La historia de la antigua Parroquia de Santa Catalina y de sus jardines forma parte esencial de la memoria colectiva de Conil. Este artículo recorre su evolución desde las primeras referencias documentales del siglo XV hasta su transformación arquitectónica en el siglo XIX, poniendo en valor el papel que desempeñó como centro religioso, social y urbano del municipio. A través de documentos, testimonios y episodios poco conocidos, se reconstruye el pasado de un espacio profundamente ligado a varias generaciones de conileños y a figuras clave como el Padre Caro, impulsor de la gran reforma del templo y creador de los jardines que hoy siguen formando parte del paisaje y la identidad de la villa.
[Ambientación] Panorámica de Conil desde la playa de Los Bateles, resaltando, a la derecha, la silueta de la Parroquia de Santa Catalina, hacia 1.929, que debió mantener la misma estampa a pesar de haber transcurrido casi cuarenta años desde su rehabilitación y bendición, y a solo uno de su declaración en ruinas. Fuente: Colección particular Juan Sánchez. “Conil en la Memoria”, p. 27, 2.004.
“SANTA CATALINA: PLAZA Y PARROQUIA”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de Conil, 1996.
«”La reciente actuación que el actual equipo de gobierno municipal viene realizando en los jardines de Santa Catalina ha puesto de actualidad el debate sobre la antigua Parroquia de Santa Catalina.
Todas las personas que se acercan a contemplar la recién pintada fachada de la Iglesia emiten su opinión acerca de la conveniencia o no de restaurar el edificio, otros recuerdan con añoranza la magnificencia del edificio cuando estaba abierto al culto y los mayores de 64 años refieren que fueron todos bautizados allí en la famosa <Pila Verde>.
No pretendo con este artículo que hoy publico abrir debate alguno, ni emitir juicios de valor, ni siquiera expresar mi opinión. Lo único que deseo es dar a conocer a todos los conileños lo que yo he llagado a saber sobre la historia de la iglesia y sus jardines para que con más conocimientos podamos todos emitir juicios más acertados.
El dato o referencia más antiguo encontrado procede de una escritura de 11 de abril de 1411, otorgada en Sanlúcar de Barrameda por D. Enrique de Guzmán, Conde de Niebla y señor de Sanlúcar (futuro Duque de Medina Sidonia), a favor de D. Juan de Moya, Juan Jurado, Juan Martínez, etc., amigos parientes todos que se comprometen a venir a repoblar la Torre de Guzmán (antiguo nombre de Conil). Entre sus muchas cláusulas nos interesa hoy la que se refiere a la petición de estos vecinos al Sr. Conde de que se le repare o reconstruya la Iglesia a lo que el Sr. Conde accede.
Es bastante probable que a partir de entonces se iniciaran las obras de construcción que no sabemos cuánto durarían ni qué partes de ellas hayan podido llegar a nuestros días.
En 1499 era Vicario y Mayordomo de la fábrica de la iglesia de Santa Catalina del lugar de la Torre de Guzmán, fray Diego Vello.
[Ambientación] Aspecto de Santa Catalina, iglesia y jardines, sobre una indeterminada fecha, quizás década 90 del siglo pasado, de donde, en la actualidad, han desparecido la mayoría de los elementos arquitectónicos y especies vegetales que la exornaban. Fuente: Colección particular de Juan Bermúdez Ramos, Scard Bermos.
En 1535 era Cura y Vicario D. Fernando Jarana y a partir de él se empiezan a llevar los libros sacramentales de Bautismo y Matrimonio que han llegado bien conservados hasta el día de hoy. Son una fuente primordial de información y de ellos y de la documentación de la parroquia he podido sacar los datos que publico.
Del testamento de Juan de Heredia “El Viejo”, escribano que fue de Conil otorgado en 1547 descubrimos que tenía bóveda para enterramiento y capilla en la <Iglesia Mayor de Sta., Catalina>.
Igualmente otras familias principales también poseían bóveda para enterramiento como los Mendoza, Amar, Manuel de la Zuela, y los Lobatón, todas construidas en el siglo XVI importantes obras que se realizaron en la Parroquia en el primer tercio del siglo XVII que afectaron a gran parte del edificio anterior, siendo de esa época la Torre Campanario, la Sacristía, el Altar Mayor con su bóveda, el Arco del Cementerio, el archivo y la Dependencia del Sacristán y también el cuarto para enseres de la Hermandad. del Rosario. La nave central de aquella época tenía bóveda que descansaba en seis pilares de piedra labrada, con capitel y seis arcos, tres a cada lado y con capillas adosadas. Estas obras finalizaron en 1632 como consta en un ladrillo de la bóveda del Altar Mayor que en un texto en latín, debidamente traducido dice así: <Construida con la cooperación de todos los impositores. Año 1632>. El licenciado Sr. Francisco Pacheco, Ecónomo. Yo Cristóbal sacristán lo escribí>.
No hay constancia, hasta hoy, de que se realizaran más obras de importancia hasta 1800 en que se construye el cementerio, entonces llamado <El Nuevo>. Su construcción motivó obras que consistieron en suprimir, incluyéndola dentro del camposanto, una calle llamada del Postigo que desde el actual <Bar El Resbalón> se dirigía a la actual calle Columela a petición de D. Francisco Cayetano Palomino, vicario y cura de las iglesias de Conil, el Ayuntamiento de 1799 cedió a la iglesia dicha calle ya que era prácticamente una calle <… sin uso, sin vecinos y refugio de gente indeseable>.
Esto hizo posible unir Cementerio y Parroquia, abriéndose puerta de comunicación lo que hacía más cómodo los entierros.
No sabemos si el Maremoto de 1755 causó daños a la iglesia; Matías Palomino en su crónica sobre el mismo no nos dice nada al respecto.
[Ambientación] Cuadro del retrato del Padre Caro, pintado por Juan Cabral Bejarano (Sevilla, 1834- ?). Este es el cuadro mencionado en una de las anécdotas del artículo. Imagen cedida por Juan Pérez González.
Por fin, para cerrar capítulo de las obras realizadas, nos situamos en 1855. Es la época del Padre Caro. Francisco de Paula Fernández-Caro y Pareja, que así se llamaba este sacerdote chiclanero, aunque oriundo de Conil por ser su madre Doña Belén Pareja y Gallardo natural de esta villa; llegó de cura párroco de Conil recién salido del seminario. No sabemos exactamente qué fue lo que le impulsó a reconstruir el edificio parroquial, si fue su mal estado, su poca capacidad para un vecindario como el de Conil, o las dos cosas a la vez.
Qué duda cabe de que, al ser un terreno donde se asienta la Iglesia, un suelo de rellenos, con mal firme y exceso de humedad, habrá sido una constante en todas las épocas, el que el edificio presentase problemas de reafirmación, grietas, humedades y goteras. Por ello el Padre Caro asume la tarea de renovar totalmente la iglesia hasta el punto de hacerla casi nueva desde los cimientos. Solamente quedó del edificio antiguo el Campanario y el Altar Mayor con su bóveda, tal vez alguna habitación como la Sacristía, aunque el techo le fue echado de nuevo. Todo lo demás fue demolido a excepción de las seis columnas primitivas de piedra que fueron engrosadas por ladrillos para darle una altura acorde con la nueva bóveda de cañón que se había diseñado.
Las obras duraron seis años y fueron dirigidas por el arquitecto D. Juan Bautista Olivares, que lo era titular de la Ciudad de Chiclana y natural de Cádiz, el cual se ofreció de forma gratuita. Antes de terminarse las obras marchó a Buenos Aires para ver si con la variación de clima se aliviaba de sus padecimientos y reponía su salud.
Quedó al frente de las obras el Padre Caro y el maestro aparejador D. Cayetano Cano, natural y vecino de Chiclana.
El resultado fue un edificio de respetables dimensiones, de estilo arquitectónico poco definido, mezcla de neogótico y neomudéjar, fruto de la corriente eclepticista de la época y preludio del modernismo que se acercaba.
Terminaron los trabajos el día 4 de agosto 1891 en cuya noche hizo la bendición de la nueva iglesia el Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis D. Vicente Calvo y Valero, todo lo cual consta de acta levantada al efecto el día de la inauguración que se conserva en el archivo Parroquial y que por su extensión no puede ser recogida en este articulo. Los actos duraron seis días.
[Ambientación] [Ambientación] El Padre Caro (Francisco de Paula Fernández-Caro Pareja); conocido por atender a las necesidades de los pobres. Facebook “Chiclana en fotos”, 24 enero 2015.
Tanto empeño puso el Padre Caro en esta obra, que cuando faltaron los recursos y el desprendimiento y generosidad de los fieles no daban para más, no dudó en acudir a su propio peculio personal y al de su padre, D. Joaquín Fdez.-Caro y Cano, industrial y bodeguero chiclanero que se distinguió por la largueza con que contribuyó a las costosas obras de nuestro templo.
También aportaron importantes donativos Dña. Rosario González, viuda de Rodríguez, D. José Tomás y Dña. Isabel Borrego y Mihura, D. Gabino Aranda, Dña. Mª de la Luz Amar y Morales y Dña. Antonia López y Pérez de Castro.
El pueblo de Conil en agradecimiento a la generosidad del párroco reunido su Ayuntamiento pleno, <declaró al Arcipreste y Cura Párroco de esta Villa D. Francisco de Paula Fdez.-Caro, hijo adoptivo y Predilecto de Conil>.
Igualmente el municipio le dedicó una calle con su nombre y por suscripción popular le regalaron un cuadro al óleo con su retrato, obra del pintor Juan Cabral Bejarano, que fue colocado en la sacristía. Como una anécdota curiosa cuento aquí lo que ocurrió con el cuadro.
Pasados los años y trasladado el Padre Caro a Vejer, trató de llevarse el retrato, pero a súplica del párroco sucesor accedió dejándolo donde estaba. Al poco tiempo fue quitado de su sitio y después de varias vicisitudes vino a parar al campanario, de donde lo recogió el propio Padre Caro llevándoselo a Vejer. Estando en dicho pueblo de visita pastoral el Sr. Obispo lo vio y enterado de la historia mandó al cura de Conil el siguiente oficio que se encuentra en el libro de mandato: <Luego que reciba usted la presente se pondrá en comunicación con el presbítero D. Francisco Fdez.-Caro, cura y arcipreste de Vejer y de mi orden manifestará que he dispuesto que su retrato, costeado por el municipio y pueblo de Conil con ocasión de la obra de reconstrucción de esa Iglesia Parroquial, retrato con dedicatoria que fue voluntad de los donantes se conservase en el edificio parroquial, vuelva allí, en donde una vez recogido, de acuerdo con el Sr. Cura citado, por usted, lo colocará en el local del archivo parroquial, de donde no deberá ser retirado en lo sucesivo. Del cumplimiento de estas mis disposiciones se servirá usted darme cuenta a la mayor brevedad posible, sirviéndose unir al presente oficio al libro de mandatos de Santa Visita Pastoral. Dios que a v.m.a. Chiclana, a 19 de Abril de 1902 = José Mª, Obispo de Cádiz. / Nota: En cumplimiento de esto, puesto en comunicación con el cura de Vejer, me envió el retrato que fue colocado según mandato superior en el Archivo, en 1º de Mayo de 1902. Firmado: D. Antonio Ortega, párroco”>.
[Ambientación] Bonita estampa de la zona de Los Bateles, con el tradicional puente de madera que salvaba el río Salado, la esbelta Torre de Guzmán y parte de una desconocida, por su llamativa pintura, fachada principal de la iglesia de Santa Catalina, entonces, en 1910, funcionando como Parroquia. Fuente: Colección particular de Juan Bermúdez Ramos, Scard Bermos.
No acabó la generosidad del Padre Caro con la construcción de la iglesia, otra aportación suya la disfrutamos hoy día todos los conileños: los jardines de Santa Catalina. La historia es como sigue:
En la fecha de reconstrucción de la iglesia, una hilera de casas, tres concretamente, ocupaban toda la fachada situada en frente de los establecimientos hoy conocidos por el Bar El Gamba, El Castillito, y El Quijote y tres casitas pequeñas ocupaban la fachada frente al castillo, desde El Gamba al Resbalón. El espacio entre estas seis casas y la fachada de la iglesia era conocido por Plaza de la Iglesia, que de plaza por cierto no tenía nada. El espacio urbano situado delante del Castillo, Cárcel y ermita del Jesús era llamado desde la Edad Media Plaza Mayor.
El Padre Caro, con gran visión de futuro que hoy el pueblo de Conil le debería agradecer, y con cierta vanidad seguramente, tuvo la gran idea de comprar de su propio bolsillo y del de su padre, todas las casas mencionadas, derribándolas acto seguido y diseñando en su lugar un jardín que hermoseara el lugar y dejara a la vista su gran obra: la iglesia Parroquial.
[Ambientación] . La Parroquia de Santa Catalina aparece rodeada de vecinos, en su mayoría niños y niñas, posiblemente reunidos tras la catequesis o simplemente atraídos por la presencia del fotógrafo. Una escena cotidiana que refleja la intensa vida social que se desarrollaba en torno al templo y sus jardines a comienzos del siglo XX (1914). La fotografía captura no solo la monumentalidad del templo, sino también la estrecha relación que existía entonces entre la vida cotidiana de Conil y el entorno de Santa Catalina, punto habitual de encuentro para vecinos y feligreses. Fuente: Colección particular de Juan Bermúdez Ramos, Scard Bermos.
Y otra anécdota curiosa: <El día 21 de Marzo de 1889 se terminaron de plantar los árboles en la Plaza Nueva de la Iglesia, la cual mandó hacer el cura D. Francisco de Paula Fdez.-Caro, comprando las casas que había en dicha plaza y otorgandoce las oportunas escrituras ante D. José Sánchez Amar, notario de Vejer. Los primeros árboles que se pusieron en el mes de Febrero, que eran álamos, se trajeron de la Huerta Primera, donde se habían criado y a los pocos días de puestos fueron tronchados una noche por un joven llamado (está borrado el nombre), que pasó por allí borracho y fue castigado y reprendido por el Alcalde, pues fue un hecho que indignó a todos los vecinos. Este suceso los refirió el Diario de Cádiz. El Cura y Vicario dio cuenta de un oficio al alcalde y la guardia civil para que en los sucesivo no volviera a ocurrir. A los pocos días se pusieron otros álamos negros procedentes de la Huerta de la Plata y por último vinieron de la colonia agrícola de Campano unos eucaliptos que están entre los álamos”.
En el desmonte y allanamiento que se hizo de la plaza se encontraron muchas sepulturas en las cuales había dentro con los restos de los cadáveres unos tarritos de barro y otros de cristal; lo que hace creer que fueron cadáveres sepultados allí antes de la Era Cristiana”. <Los árboles están indicando los límites de la propiedad que la Iglesia Parroquial tiene en dicha plaza para evitar dudas o pleitos, que en el transcurso de años puedan ocurrir>.
Cumplía el nuevo edificio 30 años de edad cuando deficiencias estructurales aconsejaron su cierre al culto. La medida no fue acertada, el edificio aún sigue en pie y su estado de ruina se debe a los 65 años de abandono.
El espacio disponible en este programa de feria me hace imposible seguir escribiendo sobre este asunto. Pero aprovecho estas líneas para sugerir a las autoridades que un busto del Padre Caro podría encontrar acomodo en cualquier lugar de los jardines. Igualmente quisiera que este trabajo de recopilación y de investigación sirviera de homenaje póstumo a la figura de este sacerdote, hijo adoptivo y predilecto de esta villa, que tan buenas acciones dejó en los tres pueblos donde ejerció su ministerio: Conil, Vejer y Chiclana de la Frontera.”»
Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez.































