Texto
de gran interés de la escritora Fernán Caballero(1),
quizás muy extenso para los tiempos actuales, pero enriquecido por
el atractivo de que CONIL es mencionado en trece ocasiones y
por la inclusión de un conocido dicho referido a los cercanos, y
apreciados, pueblos de Medina, Vejer, Chiclana y Conil, sirviendo
además, por tanto, de la aclaración sobre su autoría, tan debatida
siempre; al menos, a partir de ahora, este punto quedará claro para
algunos lectores.

Retrato de Fernán Caballero, por Antonio Solís Ávila,
1929. Fuente: Cristóbal de Castro, <Mujeres
extraordinarias (con retratos). Mujeres de la Historia. Mujeres
contemporáneas>, Madrid-Buenos Aires, Compañía Íbero-Americana
de Publicaciones / Renacimiento, 1929.
«”UNA
PAZ HECHA SIN PRELIMINARES Y SIN NOTAS DIPLOMÁTICAS. / ESCENA
POPULAR ANDALUZA. /
El
pueblo de Chiclana, distante dos leguas de la ciudad de San Fernando,
está separado de ella por las albinas y pantanos que son los
naturales baluartes de aquella población. / Aunque pueblo de campo,
es grande, y está asentado sobre dos alturas, entre las que pasa el
río Liro(2)
muy progresista en invierno, y muy moderado en verano. / Este pueblo
campestre es notable por su buen caserío, labrado en gran parte por
los ricos moradores de Cádiz, que en todo tiempo han gustado mucho
de desembarcar de su navío de piedra, para buscar la tierra, el
campo, la vegetación, y todas las bellezas de la naturaleza rural; y
en ninguna parte por aquellas cercanías han podido satisfacer tan
cumplidamente sus deseos, como en el mencionado pueblo. Su campo es
hermoso y sobre todo variado. Siguiendo el curso del río, y
paralelamente a la Isla, o ciudad de San Fernando, se encuentran las
monótonas albinas, y un coto llano y verde que une a otro llano
líquido y azul, el mar. Entre ambos se levanta el castillo que lleva
el grave nombre latino de Sancti Petri, el que vio la batalla de la
Barrosa a sus espaldas, mientras a su frente ve tan repetidos
naufragios, quedando siempre entre los huesos que aún cubren el
suelo, y los despojos que cubren la playa, sombrío e inerte como un
obelisco en un cementerio.
En
cambio los caminos que en las otras direcciones llevan a Medina,
Vejer y CONIL, serpentean por terrenos quebrados entre huertas,
viñas, sembrados y pinares, todo lindo, todo diverso y perfumado con
las enérgicas fragancias del tomillo, del orégano y del delicioso
almoraduj(3), que se
cría en aquellos terrenos en gran abundancia. / Merced a ser pueblo
de baños, por tener aguas minerales, y hacerlo también de recreo,
tiene Chiclana su aire elegante y ataviado. Uno de sus adornos es no
el puente, del que el por respeto a sus años y a sus buenos
servicios no hablaremos, sino una espaciosa alameda que se extiende a
lo largo del río, detenido en sus límites por un parapeto de
cantería.

[Ambientación] Alameda del Río mencionada en el texto, en una
postal fechada en 1903, con la denominación de Paseo José M.ª
Quecuty (fue alcalde). Al fondo, el antiguo “Puente Grande”,
también mencionado (ya desaparecido). Fuente: Visor postales de
Chiclana, Museo Artes y Costumbres Populares de Sevilla. Consejería
de Turismo, Cultura y Deporte.
Como
esta Alameda está en el sitio más céntrico, más pasajero, y más
alegre del pueblo, suélense sentar en los bancos de piedra que se
alzan entre uno y otro árbol, los aficionados al farniente(4)
y a tomar el sol. Estos amigos de Febo tuvieron la peregrina idea de
condenar a destierro y muerte a los dos más bellos árboles de la
alameda que se hallaban a la entrada, por haberse hecho culpable de …
dar sombra. El siglo de las luces debería premiar a estos enemigos
de la sombra. ¡Oh, astro magno, cirio pascual entre las luminarias
de la celeste bóveda, ya que no lo haga el siglo, recompensa tú el
apasionado amor de estos tus seides(5),
con las flechas más agudas y candentes de tu dorado carcaj(6)!
/ La Falange de estos sectarios del farniente
y del sol, se compone en su mayor parte de viejos, de inválidos, de
pordioseros, y de infinitos muchachos de poca edad, de esos que
denomina Paul Féval (7),
intrépidos inconvenientes de los sitios públicos.
Allí, pues, acuden todos, y se ponen a comer piñones, y sería
difícil hallar un pueblo en el que se haga más consumo de dicha
almendra. Los chicos chillan y bullen; los viejos se sientan y
platican, ocupación que aman con extremo y en que sobresalen
los hijos de Vandalia(8).
Allí se habla de todo y se discurre muy bien, y un taquígrafo
podría recoger materia para un curioso volumen, en que no faltarían
anécdotas, sentencias, refranes, dichos agudos, y chistes burlescos,
porque la burla es el sempiterno alimento de la conversación de los
andaluces . / En vista de que los taquígrafos están empleados en el
salón de las Cortes, vamos nosotros a constituirnos en taquígrafos
de la alameda del terraplén de Chiclana. Acerquémonos a este comité
en que lleva la voz un inválido mendigo que hizo sus hazañas en la
Guerra de la Independencia y relata por milésima vez las mismas
batallas, escuchadas siempre con el mismo interés por su auditorio;
porque el hombre del pueblo andaluz, en quien rebosa el pensamiento,
no es hablador vacío y de profesión; su locuacidad es inteligente y
no mecánica, y así sucede que escucha con el mismo interés que
habla.

[Ambientación] Muchoa años después de la narracción, casi un
siglo después, este era el aspecto que tenía aquella “plazuela”,
hoy conocida como Plaza España, con algunos de los edificios que la
formaban, al salir del Puente Grande; se aprecia a la derecha, parte
del teatro que se quedó para demolición a consecuencias de la riada
de octubre de 1965. Fuente: “todocoleccion.net”.
-No
fueron ustedes, la gente de tropa, los solos en ser afusilados
por aquellos franceses de Napoleón; dijo otro viejo pequeño y de
cara bondosa, al concluir el veterano la relación de una de las mil
catástrofes herían sin desanimar al heroísmo que sostuvo aquella
gloriosa guerra; que no faltó un tris a que lo fuésemos yo y mi
compae Juan. Si
no hubiese sido por las Señoras S … que vivían y aún viven en
aquella casa (y el narrador señaló una de las cinco casas que
forman un costado de la gran plazuela en que desemboca el puente) de
esta familia que de padres a hijos ha sido siempre tan buena para los
pobres como el agua para el trigo: como iba diciendo, si no hubiese
sido por sus mercedes, no me hallaría yo a estas horas platicando
con los vivos.
-Y
¿cómo fue eso, tío Cayetano? preguntó un mozo cojo, que
era de CONIL.
-Han
de saber ustedes, contestó el interrogado, que por aquel entonces
teníamos yo y mi compadre unas bestiecillas y nos ejercitábamos en
hacer carbón, y venderlo a los franceses. Los asistentes de un
Comendante que estaba alojado en aquella
casa, nos quisieron mercar dos cargas. Nos metimos en trato y nos
ajustamos; pero al recibir las cargas, se empestillaron en que no
tenían las seis arrobas cabales; se rufianaron y no quisieron pagar
lo ajustado. Pensaban ellos que acá teníamos las muelas de corcho,
pero se engañaron, porque nosotros no nos amilanamos, sino que le
dijimos: mau, mau, caballeros, acá seremos tontos hasta donde nos
hizo Dios, pero no hasta donde nos quieren hacer los hombres.
Nosotros que sí, ellos que no; ellos sin entender el español que
hasta los burros entienden, y nosotros sin comprender su jerigonza
que el diablo que la entienda, les dije yo que para acabar presto,
iría en un brinco por la romana. ¡Caballeros! No bien lo hube dicho
cuando se echan sobre mí aquellos sayones gritando como grajos, uno
me sacude, otro me empuja, otro me zamarrea; mi compadre que veía
aquesa barbaridad, les dijo: señores; ¿en qué les ha
ofendido mi compadre? su merced no ha hablado malamente; no ha dicho
más sino que para convencerlos y traerlos a la razón, iba por la
romana . Apenas lo hubo dicho, cuando me sueltan a mí y la emprenden
con él que daba compasión, pues cada trancazo que le descargaban,
valía un duro. A la gritería que se armó se junta gente, acude la
guardia, y sale el Comendante al que le cuentan en su algarabía lo
que pasa. Vamos, pensamos nosotros, este gobierno le meterá el
resuello para dentro al ipotismo(9)
de esos leones; pero, señores, se nos heló la sangre en las venas,
cuando vimos que aquel Fierabrás(10)
echa mano a la espada y se viene sobre nosotros con los ojos que se
le salían del casco, y las narices más hinchadas que las tiene el
mar cuando le duele la barriga. ¡Dios nos la depare buena! le dije a
mi compadre; ya nos podemos poner bien con su Divina Majestad, que el
fin de fiesta no seremos nosotros lo que lo contemos. Nos quieren
quitar la vida para no pagar el carbón, me respondió mi compadre;
pero podían hacerlo sin tanto intrépitu y sin antes romperle
a uno los huesos del cuerpo.

[Ambientación] Fierabrás en un grabado de una edición de
Le roman de Fierabras le Géant, de Jehan Bagnyon,
1497. Bibliothèque Nationale de France. Fuente: Wikipedia, la
enciclopedia libre.
En
aquel conflicto cate usted que se presentan las señoras de la casa,
que parecían ángeles, para saber por qué se había armado aquel
Tiberio(11). Señoritas, les grite, nos llaman
briganes(12) y nos quieren matar, porque aferrándose en que el peso
del carbón no está cabal, les hemos dicho que iríamos a traer la
romana … A la cárcel, gritó el Comendante, que por lo visto lo
que no quería era que se pesase el carbón. Pero fue el caso, que
aquellas señoras se desternillaban de risa, y que habiéndole
hablado en su parla, el Comendante se echó a reír también, y mandó
que se nos pagase, y que se nos dejase ir, lo que hicimos nosotros, y
por los aire, y sin volver la cara atrás.
-Tío
Cayetano, dijo el cojo de CONIL, y ¿por qué se pusieron tan
embravecidos aquellos franceses?
-¡Toma!
porque siempre estaban de aquesa manera.
-Fue,
dijo en voz hueca y tono de superioridad el veterano, porque si usted
y su compadre al mentar a la romana aludían al peso, ellos creyeron
que les amenazaban con el general La Romana(13),
que era un caudillo de los más sonados, y con razón, porque la
hazaña que él hizo, desde el Cid acá no se ha visto otra .
-¿Y
qué fue?
Los
franceses aquellos quisieron también meterse en casa del Ruso como
lo habían hecho por acá; y para ayudarles en la empresa, se
llevaron un ejército español con su general, y su plana mayor,
completo de un todo. Este general fue La Romana,
el que aunque tamaño como del codo a la mano, era un hombre como son
los hombres; un español de antaño, más valiente que Pizarro(14),
y más leal que valiente: llegó a saber que se habían llevado al
rey de España, y que para rescatarlo y defender su tierra se estaban
armando los españoles todos desde los viejos hasta los niños, y
entonces se escapó con todo su ejército como si hubiesen tenido
alas en lugar de mochilas, y se vino a su tierra para defenderla; y
esta hazaña ha de ser sonada mientras el mundo sea mundo, porque
cuidado con escapársele de entre las manos a aquellos cancerberos, y
venir a hacerles cara aquí a lo franceses aquellos, que les llevaban
un palmo a los franceses de hoy.
-¿Qué
está usted diciendo, señor? le interrumpió el de CONIL: pues qué,
¿llevaban zancos?
-Calla
tú, pata galana, contestó el veterano; lo digo yo, y basta: yo lo
digo, yo, que los miré cara a cara antes que pensaras tú nacer.
-¡Pues
por más que lo diga usted, no creo yo que los padres altos tuvieran
todos por un rasero los hijos con un jeme(15)
de cuerpo menos que ellos, ni lo cree nadie, tío Mambrú!
-Los
señores me creerán a mí, y no a ti, ¿estás? que habiendo hombres
en el mundo ¿quien hace caso de chavales? Y sábete que en diciendo
yo una cosa, la firma el rey,
Los
franceses aquellos que gastaban más fantasía que pesetas, habían
dado en la gracia de burlarse de los andaluces, diciendo que eran
fanfarrones, y que todo en ellos era jarabe de pico, mentiras
peladas; que lo que sabían era enamorar, y ajicalarse,
y torear, y otros despresiones que le dejaban a uno con
la cara llena de frente … mas acaeció por entonces la batalla de
Bailén(16), en la que
el ejército francés entero y verdadero, con sus águilas, sus
furgones, sus gorras de pelo, sus generales y su Dupont(17),
cayó prisionero, por lo que un coplero de los recios sacó una
décima que decía asina:

[Ambientación] El general Dupont rindiendo su ejército ante las
fuerzas españolas, en una obra de Maurice Henri Orange, 1906.
Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.
Si
con fleco en la montera
y
capote de alamares,
pensáis
que no hay militares
de
arrogancia verdadera;
esta
victoria primera,
os
demostrará mil veces
que
los que saben corteses,
cortejar
y gastar oro,
mentir
y matar toro
saben
matar los franceses.
-Dios
guarde a usted, tío Cayetano, y a la compaña, dijo
acercándose al grupo un naranjero de Vejer; ¿no puso usted un
puesto de carbón?
-Sí,
pero lo quité.
-Porque
el demonio que hiciera carrera con los marchantes; lo querían bueno,
barato, fiado, bien despachado, y con agrado: pero es el caso que de
aquesta manera ellos se fueron riendo, y el
puesto se quedó a ti suspiramos los enterrados.
-Tío
Mambrú, dijo el naranjero dirigiéndose al veterano; pues qué
¡no se había usted muerto!
El
veterano mal humorado por la pregunta, contestó con un no enérgico,
quintinciada extracto de la negativa.
-¡Pues
sí me lo aseguraron! …
El
veterano no se dignó responder.
-Señor,
si me dijeron de usted, como del Mambrú,
¡que lo habían visto enterrar!
-¡Dale!
si me hubiese muerto no lo negara, ¡castañas!
-Pues
si no se ha muerto, se morirá.
-Y
tú, ¿te
quedarás por acá?, dijo con coraje el veterano. ¡Vaya!
solo los vejeranos
le ganan a brutos
a los de CONIL!
-Pues
mire usted, repuso
el vejerano, ¡que
los chiclaneros pueden echar
planta! ¡Que
lo diga la duquesa
de Medina-Sidonia,
y lo
que le pasó cuando vino a Chiclana a visitar sus Estados!
-Entonces
contó el naranjero, estaba todavía en pie su castillo, que después
han echado abajo, pero no tenía puertas, por lo que en su lugar
colgaron una cortina de damasco en la estancia de Su Excelencia. Es
de advertir, que como el hueco era muy alto, la cortina no llegaba
hasta el suelo. Se juntó el Ayuntamiento de la Villa para discurrir
el modo de hacerle su venera a la señora, y de hacerle un agasajo, y
lo que discurrieron fue llevarle un plato de brevas. Así lo
hicieron, marchando por delante el alcalde con el plato de brevas, y
siguiendo los demás en procesión.
Cuando
llegaron y se encontraron con la cortina, se preguntaron unos a otros
que cómo se entraba, pero ninguno acertó el modo de hacerlo, hasta
que el alcalde, que era el más listo, se puso a gatas y coló por
debajo de la cortina con su plato de brevas en una mano y gateando
con la otra: los demás hicieron lo propio. / Cuando la duquesa vio
entrar aquella procesión a gatas, se asustó, y luego que se enteró
del asunto le dio tal coraje porque lo tomó a guasa, que cuando le
presentaron las brevas las cogió y se las empezó a tirar; el
Ilustre Ayuntamiento echó a correr que volaba; y cuando estuvieron
en la calle se decían unos a otros: <Si como han sido brevas
hubieran sido chinas, ¡nos achoca la indina!>(18).

[Ambientación] Imagen alegórica de la determinación de la
duquesa de lanzar los higos a los miembros del Ayuntamiento. Fuente:
Creación de ChatGPT Google.
-Si
como mientes corres, dijo el tío Mambrú, ¡el demonio que te
alcance!
-Muchísima
verdad que es, opinó el de CONIL, que ese lance lo saben hasta las
piedras de la calle; desde que principió el relato, lo recordé.
-Oye,
pata galana, ¿hay en tu pueblo pilón para las bestias?
-En
donde hay campanas, hay de todo, tío Mambrú:
¿por qué lo pregunta usted?¿Tiene usted sed?
-No
lo pregunto por eso, dijo el tío Cayetano; sino para
recordarte a ti el alcalde de tu pueblo que lo mandó hacer, y no
sabiendo el albañil, la altura que le había de dar, se puso el
alcalde a gatas y le dijo: <a esta altura; que donde alcanzo yo
alcanzo un burro>.
-Ya
estoy, ya estoy, señor Cayetano, que más corre un cojo que
un sano, contestó el de CONIL; en mi resguardo nada se pasa por
alto, y más que sea el tío Mambrú un soldado viejo, o un
gitano, ... ¿se entera usted? ¡Por vía del judío! y que sobre sí
están los ataja-primos.
-¡Y
qué insolentes son los desechados!
-¡Y
qué entrometidos los tardíos! respondió con coraje el de CONIL.
-Señores,
¡paz!, que parecen ustedes gatos de reñidero; observó un viejo de
Medina que vendía los ricos alfajores que allí se elaboran.
-Tau,
tau, callen los zorros, repuso el cojo.
Mas
antes de proseguir y de pintar la explosión de coraje que (como si
esos apodos hubiesen sido las mayores injurias personales) produjeron
en aquellos a quienes se aplicaban, referiremos el origen de cada
cual, lo que no deja de ser curioso, y de tener algún interés para
los pocos que en nuestro país estudian, y a quienes interesa la
índole y el giro de las invenciones burlescas y tradicionales del
pueblo de campo.
El
de ataja-primos, mal
nombre que pica de muerte a los chiclaneros, dicen que debe su origen
a dos primos, que estando en la orilla del río vieron la luna
reflejada en él y la quisieron coger, pero como por más que
corrían, el reflejo quedaba siempre a igual distancia de ellos, y
nunca lo podían alcanzar, le dijo el uno al otro: <Da vuelta,
adelántate, y atájala, primo>.
El
de tardíos que incomoda tanto a los de Vejer, proviene de
haber querido echar abajo un peñasco que les estorbaba y que tiene
vetas amarillas. Cuéntase que el medio de que se valieron para
llevar a cabo tan ardua empresa, fue el tirarle huevos, los que se
estrellaron en él como lo atestiguan las vetas amarillas. Habiendo
consumido sin obtener resultados el repuesto de huevos que llevaban,
enviaron a algunos de entre ellos al pueblo para que les trajesen
más. Tardándose los comisionados y estando ellos tan enfuncionados
y tan impacientes por llevar su obra a cabo, se pusieron a darles
voces diciendo: <¡Llegad, tardíos!>.

[Ambientación] Medina Sidonia, Arco de la Frontera o de la
Pastora, 1914. Fuente:
“postalesyfotosantiguasdesevilla.blogspot.com”.
En
cuanto al de zorros que enfurece a los de Medina, refiérese
que estando este pueblo en poder de moros y no pudiendo los españoles
hacerse dueños de él, discurrieron una treta que fue la de fingirse
zorros. Así sucedió que una noche los moros de Medina oyeron con
espanto tal concierto de aullidos de zorros en todas direcciones y un
tau, tau, tan estrepitoso y general, que se asustaron y abandonaron
el pueblo, de que se posicionaron pacíficamente los fingidos zorros.
Tocante
a los desechados de CONIL, no hemos podido, a pesar de
nuestras investigaciones, hallarle más etimología, sino el que en
siendo de CONIL, nadie los quiere ni encuentran cabida.
La
contienda se iba acalorando cada vez más, sin que el tío
Cayetano, que tenía buena índole, tomase parte en ella.
-Señor,
le dijo el veterano; ¡está usted ahí como el niño de Diego,
que nació mudo, sordo y ciego!
-En
boca cerrada no entran moscas, contestó el interpelado.
-Pero
¿no lo está usted oyendo? ¡Por vía del dios Baco, que tiene usted
más calma que la iglesia mayor!.
-Dos
buenos callos me han nacido; uno en la boca y otro en los oídos,
contestó el tío Cayetano.
-Pues
estos deslenguados no tiene ninguno en la boca, ni yo ninguno los
oídos.
-Ni
en la lengua, dijo el de CONIL; que estoy para mí, que con los
franceses aquellos que le llevaban un jeme a los de ahora, no había
usted de gallorear(19)
tanto.
-¡Eso
es! contestó furioso el veterano, ¡eso es! tú, desechado,
cara de sardina frita, como me ves viejo, me insultas, por aquella
orden del día de los cobardes y pillos: ¡a toro muerto, gran
lanzada! …
-¡Cristianos,
callar!, dijo el tío Cayetano: que duro con duro, no hizo
jamás un buen muro.

[Ambientación] Conil de la Frontera, plaza del Arco de la Villa
y calle Pascual Junquera, 1914. Fuente:
“postalesyfotosantiguasdesevilla.blogspot.com”.
Los
intrépidos obstáculos de los sitios públicos,
que entre otras buenas cualidades cuentan la de ser curiosos, y de
enterarse de lo que no les va ni les viene, habían acudido al oir
las voces de los contrincantes, se habían impuesto del origen de la
querella y cantaban ahora en voz y en grito:
De
Medina son los zorros,
de
Vejer la pompa vana,
de
CONIL los desechados,
los
borrachos de Chiclana.
-¿Queréis
callar, hato de tunos y pelgares(20)?
les gritó el de CONIL, levantando con amenazas su muleta.
Canta
la rana, canta la rana,
y
no tiene ni pelo ni lana.
Gritaron
en coro y en diversas voces a cual más desentonada los pilluelos.
Canta
la rana, canta la rana,
y
no tiene ni pelo ni lana.
Entre
tanto, otros chiclaneros se habían unido al tío Mambrú en
defensa de su nacionalidad. Los gritos habían llegado del crescendo
al fortissimo. La turba muchachil había acudido
a su económico proyectil, y se apedreaban sin piedad. Los de la
contienda, cada vez más exaltados, se tiraban volantes sacados de un
diccionario no académico, y se preparaban con gestos amenazadores a
venirse a las manos, cuando de repente y como por magia, sucedió a
esta algazara general un absoluto silencio; a este encarnizamiento,
el olvido y la indiferencia más completa. En un momento, los
intrépidos inconvenientes, en la más perfecta unión, habían
despejado el campo, y se les vio, cual salamanquesas, trepados y
pegados a las rejas de las primeras casas que pudieron alcanzar. El
naranjero corrió hacia una cuadra y desapareció; el cojo pudo
alcanzar una berlina sin enganchar que se hallaba al frente, cuya
portezuela abrió, subiéndose en ella, y volviendo a cerrarla; la
mayor parte, sobre todo los pobres viejos, se subieron sobre el
parapeto y saltaron al otro lado, escondiéndose entre las hierbas.
La asamblea se deshizo como el humo; el terraplén, poco antes campo
de Agramante, apareció solo, tranquilo, despejado, como una iglesia
a medianoche.

[Ambientación] Vejer de la Frontera, la “Fonda del Comercio”,
plaza del Conde de Niebla, 1900. Fuente:
“postalesyfotosantiguasdesevilla.blogspot.com”.
Este
pronto y pacífico desenlace, este súbito cambio en los ánimos,
esta paz improvisada, este calmante de las iras, este pacificador por
excelencia, este cortador de nudos gordianos era ... un toro de
cuerda que se había presentado repentinamente, desembocando por una
de las calles que abren en el terraplén; toro, que después de
haberse parado un momento, y vacilado sobre la dirección que
tomaría, se había decidido por la que conducía al puente, y se
acercaba corriendo, seguido de una gran muchedumbre gritadora,
silbadora, soez, descompuesta y frenética.
El
taquígrafo que se había ya ausentado desde el fuego graneado de
voces indisciplinadas, y observaba desde la orilla puesta el mágico
efecto causado por la presencia de aquel pacificador, deseó de todo
corazón que no parase su carrera; y que después de dar la vuelta de
Europa, de Asia, de África, de América, con igual feliz resultado,
viniese a ser coronado de olivo a reemplazar con ventaja en su altar
al becerro de oro.”»

[Ambientación] Chiclana de la Frontera, vista panorámica desde
el cerro de Santa Ana. Fuente: “todocoleccion.net”.
NOTAS
DEL TRANSCRIPTOR:
(1)
Fernán
Caballero,
alias de Cecilia
Böhl de Faber y Ruiz de Larrea
(Morges, Suiza, 25 diciembre 1796 – Sevilla, 7 abril 1877),
escritora y folclorista española. Todo sobre ella.
Todas las obras originales de Fernán Caballero se encuentran en
domino público, AQUÍ. // (2) La
autora inserta , con cierta confusión, la siguiente aclaración:
“Otros
lo llaman Arillo; más el castillo que existió allí tenía por
nombre Liro.”
// (3) Almoraduj (o
almoradux) es un término
español, de origen árabe, que se refiere principalmente a la planta
aromática mejorana
(Origanum
majorana),
usada en cocina y medicina, pero también puede identificar a
variedades silvestres de tomillo (Thymus
mastichina)
en
regiones como Andalucía y Extremadura, conocida por su aroma similar
al tomillo y orégano, y a veces llamada sándalo en jardinería. //
(4)
Farniente,
derivado de la expresión italiana dolce
far niente,
se traduce al español como la
ociosidad,
el placer de no hacer nada, el
descanso o la relajación.
Más que pereza, se refiere a una inactividad consciente, placentera
y relajada, frecuentemente asociada a las vacaciones o a disfrutar
del momento. // (5)
Seide.-
1. Seguidor, hombre de confianza. 2. Fanático, incondicional. Es
palabra gallega que se usó bastante en la segunda mitad del siglo
XIX, aplicándola,
casi siempre, a muñidores, electoreros, hombres de confianza y
acérrimos partidarios de caciques y mangoneadores políticos.
Fuente: Papeletas
para el Diccionario, Gregorio
M. Guerrero.
Real
Academia Española. // (6)
Carcaj.- 1. Aljaba; 2. Especie de Cuja pendiente de un tahalí, en
que se mete el extremo del palo de la cruz cuando se lleva ésta en
procesión. Fuente: Diccionario RAE. // (7) Paul
Henri Corentin Féval
(Rennes, 29 septiembre 1816 – París, 8 marzo 1887), escritor
francés, especialista en la novela de folletines. Biografía.
Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. // (8) Vandalia.- Nobre
latino que se daba a Andalucía, por creerse que su nombre derivaba
de la ocupación vándala que tuvo lugar en ella el siglo V. Fuente:
Wikipedia, la enciclopedia libre. // (9)
Ipotismo.- Estado parecido al trance en el que una persona está más
atenta y enfocada en ciertos pensamientos, sentimientos, imágenes,
sensaciones o comportamientos. // (10)
Fierabrás.- Es un personaje de ficción de prolongada existencia que
figura en varios cantares de gesta franceses del ciclo carolingio. Se
lo describe como un caballero sarraceno de gigantesca estatura,
héroe pagano de grandísima fuerza y magnánimo corazón, muy
diestro en el manejo de armas. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia
libre. // (11) “Se
había armado aquel Tiberio”.- Es una expresión colocal del
español, que significa que “se armó un gran lío, alboroto o
conflicto”, normalmente con ruido, discusiones o caos. Se alude al
emperador romano Tiberio, cuyo reinado estuvo marcado por intrigas,
conspiraciones y conflictos. Fuente: ChatGPT Google. // (12) Brigán.-
Bandolero. Fuente: Asociación de Academias de la Lengua Española.
// (13) Pedro
Caro y Surena,
III marqués de La Romana (Palma de Mallorca, 2 octubre 1761 –
Cartaxo, Portugal, 23 enero 1811).- Militar español que actuó
durante las guerras napoleónicas. Biografía.
Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. // (14) Francisco
Pizarro y
González
(Trujillo,
1478 – Lima, 26 junio 1541).- Conquistador español. Biografía.
Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. // (15) Jeme.- Unidad
demedida
antigua y coloquial que representa la distancia existente entre la
extremidad del dedo pulgar y la del índice, al separar ambos dedos
lo máximo posible. Fuente: Diccionario de la Lengua Española de la
RAE. // (16) Batalla
de Bailén.- Se
libró durante la guerra de la Independencia española y supuso la
primera derrota en campo abierto de la historia del ejército
napoleónico. Tuvo lugar el 19 de julio de 1808 junto a la ciudad
jienense de Bailén.
Más.
Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. // (17) Pierre-Antoine
Dupont de l´Étang
(Chabanais, 14 julion1765 – París, 9 marzo 1840).- General francés
durante las Guerras Napoleónicas. Biografía.
Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre. // (18) Indina.-
Mala, desvergozada, mujer pública. Fuente: Real Academia Española.
// (19) Gallorear.-
No está reconocido por la RAE, ni en los diccionarios de
americanismos. Quizás se trate de una variante coloquial de alguno
de estos verbos: Gallear (presumir o jactarse de algo, o
actuar con soberbia tratando de sobresalir entre los demás);
Gallardear
(hacer gala de algo con aire de elegancia, o mostrar
valentía y determinación). // (20) Pelgar.-
Hombre sin habilidad ni ocupación. Fuente: Diccionario de la Lengua
Española. //

Portada del libro del que se ha extraído el texto transcrito.
Fuente: Internet Archive.
***
Fuente: “CUENTOS Y POESÍAS POPULARES ANDALUCES”, Cecilia
Böhl de Faber y Ruiz de Larrea, alias “ Fernán Caballero”.
Leipzig: F.A. Brockhaus, 1861. [Ejemplar con el sello de
“Library of Congress, 1879, City of Washington // Observación
personal: qué diferencia entre estos EE.UU. Con el actual defendido
por Donald Trump] Internet Archive.