La historia de los pueblos no solo se escribe en los grandes acontecimientos, sino también en aquellos lugares que, generación tras generación, han sido testigos silenciosos de su evolución. La Huerta del Jardal constituye uno de esos espacios singulares de la memoria colectiva de Conil de la Frontera. Ligada desde sus orígenes a la Casa Ducal de Medina Sidonia, al Convento de la Victoria y a la propia configuración territorial del municipio, esta antigua hacienda ha desempeñado durante siglos un papel relevante en la vida económica, social y patrimonial de la comarca.
Desde la donación realizada por los duques a los frailes mínimos en el siglo XVI hasta su adquisición en el siglo XIX por el emprendedor conileño Diego Muñoz Rodríguez, conocido popularmente como “El Peoro”, la historia del Jardal refleja buena parte de los procesos que marcaron el devenir de Andalucía: la organización de las grandes propiedades agrícolas, la influencia de las órdenes religiosas, los conflictos bélicos, la desamortización y el ascenso de nuevas familias vinculadas al comercio y a la agricultura.
El presente trabajo ofrece un recorrido por la trayectoria histórica de esta emblemática finca, así como una aproximación a la figura de Diego Muñoz Rodríguez y a la amplia descendencia surgida de su linaje. A través de sus páginas se recuperan hechos, personajes y anécdotas que permiten comprender mejor no solo la importancia de la Huerta del Jardal, sino también una parte esencial de la historia de Conil y de sus gentes.
[Ambientación] Restos del palacio. Portada programa de feria de “El Colorado”, 1984. Fuente: Archivo Histórico Municipal de Conil de la Frontera.
“LA HUERTA DEL JARDAL”, por FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA / Feria de El Colorado, 1998.
«”En la zona noroeste del término municipal de Conil, en Barrio Nuevo, colindante con el término de Chiclana de la Frontera, se sitúa la hacienda nombrada <Huerta del Jardal>.
Es la hacienda más antigua de Conil, muy ligada a su historia, la del Convento de Mínimos y a la Casa Ducal de Medina Sidonia.
En la memoria de la Fundación del Convento de la Victoria de Conil podemos leer, que los duques hicieron donación a los frailes mínimos de la talla de Ntra. Sra. de las Virtudes y de una hacienda de viña y olivar, con su torre, que llaman <El Jardal>, que el duque Don Alonso había heredado de sus padres. Era el año de 1567.
Construyeron los duques en esta hacienda un espléndido palacio, que les servía de alojamiento nocturno, pues era peligroso en aquellos años pernoctar en la villa de Conil, por las muchas incursiones de moros.
La hacienda era de una extensión de 51 aranzadas plantada de olivar, viña, huerta y tierra calma para la labranza. Producía todo lo necesario para el sustento de la comunidad del convento, que entonces se componía de 24 frailes.
[Ambientación] La noria de la Huerta Jardal cuando todavía estaba en funcionamiento; en el suelo un cangilón y la tracción animal de un mulo. En la noria, hacia 1960. Colección Raíces Conileñas, p. 103, “Conil en la Memoria”, 2004.
Durante más de 300 años fue la única propiedad privada existente desde la Torre del Puerco hasta la Cañada del Taraje, terrenos todos de propiedad municipal nombrados Dehesa de Roche, de Pamplina y del Lanchar.
Ha sido a lo largo de su historia punto de referencia en todos los deslindes de Conil con Chiclana, ya que el campanario de su capilla fue tomado como mojón divisorio para ambos términos municipales como se recoge en el acta de deslinde del año 1721.
Durante la ocupación francesa fue totalmente arruinada, ocupada como cuartel por las tropas francesas que asediaban a Cádiz.
Lugar de recreo, buena tierra y buen caserío, hacían del Jardal objeto de codicia, pero al ser propiedad del convento no podía venderse.
La desamortización de Mendizabal de 1836 supuso la incautación de la hacienda por pertenecer a un convento extinguido; subastada, pasó a manos de D. Francisco Van Herch del comercio de Cádiz, quien la compró, como tantas otras, para luego venderla por mucho mayor precio.
[Ambientación] Casa del Peoro. La fotografía podría ser de los primeros años del 2.000, antes de su última transformación. Fuente: laproximadaparada punto com.
Es el momento que aprovecha un conileño, Diego Muñoz Rodríguez, apodado <El Peoro>, que la compra al anterior el día 17 de Septiembre de 1.851.
<El Peoro> fue todo un personaje en su época y la hacienda del Jardal aun permanece en manos de sus biznietos y tataranietos, lo que hace que nos detengamos un poco en su biografía.
Diego nació en Conil en el año de 1799, hijo de labradores, su padre José Muñoz Leal y su madre María del Carmen Rodríguez. Estos no eran pudientes y en su juventud fue Diego agricultor. Al paso de los años se dedicó al comercio del aceite, abasteciendo a la población, trayendo aceites de la sierra de Cádiz y de Málaga. Hizo fortuna, lo que le permitió casarse con M.ª Juana Sánchez Moreno, de buena familia. No heredó bienes de nadie y fruto de su trabajo y de buenos negocios, amasó una considerable fortuna que le permitió disponer de gran liquidez, haciéndose con un rico patrimonio en fincas urbanas y rústicas.
Entre las urbanas merece destacarse la compra que hizo al Conde de las Cinco Torres, D. José Luis Feduchy y Martín, de la casa de la Puerta de la Villa, conocida hoy por la del Peoro, la casa más grande y vistosa de aquella época, a la que se trasladó en 1851 con su mujer y sus cuatro hijas [Beatriz, Francisca, M.ª del Carmen, Josefa]. No tuvo varones.
[Ambientación] Conil y sus costas en 1727 (ADMS), Enmarcada en verde la Huerta del Jardal. Fuente: “Conil y las almadrabas en el siglo XIX”, Antonio Santos García. p.157, Ayuntamiento de Conil de la Frontera, 2015.
Triunfó en su vida, viviendo en una de las mejores casa de la población y poseyendo la hacienda del Jardal, la más emblemática de su tiempo, así como un rosario de fincas rústicas y urbanas como: C/ Antonio Ureba 16, Herrería 5, Alta 9, 11 y 13, Gabino Aranda 9, Cádiz 4, etc. ... así como la hacienda y molino de aceite de Buenavista.
El Peoro, murió en 1880 siendo D. Diego. Gracias a su patrimonio y a su buen matrimonio, casó muy bien a sus cuatro hijas, no faltaría más. A Doña Beatriz con D. Pedro González Marín, juez municipal, a Doña Francisca con D. Joaquín Sánchez y Amar, oficial del Excmo. Ayuntamiento, a Doña María del Carmen con D. Juan M.ª Alba y Román, administrador en la Almadraba y a Doña Josefa con D. Aniceto Romero Domínguez, natural de Grazalema y carpintero de ribera en la chanca del duque. Cuentan que Aniceto, que en realidad se llamaba Salvador Aniceto, el mismo día de su boda vendió las herramientas de carpintero cogiendo una sonada borrachera de aguardiente y no volviendo a trabajar más en su vida.
Sus herederos se dividieron en las cuatro ramas de cada una de sus cuatro hijas, más una quinta rama formada por el segundo matrimonio de su hija Francisca con su cuñado D. Pedro que había quedado también viudo de su primer matrimonio con Doña Beatriz.
Son incontables sus descendientes por haber sido muy prolíficos. Para simplificar y no extenderme mucho, este es el árbol genealógico parcial de los descendientes de D. Diego Muñoz Rodríguez hasta sus biznietos, de los cuales hoy solo viven los hermanos Encarnación, Francisco y Manuela Romero Calderón.”»
Árbol genealógico con los descendientes de Diego “El Peoro”. Fuente: Francisco González Ureba.
*** Fuente: Blog de Pepe Gil, “Programas de Feria de Conil y El Colorado”. Archivo Municipal de Conil, Isabel González Ramírez.

































