rincón” más cercano, con una toponimia muy familiar: Conil, Vegel, Barbato, Isola di S. Pietro, Isola di Leon, Cabo Trafalgar, … Fuente: MOPU / Junta de Andalucía. 

Si los mapas del primer volumen se debían a diversas firmas, los del segundo, impreso a partir de 1692 al cuidado ya de Domenico de Rossi, correspondían de Giacomo Cantelli da Vignola, geógrafo del duque de Módena, y al buril de Antonio Barbey, como es el caso de los mapas de Andalucía y de otras regiones de España que fueron añadiéndose a las ediciones de la obra hasta principios del siglo XVIII. Flanqueado por una cartela con Hércules y los dos míticos pilares que jalonaban los confines de Occidente, el mapa despliega una representación en la que se distinguen los reinos de Sevilla, Córdoba y Jaén, agrupados bajo el título de Andalucía, y el reino de Granada, incorporando una extensa reseña de topónimos de poblaciones, sierras y comarcas. 

Cartela con Hércules como protagonista, con dedicatoria para Cesare Michelangelo d´Avalos (1667-1729). Fuente: MOPU / Junta de Andalucía. 

En su configuración sobresalen el protagonismo otorgado a las cadenas montañosas y los ríos, que, incluso con desviaciones notorias, aparecen como los grandes ejes vertebradores de los territorios del interior, y la construcción relativamente acertada de la mitad oriental de la región, con un ajuste geográfico superior, en términos generales, al de la mayoría de los mapas de la época. 

*** Fuente: LI REGNI DI GRANATA È D´ANDALVCIA”, 1696. Instituto de Estadística y Cartografía, IECA. 11 octubre 2018. 

lunes, 17 de agosto de 2026

FARO DE TRAFALGAR (1860).

El Faro de Trafalgar, situado en el cabo del mismo nombre, en la costa de Barbate (Cádiz), se levanta en uno de los lugares más simbólicos y peligrosos del litoral andaluz. Ese promontorio arenoso y rocoso mira al Atlántico muy cerca del Estrecho de Gibraltar, donde las corrientes, los bajos y los temporales hicieron naufragar durante siglos a numerosas embarcaciones.

Mucho antes de existir el faro, el cabo ya era conocido por marinos y comerciantes desde época romana. En sus cercanías hubo asentamientos antiguos y restos arqueológicos que muestran la importancia estratégica de la zona. Pero el nombre de Trafalgar quedó grabado para siempre en la historia en 1805, cuando frente a esas aguas se libró la célebre Batalla de Trafalgar, en la que la escuadra británica del almirante Nelson derrotó a la flota franco-española.

Tras aquella época, el tráfico marítimo siguió creciendo y el cabo continuó siendo un punto temido por los navegantes. La ausencia de una señal luminosa potente provocaba accidentes frecuentes, especialmente en noches oscuras o con mala mar. Por eso, en el siglo XIX se impulsó la construcción de un faro moderno que sirviera de guía a los barcos que transitaban entre el Atlántico y el Mediterráneo.

El faro fue finalmente inaugurado en 1862. Se construyó como una torre de mampostería asentada sobre una antigua atalaya defensiva, reutilizando así un enclave histórico para una función nueva: salvar vidas. Desde entonces, su luz se convirtió en referencia esencial para mercantes, pesqueros y navíos de todo tipo. Con el paso del tiempo fue modernizado, electrificado y automatizado, pero manteniendo su silueta característica frente al océano.

Hoy, además de ayuda a la navegación, el Faro de Trafalgar es un símbolo paisajístico y patrimonial de la costa gaditana. Quien lo contempla al atardecer ve mucho más que una torre blanca: ve siglos de historia marítima, batallas, temporales y rescates. Y así lo celebraba la prensa de su tiempo con la noticia que hoy se comenta. 

[Ambientación] Maravillosa fotografía del faro de Trafalgar previa al atardecer. Fuente: “casaisabel.com”, Zahora. 

«”El faro de segundo orden que ha de establecerse en el cabo de Trafalgar, ha sido tomado en pública licitación por una persona entendida, y pronto brillará la luz que ha de salvar a muchos marinos de los inmensos peligros que rodean la costa de CONIL.”» Fuente: “LA ÉPOCA”, lunes 23 de julio de 1860. Hemeroteca Digital, BNE.

[Ambientación] El faro de Trafalgar en sus primeros años, 1867. Foto tomada por Jean Laurent. Biblioteca Nacional de España. 

Esa “persona entendida” no puede otra sino el ingeniero y arquitecto Eduardo Saavedra y Moragas (1829–1912), que ya tres años antes se le encarga la construcción de un faro en el término municipal de Vejer de la Frontera, en la parte que posteriormente, en 1938, sería Barbate. Finalmente, después de su construcción, el faro iluminó estas costas a partir del 15 de julio de 1862.

Detalle del retrato de Eduardo Saavedra, por Fernando y Emilio Fernández. Fuente: Historia Hispánica, Real Academia de la Historia. 

*** Fuente: “LA ÉPOCA”, año duodécimo, núm. 3740, Madrid, lunes 23 de julio de 1860. Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España. 

domingo, 16 de agosto de 2026

UN PASEO POR EL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE CONIL: “LAS MIGAS” (1.839).

El acuerdo municipal que se transcribe parcialmente, fechado el 20 de diciembre de 1839, constituye un testimonio especialmente revelador de la vida cotidiana y de las prácticas educativas en la villa de Conil de la Frontera durante la primera mitad del siglo XIX. Recogido en acta del Ayuntamiento Constitucional, el documento refleja la atención que la Corporación Municipal prestaba, no sólo al gobierno administrativo de la localidad, sino también a cuestiones relacionadas con la instrucción y el cuidado de la infancia.

Particular interés reviste la resolución adoptada ante las solicitudes presentadas por tres vecinas , quienes pedían licencia para abrir “amigas de niñas de corta edad o de primer entendimiento”. La denominación “amiga”, frecuente en la documentación de la época, aludía a pequeños espacios domésticos destinados al cuidado y acogida de niñas de edad temprana, previos a la enseñanza reglada. El Ayuntamiento accedió a dichas peticiones, amparándose en lo recomendado por el Plan Provincial de Instrucción Primaria y reconociendo la conveniencia de generalizar este tipo de establecimientos en la población.

No obstante, el permiso se otorgaba bajo una condición precisa: estas “amigas” debían limitarse al entretenimiento, custodia y atención de niñas pequeñas, excluyendo expresamente cualquier actividad docente. El acuerdo deja clara la voluntad municipal de diferenciar entre el cuidado infantil y la enseñanza formal, reservando esta última a ámbitos sujetos a mayor control institucional. De este modo, el documento ofrece una valiosa perspectiva sobre los límites establecidos entre asistencia, educación y regulación pública en el marco local, así como sobre el papel desempeñado por varias mujeres de la villa en estas primeras formas de atención a la infancia. 

[Ambientación] Una “miga” humilde y doméstica, en una vivienda particular, con paredes encaladas y bancos corridos o sillas bajas. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

Transcripción libre de Rafael Coca López:

«”[Papel sellado] SELLO 4º / 40 MARAVEDIS / ISABEL 2ª POR LA GRACIA DE DIOS Y LA CONSTITUCION REINA DE LAS ESPAÑAS 1839. / Acta de 20 de DICIEMBRE.- En la Villa de Conil de la Frontera a veinte de diciembre de mil ochocientos treinta y nueve, reunidos en la Sala Capitular los Señores del Ayuntamiento Constitucional que al margen se expresan [Alcalde Presidente Primero Don Miguel Ramírez; Regidores: Don Alonso Camacho, Don Cosme Gallardo, Don Juan Seco y Don Pedro Trujillo; Síndico Don Francisco Leal] se dio principio a esta Sesión ordinaria en la forma siguiente = …

Se vieron tres solicitudes, una de Doña Josefa González, otra de Doña Josefa Botella y la otra de Doña Catalina Cantillo, PRETENDIENDO SE LAS PERMITA ABRIR AMIGAS DE NIÑAS DE CORTA EDAD O DE PRIMER ENTENDIMIENTO, y se ACORDÓ, que mediante a lo recomendado que está por el PLAN PROVINCIAL DE INSTRUCCIÓN PRIMARIA, se generalicen esta clase de AMIGAS, SE LES PERMITA A LAS INTERESADAS LO QUE SOLICITAN, bajo el concepto que hayan de tener SEAN DE CORTA EDAD, sólo por entretenimiento y ninguna de enseñanza, bajo el concepto de que teniéndolas de esta última clase, serán penadas como corresponde. ...”»

Reproducción fotográfica del Acta parcialmente transcrita, donde por tener la tinta tan tenue, dificulta sobremanera la lectura correcta de su contenido. Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil de la Frontera. 

Aunque las “amigas” recibían niños de ambos sexos, en el acta transcrita se indica, expresamente, que las que se pretenden abrir son para “niñas de corta edad”, lo que no demuestra que en Conil no hubiera niños pequeños en espacios semejantes. Era relativamente frecuente que acudieran criaturas pequeñas de ambos sexos hasta cierta edad (4-6 años aproximadamente), y después los niños pasaran a escuela de primeras letras y las niñas permanecieran o fueran a enseñanza femenina. Precisamente, por aparecer tres mujeres solicitando la apertura de unas “amigas” a la vez, resulta muy interesante para estudiar el papel femenino en la atención infantil local desde antiguo. 

Sello impreso en el papel empleado para recoger las Actas de las Sesiones del Ayuntamiento de Conil en 1839. Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil de la Frontera. 

*** Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil de la Frontera. Sesión Ordinaria del 20 de diciembre de 1839. Libro Capitular 56-1, p. digitalizadas 399-400, ó 199-199v. Agradecimiento: Isabel González Ramírez. // Se ha consultado la transcripción contenida en las fichas de Antonio Martínez Cordero, depositadas en el Archivo Parroquial Santa Catalina de Conil. 

sábado, 15 de agosto de 2026

PINCELADAS HISTÓRICAS EN LOS PROGRAMAS DE MANO DE FERIAS.

La historia de Conil está íntimamente ligada al mar. Nuestra costa ha sido, desde siempre, lugar de paso, de intercambio, de riqueza y también de amenaza. El horizonte que hoy contemplamos como símbolo de belleza y de identidad fue durante siglos frontera expuesta, espacio de vigilancia permanente y escenario de innumerables episodios que marcaron el devenir de quienes habitaron estas tierras.

A lo largo del tiempo, generaciones enteras aprendieron a convivir con esa doble condición del mar: fuente de vida y motivo constante de defensa. De ahí surgió un paisaje costero sembrado de torres vigía, almenaras y puestos de vigilancia destinados a proteger a la población, sus recursos y sus caminos frente a incursiones enemigas y ataques procedentes del litoral. Muchas de esas construcciones aún permanecen en pie, convertidas hoy en valiosos testimonios de nuestro pasado.

Entre todas ellas, la Torre de Guzmán ocupa un lugar central en la memoria de Conil; pero no es la única. Cada torre de nuestra costa conserva su propia historia, vinculada al territorio, a sus límites y a la vida de quienes durante siglos lo defendieron y habitaron.

El texto que sigue, redactado por el Juez de Paz de Conil, Francisco González Ureba, recorre ese pasado de vigilancia y defensa del litoral gaditano y, a partir de él, se detiene en un episodio concreto que ha despertado especial interés en tiempos más recientes: la situación histórica y jurisdiccional de la Torre del Puerco, enclave singular de enorme valor patrimonial y protagonista, además, de una larga controversia vinculada a la delimitación entre los términos municipales de Conil y Chiclana. Conocer su historia supone también comprender mejor la historia compartida de ambos pueblos y la profunda relación de esta tierra con su costa.


[Ambientación] Torre del Puerco, en el límite de los términos de Conil y Chiclana. Fuente: Antonio Leal, 2019. 

LA TORRE DEL PUERCO: HISTORIA Y ACTUALIDAD”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de Conil, 1997.

«”Desde tiempo inmemorial nuestra costa ha necesitado protegerse de ataques piráticos y de ladrones de todo tipo. Los mismos pueblos antiguos que nos visitaron fueron en principio incursiones con la finalidad del saqueo y la rapiña, que luego se asentaron en nuestra tierra.

Fueron temibles las incursiones de los vikingos, que no solo asolaban las costas, sino que se remontaban por los ríos atacando poblaciones de interior, como Sevilla.

Los árabes levantaron una cadena de torres almenadas a lo largo de la costa, hoy en su mayoría desaparecidas, quedando en pie la Torre de la Peña en el término de Tarifa.

La presencia de la piratería turco-berberisca durante los siglos XIV, XV y XVI, amparada en las costas del norte de África, supuso la desaparición o el abandono de muchos lugares de nuestra costa que en otros tiempos fueron brillantes y florecientes.

Tras la reconquista y precisamente para proteger y amparar nuestra comarca, fue dada en señorío a D. Alonso Pérez de Guzmán, que funda una nueva población al amparo de una Torre que recibió su nombre y ha llegado hasta nuestros días: la Torre de Guzmán, el monumento más emblemático de Conil.

Desplegadas las almadrabas y para proteger a la población se procedió a la construcción de torres vigía a lo largo de la costa. Correspondieron a Conil las torres de Castilnovo, Atalaya, Blanca, Roche y la del Puerco en la misma línea divisoria del término con la vecina población de Chiclana. 

[Ambientación] Torre Castilnovo, en el prado de Ramón. Fuente: Antonio Leal, 2020. 

Disponían estas torres de uno o dos guardias, que, llegado el caso, daban la alarma mediante fuegos de noche y ahumadas de día y algunas dispusieron de una pieza de artillería.

En 1561, Georgius Bruin, en la obra <Civitates Orbis Terrarum> al hablar de Conil nos dice <durante la noche se apostaba en la torre un vigía y ante la llegada de turcos, moros y otros enemigos con señales de fuego visibles en toda esa zona de España, avisaban a los vigías de otras atalayas próximas de la llegada del enemigo, y éstos a su vez a otros, por lo que luego las ciudades vecinas, en espacio de tiempo muy breve, se enteran de que han de estar en guardia y vigilar>.

Tropas a caballo recorrían la costa con fines de reconocimiento y enlace para rechazar pequeñas incursiones y sobre todo para alertar a las milicias concejiles. A lo largo del siglo XVIII fueron perdiendo utilidad estas construcciones y una sola persona, el <requeridor> recorría la costa controlando a los torreros.

Las vigilancias de las torres durante el siglo XVIII salían al pregón adjudicándose a los mejores postores.

La mayor parte de estas torres fueron levantadas en la segunda mitad del siglo XVI, en el reinado de Felipe II. Unas lo fueron a expensas de la corona, otras por los señores del lugar y otras con la ayuda de los vecinos.

Su mantenimiento en principio corrió a cargo de los pueblos beneficiados inmediatos a la costa. Luego el Consejo de Castilla estableció gravamen sobre la venta del pescado de un maravedí por cada libra, y con lo recaudado se atendía el sueldo de los guardas de las torres atalayas e incluso se costeó el levantamiento de alguna torre más.

Con el transcurso de los tiempos estas edificaciones fueron perdiendo su finalidad pasando a depender de la Hacienda Pública engrosando el patrimonio del Estado.

Actualmente permanecen en pie casi todas estas torres de la costa gaditana, como mudos testigos de un pasado plagado de acontecimientos, unas veces tristes y otros gloriosos. 

[Ambientación] Batalla de Chiclana, o de la Barrosa, cuadro de José Luis Díaz de la Torre (Madrid, 1953), donde aparece la torre del Puerco. Fuente: “Ordóñez y Asociados”. 

En la actualidad, una de estas torres parece haber despertado del sueño impuesto por la Historia, pasando a ser objeto de comentarios entre vecinos de Conil y Chiclana y saltando incluso a las páginas del <Diario de Cádiz>. Me refiero a la Torre del Puerco, a  cuyos pies se desarrolló la famosa batalla de Chiclana del 5 de Marzo de 1811, en plena invasión francesa.

Desde 1993, se viene hablando en el seno del Ayuntamiento de Conil de una posible alteración de la línea divisoria del término municipal del la vecina ciudad de Chiclana de la Frontera. La alteración consistiría en un supuesto avance de la linde en dirección a Conil, incluyendo dentro a la Torre del Puerco.

En ese año de 1993 se inicia en el Ayuntamiento un expediente con la finalidad de aclarar lo sucedido, al mismo tiempo se crea una comisión pro-deslinde.

Desconozco el resultado de las conversaciones entonces mantenidas con Chiclana y lo cierto es que el asunto queda aparcado para otra ocasión.

Después de la última renovación del Ayuntamiento y en concreto el año pasado de 1995, se vuelve a retomar el asunto iniciándose unas conversaciones con Chiclana en las que se acuerdan buscar documentación que avale las posturas de ambos Ayuntamientos y reunirse nuevamente para debatir sobre el problema en la línea de término.

Para conocimiento de todos los interesados en esta cuestión y para dejar clara algunas posturas convendría hacer las siguientes puntualizaciones:

-Hay constancia documental de que se tenía por costumbre todos los años visitar las mojoneras del término por si se detectaba alguna novedad.

- Cada cien años se han venido practicando deslinde por las comisiones de ambos Ayuntamientos, que consistían en recorrer toda la línea divisoria deteniéndose en cada mojón y expresando en el acta oportuna, que cada uno de los mojones reconocidos, lo era de conformidad para ambas poblaciones.

El día 26 de Noviembre de 1721 se llevó a cabo uno de estos deslindes con la solemnidad acostumbrada de asistir los corregidores de ambas villas, regidores, escribanos, peritos y demás vecinos. En el acta de dicho deslinde podemos comprobar que la linde del término finalizaba en la Torre del Puerco, también llamada de la Barrosa.

Con posterioridad se han realizados numerosos deslindes durante el siglo XIX al declararse a la Dehesa de Roche monte público catalogado. 

[Ambientación] Fuente: Acta del deslinde entre los términos de Chiclana de la Frontera y Conil de la Frontera (Cádiz), año 1872. Instituto Geográfico Nacional. 

Pero de todo ello el más importante es el realizado el 24 de Julio de 1872 por el Instituto Geográfico. En el acta de dicho deslinde se establece de manera incuestionable que la línea divisoria de ambos términos municipales atraviesa a la Torre del Puerco por su centro, tomando el eje de dicha Torre como el mojón nº 10 de la línea jurisdiccional.

Todo ello viene a establecer de una manera salomónica que los cimientos donde descansa la torre son la mitad de Conil y la otra mitad de Chiclana.

Como prueba de conformidad entresaco textualmente de dicha acta el párrafo inmediato a los nombres y firmas de las personas asistentes: <La tradición y el acuerdo de las comisiones asistentes son la única base de que se ha partido para reconocer y señalar los mojones que se registran en la presente acta y que quedan definitivamente como verdadero>.

Hoy sigue siendo el único documento vigente para ambos Ayuntamientos.

A lo largo del presente siglo se ha recurrido en muchas ocasiones el acta referida para establecer nuevos replanteos o resolver cuestiones suscitadas. De todas ellas nos referimos a dos.

La primera incidencia en la línea divisoria se planteó en virtud de denuncia formulada ante la Guardia Civil el día 21 de Febrero de 1.899, en la que se ponía en conocimiento de la autoridad, que los operarios del Marqués de Bertemati propietario de la Dehesa de Campano, habían variado el mojón más cercano al mar en la zona del Puerco, colocándolo como a unos 15 metros hacia dentro de la Dehesa de Roche, labrando también otro mojón nuevo entre el movido y uno que se encontraba en el cerro del Puerco a unos 400 metros de distancia. Con ello se variaba la linde del término, se usurpaba 3.000 m²a Conil y se quedaba con la Torre dentro del terreno ocupado. 

[Ambientación] La torre del Puerco y el cuartel de la Guardia Civil (actualmente es el restaurante “Cuartel del Mar”). Fuente: CHN Magazine, 16 julio 2020, Pedro Leal

Las autoridades de Conil reivindicaron los terrenos formulando <interdicto para recobrar> y terminando el asunto con la orden de la Alcaldía de Chiclana obligando al Sr. Marqués a reponer la mojonera a su estado primitivo y no objetando nada a lo resuelto por el Ayuntamiento de Conil.

Otra cuestión se planteó en el año 1.965, cuando D. Jordan Cristofovici Grigoriu, de nacionalidad rumana, compra los terrenos que luego se llamaron <Los Ángeles de la Barrosa>, colindantes con la Dehesa de Roche (Le Petit). Se solicitó por el Sr. Cristofovici un replanteo parcial de la línea límite de los términos municipales de Chiclana y Conil, operación que realizó el Instituto Geográfico Catastral el día 21 de Abril de 1.965, utilizando el acta levantada el 24 de Julio de 1.872, de la que vengo haciendo referencia.

En este nuevo replanteo se volvió a dejar claro que la Torre está en la divisoria de ambos términos, y al deslinde asistieron ambas corporaciones, representantes de Campano, el nuevo propietario de los terrenos, una pareja de la Guardia Civil y algunos otros vecinos, muchos de los cuales se encuentran vivos, pudiendo dar fe del desarrollo de aquel deslinde.

Esperemos que en la próxima reunión prevista con el Ayuntamiento de Chiclana, se dé una definitiva solución a las cuestiones planteadas, de forma satisfactoria para ambas poblaciones, que tan unidas han estado a lo largo de la historia.”» 

Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez. 

viernes, 14 de agosto de 2026

21/36. “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR”, por LUIS BRICEÑO.

COMPENSACIÓN.

«”Ha terminado el almuerzo. María casi no ha comido. La perturbación de su ánimo es real e intensa, aunque los efectos, dominados a toda costa, no asomen al exterior.

A los postres, antes del café, que siempre servía de fundamento a la sobremesa, pretextó dolor de cabeza y se retiró a su dormitorio. Esta determinación se la aconsejaron dos razones poderosas: el temor de no poder resistir por mucho tiempo el tremendo esfuerzo que en aquella ocasión consumía sus energías, puestas a prueba exagerada por la resuelta actitud de su madre, y la necesidad de serenarse y de pensar el medio hábil de poner en aviso a su enamorado.

No escapó a la perspicacia de la madre aquella resolución de la hija, pero lo disimuló para huir de complicaciones impertinentes, ante los demás y ante la propia hija, a la que acompañó hasta el lecho, donde la dejó descansando.

La peripecia impidió la sobremesa y las lecciones de aquel día. El padre, aburrido, se durmió en un sillón, al placer de la umbrosa arboleda donde solían darse las clases mientras hacía calor, en tanto que el escribiente y profesor aprovechaba la ocasión de poner al día la correspondencia y la cuenta y razón que de los negocios de la Venta llevaba.

A este joven, no dejó de extrañarle, tampoco, el desgano de la dueña de su amor y la repentina indisposición de la misma; pero, prudente, no quiso hacer ostentación de interés alguno, por el temor de dar a sospechar el fuerte lazo que a ambos les unía.

La madre trasladó el trajín del repaso de ropa al comedor, desde cuya pieza se dominaba perfectamente la alcoba de la hija, y así no dejaba de notar lo que ocurriera a la misma, aunque estimara su indisposición leve y pasajera.

La madre de Ansaldo, terminadas sus faenas cociniles de la mañana, notando que la comadre no salía, como otras veces, a reposar la comida, se presentó en el comedor, a ayudar a la dueña del Establecimiento, aunque su idea principal fuera la de estar al olor de cuanto pudiera convenir a sus intereses y a sus conocidos planes, mientras su hijo descansaba un rato, como siempre, para poder madrugar con menos quebranto, con la arriería, y recogerse tarde, con los más trasnochadores.

Comadre —entró diciendo—: ¿Cómo sigue la niña?

Como usté ve: descansando un rato, mientras le pasa la jaqueca.

Si no es más que eso, y la primera vez que la padece, es cosa pasajera.

¿Pues qué iba a ser? ... ¿Qué quería usté que fuera? ...

¡Qué se yo! Como hay tantas clases de males, tan repentinos y tan raros ...

Usté siempre con el arao hincao, como dicen los gañanes.

No ladee usté el cántaro, comadre, que se pué derramá: mi decí no es más que un simple interés de salú.

Tan pronto, y sin motivo, no se le iba a estropeá a mi hija.

Que Dios así lo quiera, en bien de tós.

Gracias por su buen deseo.

No hay de qué. Pero, oiga usté, comadre: Si quiere, le ayuo a repasá la ropa, mientras usté le prepara algo a la enferma. ¿Prefiere que se lo haga yo?

Pero si mi hija, gracias a Dios, no está enferma, ni mucho menos; si lo que le pasa no es !

será; pero cuando continúa echá tanto tiempo, es señá de que no se alivia de lo que sea: ¿Por qué no le da usté una tacita de yerba luisa o, mejó, de tila calentita y con gotas de agua de azahá, que es muy buena pa las contrariáes?

No sea usté majadera, comadre. Una simple jaqueca se pasa sin .

Como usté quiera; pa lo que se ofrezca, ya sabe que aquí estoy yo.

Se le agradece, pero más. 

[Ambientación] La llegada del profesor y la imposibilidad de María de acercarse a él porque su madre no la deja sola. Fuente: Imagen creada con ayuda de ChatGPT. 

María, que ha comprendido la intención de la comadre, descifrando a la perfección sus reticencias, se indigna en su interior, sintiendo nacer en el mismo un principio de repugnación hacia la madre de Ansaldo y hacia éste, por creerlo cómplice de las impertinencias y de la mala intención de que su madre acababa de dar fehaciente prueba. Por eso, desde aquel preciso momento, tan señalado para ella, ha comenzado a hacérsele antipática y el hijo va perdiendo el afecto que le profesaba. La estima en que tenía a ambos, ha sufrido grave quebranto. Luego de lo que ya conocía y ha presenciado, le sería difícil tolerarlos, sin un gran esfuerzo. En su interior se ha iniciado, con rápido progreso, el rompimiento moral.

Desazonada e inquieta por el absurdo proceder de la comadre, cuya bastarda conducta descubrió tan claramente, adivinando lo que no había presenciado ni escuchado, no pudo reprimir ciertos movimientos de nerviosismo, que hicieron acudir a la madre, que no había dejado de observarla, en indagación de lo que le pasaba.

No es nada, madre —expresó—. Sólo deseos de desnudarme y meterme en la cama, libre de las opresiones de la ropa, para quedar sola y tranquila, a fin de procurar alivio a mi pasajero padecimiento.

Así lo consiguió de inmediato y, ya sola con sus pensamientos, comenzó a considerar de nuevo su situación.

Es verdad —pensaba— que aquel humilde y obscuro caminante que en la actualidad llevaba la cuenta y razón de los negocios de su casa y que, entre otros menesteres, le enseñaba lo que sin sus lecciones no podía nunca haber aprendido, era todo un enigma en su procedencia, nacimiento y ascendencia familiar, pues ni él mismo, tan despabilado y despierto, había logrado averiguar, según sus propias manifestaciones, ni dónde naciera, ni quienes pudieran haber sido sus padres ni los de su familia. También lo era que la casualidad, esa combinación de circunstancias favorables o adversas que sólo Dios es capaz de prevé, lo había presentado e introducido en su casa, donde por sus singulares condiciones y felices aptitudes era querido y apreciado sinceramente. No era menos verdad —para ella no había la menor duda— que, envidiado por Ansaldo y por la madre del mismo, en razón a sus raras virtudes —por eso mató Caín a su hermano Abel— y ante la posibilidad de estorbarles los egoístas planes de boda, que tan apasionadamente acariciaban, soñando con su rápida realización, para asegurarla, habían despertado con sus insidias y recelos la vigilancia de su madre, para impedir, como en principio habían conseguido, que su hija pudiera simpatizar con todo un perfecto desconocido. Pero sobre todas esas acomodaticias y menudas circunstancias se alzaba, gigante y lozana, la realidad de un amor puro e intenso, como el cariño de una buena madre, que era mucho más fuerte y potente que todas las conveniencias sociales. Para ella, sobre todo después de lo ocurrido en el transcurso de aquel día, no había nada en lo humano por encima de aquella pasión amorosa, correspondida por su galán con el mismo calor, con la misma fuerza y con la misma poderosa efusión de su primer amor. Mimada desde pequeña —era rigurosamente cierto— por sus progenitores, los quería como puede quererse a unos padres cariñosos y ejemplares. Refinada en estos últimos meses su educación en el santo temor de Dios, acababa de conocer que con aquellas sus relaciones amorosas, que sostenía con su profesor, desagradaba a su madre, y que con ello infringía seguramente los mandamientos de la Santa Madre Iglesia; pero no dejaba de comprender que ya era tarde para complacerla. ¿Cómo podía ella dar por terminado, así como así, aquel afecto tan profundamente arraigado en su corazón y que imaginaba que realmente la conduciría por florido camino al bien que tanto apetecía gozar? ¿Cómo rechazar, porque sí, a un hombre con quien tan bien congeniaba y al que espiritualmente estaba atada por un solemnísimo compromiso colmadamente correspondido? Pedirle este sacrificio era pedirle una cosa muy superior a las fuerzas de su voluntad. Pensarlo siquiera, la enloquecía de pesar. Mucho quería a su madre, pero en la renuncia de su amor no la podía complacer. Además, ¿quién era capaz de desmentir que su misma madre, guiada por el inmenso cariño que le tenía, no terminaría por aceptar los hechos consumados, apadrinando, inclusive, aquellos amores que desconocía en su pureza e intensidad? ... Rendida por la fatiga de tanto pensar y sosegada un tanto por el optimismo de su dulce esperanza, se durmió, no despertando hasta que la madre, antes de recogerse en el lecho, le sirvió un poco de alimento. 

[Ambientación] María reflexiona sobre su amor por el profesor y comprende que no puede renunciar a él pese a la oposición materna. Fuente: Imagen creada con ayuda de ChatGPT. 

Por su parte, la madre, considerando una vez más lo ocurrido, se preguntaba a sí misma, pesarosa, si no habría sido demasiado severa para con su hija. ¿Debería llevar su rigor —pensaba— hasta hacer enfermar a la hija de su alma; su único y mejor cariño terrenal? ¿Qué conveniencia ni qué obligación la llevaban ni podían llevar a ello? ¿La mira egoísta de la comadre? ... Y eso ¿por qué? Si, después de todo, su hija hubiera llegado o llegara a enamorarse de aquel hombre tan bueno, tan servicial, tan listo, tan fiel e instruido, ¿qué importaba, a fin de cuentas, que fuera desconocido? ¿Y si aparecían sus padres? ¿Y si su familia, a juzgar por los rasgos del interesado, era de las distinguidas? ... En último caso, ¿a quién tenía ella que complacer y dar gusto, a su comadre o a su hija, trozo de sus entrañas? ... Vaya, vaya. El muchacho, sin duda alguna, era fino, noble, amable, servicial y simpático como el que más. Instruido, lo era demasiado. Bien estaba que si podía evitar aquellas posibles relaciones, las evitara por aquello del desconocimiento de sus ascendientes inmediatos; a ello estaba comprometida consigo misma y con su comadre y cumpliría lo que voluntaria y espontáneamente ofreciera. Un calor, cualquiera lo tiene. Ella lo tuvo y realizaría lo prometido. Pero si al fin y al cabo hubiera algo difícil de deshacer o que no tuviera enmienda, Dios sobre todo: que se cumpliera su santa voluntad.

La comadre, también echaba cuentas. ¿Qué habría ocurrido entre la madre y la hija? Ella sólo pudo alcanzar alguna que otra frase, que nada le decían. Aquella indisposición desde la mesa, ¿no tendría mucho de común y semejante con la padecida por su hijo? ¿Lo habría desplazado ya el inclusero? Que la niña estaba por él no le cabía duda. El rechazo liso y plano de su hijo se lo manifestaba sin equívoco de ninguna clase. Aquel deseo de acostarse y de que la dejaran sola, no parecía tener otra interpretación que la de despedirla, alejándola de sus intimidades y de su presencia: antipatía. Pues bien: antipatía por antipatía. La niña los despreciaba, sin duda de ninguna clase. Pues a pagarles en la misma moneda, amargándola cuanto pudiera y evitándole con su vigilancia las relaciones que pudiera haber entre ella y el cunero.

También cavilaba el hijo de la comadre. Sus preocupaciones por la indisposición de su amada, le habían impedido conciliar el sueño de la siesta. Algo le había dicho la madre, de lo que pasaba; pero él había estado observando con todo cuidado y atención al inclusero y nada de particular le había notado. En verdad que cada vez le era más antipático aquel hombre rival y por lo mismo enemigo irreconciliable, a quien odiaba a muerte; pero como era tan estimado por todo el mundo ... En grave crisis de sentimentalismo había ofrecido confiar y confiaba en la eficacia de la intervención de la madre. El se sentía capaz de todo, pero ... nada: lo ofrecido, ofrecido estaba; obedecería a la que le dio el ser. 

[Ambientación] El joven profesor ignora las intrigas que se están tejiendo contra él y piensa en el futuro junto a la mujer que ama. Fuente: Imagen creada con ayuda de ChatGPT. 

El profesor reflexionaba asimismo sobre cuanto se relacionaba con su crítica situación. Ignoraba la nueva trama que se urdía contra sus amores. Desde luego no había podido impedirlos. Por otra parte, comprendía que un desconocido habría de despertar cierto despego en los padres de la amada. La culpa de no conocer a los suyos no le correspondía. En la vida, sólo supo aprovechar las enseñanzas que le dieron y si sus investigaciones no habían dado fruto, tampoco le era imputable. Además, él no se propuso despertar aquel afecto que María le profesaba. Tal afecto surgió de la mutua simpatía que se inspiraron. Lo que sobre este particular había sucedido, lo fue indiscutiblemente por voluntad del Cielo. Había más: el amor que se profesaban era sano y puro, como las primeras brisas que soplaron en el mundo. Era cierto que no podía ofrecer un nombre, pero ofrecía un hombre, valga la inmodestia. Ignoraba su ascendencia familiar, no podía negarlo sin mentir, pero se consideraba capacitado para ejercer honradamente una profesión, un arte o un oficio y se reconocía que no le dominaba nada más que una ambición: seguir siendo honrado y ser correspondido, como lo era, por su amada, con toda la fuerza de aquel su primer amor. Además, confiaba en Dios, alimentando en su fe ardiente la esperanza de encontrar sus verdaderos apellidos ...

Después, descendiendo en sus consideraciones, se decía sin jactancia ni presunción alguna, con toda sencillez y sin rebasar los límites de la humildad:

En todo caso, se me da una mujer honrada y hacendosa y un hogar desahogado. Ella se lleva un hombre honrado, leal y trabajador, que sabe corresponder cumplidamente a su cariño: HAY COMPENSACIÓN.“» 

*** Fuente: “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR: novela de notorio matiz ingenuo, de escasa traba episódica y de carácter sentimental”, por Luis Briceño Ramírez, p.p. 139-146. Diario Jaén, Talleres Gráficos, s/f. 

jueves, 13 de agosto de 2026

PUÑETAZOS POLÍTICOS EN CONIL (1899).

A finales del siglo XIX, en una España marcada por las tensiones políticas y la crisis moral tras el desastre colonial de 1898, la vida electoral distaba mucho de los ideales democráticos que proclamaban los distintos partidos. En este contexto se sitúa la presente crónica, que, mediante un tono marcadamente irónico y satírico, denuncia las prácticas y actitudes que comenzaban a rodear los procesos electorales en localidades como CONIL DE LA FRONTERA. Lejos de promover el debate o el respeto institucional, el texto critica la incitación a la violencia contra los presidentes de mesa electoral, presentada como una supuesta forma de participación política. A través de la exageración y el sarcasmo, el autor pone en evidencia la degradación del sistema electoral y cuestiona el concepto de “libertad” esgrimido por ciertos sectores, mostrando cómo, bajo su amparo, se justifican conductas propias de la intimidación y el desorden. Así, esta crónica no solo refleja un episodio concreto, sino que se erige como una crítica más amplia al clima político de la época, donde el ideal democrático se ve distorsionado por prácticas que sustituyen la palabra por la fuerza. 

[Ambientación] Resultado de la incitación a la violencia en un colegio electoral. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

«”Esbozos. A PUÑETAZOS.- Los republicanos de CONIL han repartido profusamente a sus correligionarios una alocución recomendándoles que prescindan de protestar en las elecciones, y se les hayan con los presidentes de mesa a puñetazo limpio. // No hay duda que progresamos. Y el progreso viene por el lado de los que se juzgan los únicos practicantes de la libertad en todas sus manifestaciones. Según se advierte, hasta de la de romper un hueso al prójimo por quítame allá ese candidato. // Con el principio de los dulces y afables ciudadanos de CONIL, el arte del sufragio, de ya imposible perfeccionamiento, al parecer, entra en un nuevo ciclo, prometedor de grandes cosas y de la intervención frecuente de las Casas de Socorro. // Lo que pierden la pluma, la tinta y el papel, y aún más, lo ganarán el bisturí, los aparatos de ortopedia y las estacas; porque en ley de lógica, es de suponer que los protestantes no se concreten al uso y abuso de las morradas presidenciales, por si se lijan. // Producirá también aquel principio la conveniente movilización de fuerzas ciudadanas, casi inmóviles hoy en este punto: gañanes, mozos de cuerda, hércules de circo, fornidos mocetones de gimnasio ... // 

Fuente: “LA INFORMACIÓN”, lunes, 10 de abril de 1899. 

Verdaderamente, era injusto que prevalecieran sobre el empuje de toro de Colmenar de los Sansones electorales la marrullería de trapisondistas éticos, incapaces de un puñetazo de menor cuantía. Por aquí la garantía resulta. // Los leguleyos enredadores de la madeja electoral, vitalicios en el cargo, quiebran; pero muchos que hasta ahora sólo podían tener la pretensión de tirar de un carro, adquieren la potencia propincua para ser interventores e influir en la gobernación de España, colocando con amore en las narices de un Presidente de Mesa, un puño como un batán. // Cuando se dice que la libertad es un mito entre nosotros, y espíritus escépticos niegan vigor a la raza para regenerarse, los consejos de los republicanos de CONIL vienen, por fortuna, a fortalecer la esperanza en mejores días, y entre mandíbulas rotas, hinchadas narices y ojos que, saltando de las órbitas, hacen contemplar de día las estrellas a los hombres dichosos que presiden los escrutinios, nos dejan ver la luz consoladora de la redención.”»

Fuente: “LA INFORMACIÓN”, año I, núm. 57, Madrid, lunes, 10 de abril de 1899. Hemeroteca Digital, BNE.  

miércoles, 12 de agosto de 2026

EN UNO DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: “REPRIMENDA AL COLECTOR DE LA VILLA DE CONIL” (1868).

Este documento, fechado el 16 de septiembre de 1868, procede del Provisorato y Vicariato General del Obispado de Cádiz y está dirigido al colector de la villa de Conil. Su contenido refleja el control administrativo y espiritual que el obispado ejercía sobre las parroquias y jurisdicciones eclesiásticas de su diócesis, especialmente en materia de administración de memorias y obras pías, fundaciones destinadas a sufragar misas, actos de culto y fines benéficos conforme a la voluntad de sus fundadores. La comunicación insiste en el cumplimiento de estas obligaciones y en la observancia de las disposiciones dictadas durante la visita pastoral, instrumento fundamental de supervisión episcopal sobre las parroquias del extrarradio y las poblaciones alejadas de la sede diocesana. La fecha del documento resulta especialmente significativa, pues fue expedido apenas tres días antes del triunfo de la Revolución de Septiembre de 1868 (La Gloriosa), que provocó el destronamiento de Isabel II y abrió un periodo de profundas transformaciones políticas y de revisión de las relaciones entre el Estado y la Iglesia. El escrito constituye así un testimonio de la normalidad administrativa con la que el obispado continuaba ejerciendo su autoridad en vísperas de uno de los cambios políticos más trascendentales de la España contemporánea. 

Retrato de Sebastián Herrero Espinosa de los Monteros, pintado por Jaime Moreno Taulera. Fuente: Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, Córdoba.

Transcripción <literal> de Rafael Coca López:

«”PROVISORATO Y VICARIA GENERAL DE CADIZ Y SU OBISPADO. [1] / Habiendo llegado á mi noticia que en esa Colecturia[1] sufre retraso el cumplimiento de algunas Memorias y Obras Pias; escito el celo de V. para que se cumpla en lo que V. dependa lo dispuesto en las piadosas fundaciones, observando cuanto se le preceptuara en la Santa Visita[3], y adoptando las determinaciones que fuesen conducentes para conseguir el fin indicado, acusandome el recibo de la presente comunicación. / Dios guarde á V. muchos años. / Cadiz septiembre 16 de 1868. / Sebastian Herrero.[4] / Sr. Colector de la Villa de Conil.”»

[Ambientación] Varios vecinos deambulan por El Portillo. Fuente: Imagen creada por ChatGPT (perdonadle una antena de televisión que aparece por ahí). La fotografía base es original de Antonio Leal del 2 de noviembre de 2016, colgada en su facebook en el mismo mes de 2023. 

NOTAS DEL TRANSCRIPTOR: [1] El provisor y vicario general era el principal colaborador y alter ego del obispo en una diócesis. A mediados del siglo XIX, asumía las funciones ejecutivas de gobierno y administración (vicario general) y dirigía el tribunal eclesiástico diocesano para impartir justicia en causas civiles y religiosas (provisor). Wikipedia, la enciclopedia libre. // [2] La colecturía de una parroquia (frecuentemente escrita o pronunciada de forma popular como "clecturía") era la oficina administrativa encargada de recaudar el diezmo, las primicias y las limosnas. En las zonas rurales, también funcionaba como el almacén o granero donde se depositaban los frutos y granos recolectados. Por lo que el colector era un sacerdote o clérigo encargado de recibir, administrar y distribuir las limosnas, rentas y estipendios destinados al culto. Su función principal era gestionar los fondos procedentes de misas, testamentos, memorias y capellanías de la parroquia, asegurando que se cumplieran las cargas espirituales de los difuntos. Fuentes: Wikipedia, la enciclopedia libre; y, Tiempos Modernos, revista electrónica de Historia Moderna, 2007. // [3] Visita Pastoral o Santa Visita.- Era un acto solemne de inspección, control y revitalización espiritual, en la que el obispo acudía a la villa para evaluar la administración del párroco, comprobar el estado material de la iglesia, administrar el sacramento de la confirmación y verificar el cumplimiento de los preceptos doctrinales por parte de los feligreses. Fuente: Dialnet, “Las visitas pastorales”, 11 mayo 2001. // [4] Sebastián Herrero Espinosa de los Monteros (Jerez de la Frontera, 20 enero 1822 – Valencia, 9 diciembre 1903).- Fue un arzobispo y cardenal español, ocupando los cargos de obispo de las sedes de Cuenca, Vitoria, Oviedo, Córdoba, y, arzobispo de Valencia; pero antes de ello fue nombrado provisor y vicario general de la diócesis de Cádiz, que es cuando escribe de puño y letra el documento que se reproduce hoy.Biografía. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. 

Fotografía del documento completo. Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina, Rafael Coca López, 31 agosto 2021. 

*** Fuente: Archivo Parroquial de Conil de la Frontera. Carpeta de correspondencia. Agradecimiento: Yelman Francisco Bustamante Solórzano, párroco de Santa Catalina de Alejandría.