De
este siniestro se tiene noticia, y muy amplia, gracias a las crónicas
de varios medios periodísticos de la época. Debió tener mucha
repercusión en el vecindario de Conil, puesto que hubo,
lamentablemente, tres fallecidos, que el mar devolvió varios días
después del naufragio, siendo inhumados en el cementerio de la
localidad.
El
suceso ocurrió en las primeras horas del lunes, 19 de diciembre,
debido a un fuerte temporal que obligó a navegar con mucho peligro
por las proximidades del estrecho de Gibraltar.
Según
alguna fuente, el barco, llamado “Sant Jordi”, procedía
de Sevilla, cargado de adoquines, con destino a Valencia, (otra, que
de Barcelona iba a Cádiz) y prosigue narrando que al ser imposible
el reflote, el propietario decidió vender la carga, que, por lo
visto, terminó en el adecentamiento de algunas calles de Chiclana.
El abuelo de la esposa de Benito García Morán (que no es
otra la fuente mencionada anteriormente), fue quien compró los
adoquines y contaba, además, que mandó enterrar el ancla en la
arena, porque no había medio de transportarla (¿?).
Las
primeras notas de prensa aparecen al día siguiente, 20 de diciembre,
con las consiguientes inexactitudes, debidas a las urgencias por su
publicación, como asignar el nombre al navío de “Gordi”
(barbarismo del “Jordi” catalán) e identificar al patrón,
fallecido, como Carlos Aparicio, cuando realmente era Carlos
Martínez Cardona:

Fotografía de Francisco Hernández-Rubio (1859-1950),
colgada en el blog de José Manuel Amarillo Vargas,
“Naturaleza, sitios y gentes”, con la certeza de que se trataba
de la <Sant Jordi>, pero constatando los datos de otras
fuentes, muy fiables, hay dudas razonables de que no sea así, porque
la original era una goleta de tres palos, y esta de la fotografía
tiene dos. Fuente: “NsyG: febrero 2015”.

«”EMBARRANCA UNA EMBARCACIÓN Y SE AHOGA EL PATRÓN.
CÁDIZ, 19.- En aguas de CONIL ha embarrancado la goleta <Gordi>,
de la matrícula de Barcelona, ahogándose el patrón, Carlos
Aparicio. El resto de la tripulación se halla indemne.”».
Fuente: “EL
LIBERAL”, Madrid, 20/12/1927.
Hemeroteca Digital, BNE.
En
la siguiente reseña, de la misma fecha, los datos aportados se
amplían, dando cuenta de dos marineros más desaparecidos y los
nombres de cuatro supervivientes:

«”EN AGUAS DE CONIL EMBARRANCA UNA GOLETA,
PERECIENDO AHOGADO EL PATRÓN. CÁDIZ.- En la playa de CONIL ha
encallado la goleta <San Jorge>, pereciendo ahogado el patrón,
Carlos Martínez Aparicio, cuyo cadáver ha
aparecido en aquellas aguas. / Hasta ahora se desconoce el paradero
de los marineros Santiago [Santiago]
y Tomás
de Vaso [sic, Haro].
/ Se salvaron del siniestro Vicente Trives,
Pedro Gallego, Sebastián Céspedes
y Juan Palacios.- (Servicio especial).”».
Fuente: “LA NACIÓN”, Madrid,
20/12/1927. Hemeroteca Digital, BNE.
El
“ABC” de Madrid, del 20 de diciembre, incide en las apuntadas
erratas, y no informa de los desaparecidos y supervivientes:

«”GOLETA EMBARRANCADA. UN AHOGADO. Cádiz 19, 3
tarde. En aguas de CONIL embarrancó la goleta <Gurdy> [sic,
<Jordi>],
de la matrícula de Barcelona. Los tripulantes se pusieron a salvo,
excepto el patrón, Carlos Aparicio, que pereció
ahogado.”». Fuente:
“ABC”,
Madrid, 20/12/1927. Hemeroteca Digital, BNE.
El
mismo periódico, en su edición del día siguiente, 21 de diciembre,
ofrece una información más completa.

«”GOLETA EMBARRANCADA. Cádiz 20, 4
tarde. Al ampliar detalles del accidente marítimo ocurrido en
Conil, rectifican que el nombre de la goleta encallada es el de <San
Jorge>. / Además de perecer ahogado el patrón, Carlos
Martínez Aparicio, cuyo cadáver ha sido encontrado en
aquellas aguas, han desaparecido los marineros Santiago
y Tomás de Varo [sic,
Haro].
/ Se han salvado Vicente Trives, Pedro
Gallego, Sebastián Céspedes y Juan
Palacios.”». Fuente:
“ABC”,
Madrid, 20/12/1927. Hemeroteca Digital, BNE.

Esta vieja madera, bien podría ser una de las cuadernas del
velero naufragado; Conil al fondo. Fuente: José Manuel Amarillo
Vargas, “NsyG: febrero 2015”.
Otras
cabeceras periodísticas españolas siguen repitiendo la misma
crónica con ligeras variaciones, como <El Liberal> y <El
Ejército Español>; pero la más extensa fue la del periódico
“La Última Hora”, donde
se apunta que la goleta disponía de tres palos, no dos, como se
indica en otras fuentes, con apoyo fotográfico, que se reproduce;
que narraba: «”NAUFRAGIO
DE LA GOLETA <SANT JORDI>. /Esta mañana comenzó a circular
con insistencia el rumor de que había naufragado la goleta <Sant
Jordi> de esta matrícula [Barcelona],
pereciendo la tripulación. / Para enterarnos de lo sucedido nos
personamos en la casa armadora del buque, señores Avilés
Aznar, S.A., y allí nos informaron de que efectivamente,
se había ido a pique la goleta <Sant Jordi>, pereciendo en el
naufragio el patrón de la embarcación, don Carlos
Martínez, de la inscripción de Alicante. / El resto de
la tripulación, compuesta por seis hombres,
pudo salvarse. / El siniestro ocurrió a causa del fuerte temporal
reinante, frente a la playa llamada CONIL, de las costas de Cádiz. /
La goleta <Sant Jordi>, se dirigía de Sevilla a Valencia, con
cargamento de adoquines, y ocurrió el
hundimiento a las cinco de la mañana de ayer. / La última vez que
estuvo en nuestro puerto [Barcelona]
fue el 15 de octubre último, en que salió con rumbo a Sevilla,
llevando carga general. / La embarcación era una goleta de
tres palos, construida en San Feliu de Guixols, de 200
toneladas. Tanto el casco como la mercancía estaban asegurados. / El
infortunado patrón deja viuda y cuatro hijos de
pocos años.”» Fuente:
“LA ÚLTIMA HORA: periódico de información, literario y
artístico”, año XXXIV, núm.
11350, Palma de Mallorca, 21/12/1927.

El <Sant Jordi> a les Drassanes Mallol, 1921 (AMSFG, Col.
Espuña-Ibáñez, autor desconegut). El
<Sant Jordi> en los Astilleros Mallol, 1921.
/ L’any
1918 s’instal·laren al passeig dels Guíxols les Drassanes Mallol
per a la construcció de vaixells de cabotatge. L’accidentada i
deficient fabricació del veler <Sant Jordi> va precipitar el
final del negoci cap el 1921 (En 1918 se instalaron en
el paseo de los
Guíxols los Astilleros Mallol para
la construcción de barcos de cabotaje.
La accidentada y deficiente fabricación del velero <Sant
Jordi> precipitó el fin del negocio hacia 1921).
Fuente:
Arxiu Municipal Sant Feliu de Guíxols.
El
jueves 22 de diciembre, se procede, previa la preceptiva autopsia, a
la inhumación del cadáver del capitán de la goleta siniestrada,
quedando constancia del hecho en el Libro de Defunciones de la
parroquia Santa Catalina de Conil, en donde se detallan más datos
personales del infortunado marino, como entre otros, su verdadero
nombre Carlos Martínez Cardona.

«”113.- En la Villa de Conil de la Frontera,
Provincia y Obispado de Cádiz, a veinte y dos de diciembre de mil
novecientos veinte y siete, como Cura Ecónomo de la misma mandé dar
SEPULTURA al cadáver de CARLOS MARTÍNEZ CARDONA,
de Torrevieja (Alicante), de CUARENTA Y CINCO AÑOS, casado, y se
ignora con quien, que falleció a las SEIS HORAS de hoy [se
debe referir al lunes 19 de diciembre, cuando cayó al mar],
por ASFIXIA EN NAUFRAGIO, aparecido en la PLAYA, cerca de CASTILNOVO,
de este término. Testigos los facultativos D. Jerónimo
Facio y D. José Ripoll. En fe de lo
cual lo firmo; fecha “ut supra”. Francisco de Paula
Santos.”». Fuente:
Archivo Parroquial Santa
Catalina, Libro Defunciones N.º 25 – Folio 253.
Del
sepelio también hay referencia periodística, resaltando, dado el
esperado escándalo del vecindario por la tragedia, la
asistencia de las autoridades y
la “… enorme concurrencia …”, así
como, la general preocupación
por la no aparición de los dos tripulantes desaparecidos; no
obstante.

«”EL ENTIERRO DE UN CAPITÁN DE GOLETA. CÁDIZ 22.-
En CONIL se ha verificado ayer tarde el entierro de Carlos
Martínez Aparicio, capitán de la goleta embarrancada
días pasados en la mencionada playa. Asistieron las autoridades y
enorme concurrencia. / Continúan sin aparecer los otros dos
tripulantes de la goleta, cuyo paradero se ignora. A causa del fuerte
temporal que reina en el Estrecho no pudo salir el vapor <Isla de
Menorca>.”». Fuente:
“EL HERALDO DE MADRID”,
Madrid, 22/12/1927.
Hemeroteca Digital, BNE.

Imagen del vapor de la la Compañía Transmediterránea <Isla
de Menorca>, que durante estos días se vio obligado a no
salir del puerto de Cádiz, según noticias, por la enorme tempestad
reinante en el estrecho de Gibraltar, y que causó el percance de la
goleta <Sant Jordi>. Fuente: “trasmeships.es”.
Por
otro lado, el día de Nochebuena, 24 de diciembre, cinco después de
la tragedia, la mar devolvió el cadáver de un varón, que se supuso
podría ser el de uno de los dos desaparecidos, pero los tripulantes
supervivientes no lo identificaron como tal, y así, como “un
desconocido ahogado”, fue
enterrado, con la correspondiente función religiosa, en la parroquia
conileña de Santa Catalina.
Foto
107: Con cierto retraso, la prensa madrileña da la noticia de la
aparición de un cadáver en la playa. «”EN
AGUAS DE CONIL APARECE EL CADÁVER DE UN HOMBRE. Cádiz 26, 5 tarde.
En aguas de CONIL apareció el cadáver de un hombre, creyéndose
fuera uno de los desaparecidos
de la goleta <San Jorge>; pero como la tripulación de ésta
dijo que no era ninguno de los dos, se supone que sea el del marinero
del vapor <Manuel Arnús>, Juan Mateo Vázquez,
que pereció a la entrada de Cádiz.”». Fuente:
“ABC”, Madrid, 27/12/1927. Hemeroteca
Digital, BNE.

«”114.- En la Villa de Conil de la Frontera,
Provincia y Obispado de Cádiz, a veinte y cuatro de diciembre de mil
novecientos veinte y siete, como Cura Ecónomo de esta
Parroquia mandé dar SEPULTURA al cadáver de un
DESCONOCIDO, de unos CUARENTA Y CINCO AÑOS, de
complexión robusta, que apareció en la PLAYA, frente al CORTIJO DE
CRISTÓBAL SOLIS,
falleció por asfixia según dictamen de los facultativos D.
Jerónimo Facio y D. Antonio Romero.
En fe de lo cual lo firmo; fecha “ut supra”. Francisco
de Paula Santos.”» Fuente:
Archivo Parroquial Santa Catalina, Libro Defunciones N.º 25 –
Folio 253v.
Y
ya, el 29 de diciembre, diez días después del siniestro, apareció
el cadáver de uno de los dos desaparecidos, siendo identificado por
sus propios compañeros como Tomás Haro Cervantes, siendo
inhumado en el cementerio local. El balance final de la tragedia fue:
dos ahogados, un desaparecido para siempre, y, cuatro
supervivientes [según
otras fuentes, estos últimos fueron seis].

«”116.- En la Villa de Conil de la
Frontera, Provincia y Obispado de Cádiz, a treinta de
diciembre de mil novecientos veinte y siete, como Cura Ecónomo de la
Parroquia Santa Catalina, Virgen y Mártir,
mandé dar SEPULTURA al cadáver de TOMÁS HARO
CERVANTES, de unos TREINTA AÑOS, se
ignora su naturaleza y filiación; falleció de
asfixia por sumersión según dictamen de los
facultativos D. Jerónimo Facio y D.
José Antonio Romero. Apareció
el cadáver en la tarde de ayer, en la playa de CASTILNOVO. En
fe de lo cual lo firmo; fecha “ut supra”. Francisco de
Paula Santos.”» Fuente:
Archivo Parroquial Santa Catalina, Libro Defunciones N.º 25 –
Folio 254.

«”CÁDIZ 30.- En aguas de
CONIL ha aparecido el cadáver de Tomás Haro
Cervantes, náufrago de la goleta <San Jorge>, que
encalló en aquellas aguas. / Fue identificado por los tripulantes
supervivientes de dicho barco.”». Fuente:
“EL HERALDO DE MADRID”,
Madrid, 31/12/1927.
Hemeroteca Digital, BNE.

Playa de Sant Feliu de Guíxols, donde estaban los astilleros en los que se botó el velero accidentado. Pie de foto original: “Vaixell
de tipus goleta construït a la platja de Sant Feliu de Guíxols cap
al 1880, ja avarat per acabar l’arboradura”. (AMSFG, Col.
Espuña-Ibáñez, Autor desconegut). Fuente: Arxiu Municipal de Sant
Feliu de Guíxols.
Según
las crónicas, hasta el 3 de enero los supervivientes se mantuvieron
en CONIL, esperando que la mar devolviera el cadáver de su único
compañero desaparecido que quedaba por enterrar, pero decidieron
marchar a Cádiz, para, desde allí, volver a sus hogares.

«”CÁDIZ 3.- Han llegado los
náufragos de la goleta <San Jorge>. Se muestran muy
agradecidos al ayudante de Marina de CONIL, Don José
Cervera, que mientras permanecieron allí los ha mantenido
a su costa.”». Fuente:
“EL Liberal”,
Madrid, 04/01/1928.
Hemeroteca Digital, BNE.

Calle Corredera Baja, antigua Joaquín Arbolí, de Chiclana,
donde nací y corrí en mi niñez, con el tradicional adoquinado,
quizás proveniente de la goleta siniestrada. Fuente: Paco Montiel
Fernández, “Gente Daquí”.
***
Fuente: Hemeroteca Digital, Biblioteca nacional de España. / Archivo
Parroquial Santa Catalina, Conil de la Frontera. Agradecimiento:
Yelman Francisco Bustamante Solórzano, párroco. /
“Naturaleza, Sitios y Gentes”, José Manuel Amarillo Vargas.
/ Arxiu Municipal de Sant Feliu de Guíxols. / Biblioteca Virtual de
Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.