ANTRUEJADA.[1]
Aquellos
tres convecinos se odiaban cordialmente.
Juzgamos
que la aplicación de esta frase les era perfectamente apropiada.
Trataremos
de explicar el alcance de ese mutuo sentimiento.
Estos
tres amigos -vamos a decir- habían ascendido -trepando en la cumbre
social- cada uno en distinta forma, pero igual en el fondo, desde la
categoría más modesta de las agrupaciones personales en que se han
dado por dividir la sociedad, hasta la más empingorotada de ellas,
que se designa bajo la pomposa acepción de acomodado.
Expresándolo
en forma más lisa y llana: habían pasado desde la carencia a la
abundancia, desde la estrechez a la holgura, desde la privación a la
posesión de lo apetecido. En una palabra: desde la indigencia, casi,
a la riqueza.
Aquella
trinidad pueblerina, tenía, por otra parte, un mucho de angibilibus
[2],
un poco de carlancona [3]
y un algo de adrollera [4].
Ninguno de sus componentes era educado ni instruido, ni poseía más
cultura que la habilidad natural necesaria para manejar sus negocios
con despejo y desembarazo; pero a todos ellos les había rodado de
modo tan favorable la pelota de la suerte, que vieron prosperar sus
negocios hasta la copiosidad.

[Ambientación] Los tres “amigos” disfrutan con sus “cuitas”
particulares, mientras un anónimo personaje prepara su “antruejada”.
Fuente: Imagen creada por ChatGPT.
Los
tres personajes de nuestra narración, poseían negocios semejantes,
montados ya de tal forma que les permitían vivir sin apenas ocuparse
de ellos. Pero se conducían de modo tal que también les encajaba
apropiadamente aquello de; <¿Quién es tu enemigo El que es de tu
oficio.>
Egoístas,
mezquinos y cicateros, llevaban su ruindad hasta envidiarse, en sus
adentros, mutuamente.
Exteriormente,
no. Exterior
y aparentemente, eran excelentes convecinos,
amigos entrañables
y hasta medio parientes, por unirlos lazos familiares de carácter
espiritual.
Verse
cualquiera de los tres y extremar los síntomas de afabilidad,
aprecio y hasta cordialidad, era una misma cosa. Por ese fenómeno de
rara explicación, cada vez que se encontraban, y en esto ocurría
algo parecido a las electricidades contrarias, que siempre se atraen,
habían de agasajarse y como en los pueblos casi todos los obsequios.
especialmente entre entre hombres, se realizan en el casino, en el
café, en el bar o en la taberna, aunque no pueda decirse propiamente
que fueran zaques
[5]
o dipsómanos [6],
resultaban ser, asimismo, bebedores consumados, no sólo por la
continuidad, sino por la frecuencia …
Una
vez reunidos, solían comunicarse, primero, las cuitas familiares.
Luego, las excelencias, más o menos exageradas, de sus negocios,
como punzada reticente de su malicia, y, por último, en pleno
dominio de la doblez, sus aciertos, y felices disposiciones
comerciales, así como otras vulgaridades y menudencias dignas de la
más brava estulticia. Mas nunca, jamás, se descubrían sus errores
o fracasos ni, mucho menos, las tenebrosas reconditeces de sus
pasiones, ni peculiaridad alguna que pudiera transparentar detalle ni
resquicio de sus respectivas psicologías.
Sobre
este particular puede asegurarse más. Cuanto más bebían, más
aparentaban exteriorizar, procurando manifestarla como más sincera y
estrecha, la procaz e impudente falacia de su amistad, que, sin
existir, mentían descaradamente a la vista de los extraños,
temerosos, sin duda, de descorrer el tupido velo que cubría el fondo
opaco y sin luz de sus malignos pensares y de romper la careta de sus
vituperables pensamientos.
En
esa aparente cordialidad manifestada, en que se desarrollaban sus
frecuentes reuniones, departían cierto día, tratando, cual tantas
veces, de sus triviales asuntos, cuando un tipo pernicioso, maligno y
perverso, verdadero espíritu del mal, de esos que llevan los
atabales
[7]
a cuestas, jugándoles una broma grosera y del peor
de los gustos, rompió, entre ellos, disimuladamente, una bolita de
asafétida [8],
preparada al efecto.

[Ambientación] Los tres “amigos” se achacan mutuamente la
debilidad fisiológica de sus respectivos esfínteres. Fuente: Imagen
creada por ChatGPT.
Cuando
los fuertes emanaciones del preparado gomarresinoso llegaron a las
fosas nasales de los contertulios, no pudiendo disimular más, dijo
uno de ellos al compañero más cercano:
-Compadre,
eso no. Eso sí que no se lo puedo tolerar ni a usted ni a nadie.
Usted no ha debido hacer eso aquí entre amigos. Eso se hace
únicamente en el retrete, lejos de las demás personas.
El
aludido le atajó, interrumpiéndole, airado:
-Eso,
usted sabe de sobra que yo no soy capaz de hacerlo. No me achaque
usted su obra para disimularla. El que es capaz de hacer eso, y algo
todavía más sucio, es usted.
A
las voces de la fuerte y agria discusión, se vio precisado a
intervenir el tercero, exclamando en voz de alboroto:
-Buenos
asquerosos sois los dos. ¡Fú! … ¡Qué asco! … ¡Valientes
puercos! …
Y
mientras el perverso autor de la antruejada, celebraba, lejos de la
escena, su indigna bellaquería, tuvieron necesidad de mediar,
explicando el hecho, el dueño y el encargado del establecimiento, a
fin de evitar, piadosamente, el descorrimiento de la cortina moral
que cubría el interior de los tres personajes de nuestro sucedido.
NOTAS
DEL TRANSCRIPTOR:
[1]
Antruejada.-
Relativo a antruejo: conjunto de los tres días de carnestolendas,
período que precede inmediatamente a la Cuaresma. Fuente:
Diccionario RAE. // [2]
Agibilibus.-
1.
Coloq. Habilidad,
ingenio, a veces pícaro, para desenvolverse en la vida.
· 2. Coloq.
Persona que tiene agibílibus.
Fuente:
Diccionario RAE. //
[3]
Carlancona.-
Es
una persona
astuta, pícara o resabiada,
que tiene o se comporta con "carlancas" (picardías). El
término se utiliza tanto como sustantivo como adjetivo para
describir a alguien difícil de engañar. Fuente:
Diccionario RAE. //
[4]
Adrollera.-
Es
un hombre
que compra o vende con engaño.
Es un término masculino que proviene de "adrolla", palabra
que define una trapaza, enredo o artificio engañoso, especialmente
en el ámbito comercial. Fuente:
Diccionario RAE. //
[5]
Zaque.-
1.
Odre
pequeño.
2. Ter. Cuero en que se saca agua de los pozos. 3. Coloq.
Persona borracha. Fuente:
Diccionario RAE. // [6]
Dipsómano.-
Que padece dipsomanía: impulso incontrolable, irrefrenable y
periódico de consumir grandes cantidades de alcohol. Fuente:
Diccionario RAE. //
[7]
Atabal.-
1.
Timbal
(especie de tambor). 2. Tambor pequeño o tamboril que suele tocarse
en fiestas públicas. 3. Atabalero.
Fuente:
Diccionario RAE. // [8]
Asafétida.-
Es
la goma
resina de olor muy fuerte y fétido, similar al puerro, con sabor
amargo y nauseabundo.
Se obtiene de la raíz de ciertas plantas de la familia de las
umbelíferas y se utiliza en medicina como antiespasmódico.
Fuente:
Diccionario RAE. //
***
Fuente:
“AMAPOLAS Y JARAMAGOS: cuentos, anécdotas, narraciones y
chascarrillos”, por Luis
Briceño Ramírez,
p.p. 123-125.
Primera edición, Gráficas Morales, Jaén,
1.940.