Desde 1983, con diez años de ejercicio como maestro en Conil, y aprovechando su afición a la mineralogía, Don Emilio comienza a interesarse y recopilar datos sobre el azufre de la desconocida y olvidada mina. Como primer fruto de esta pasión, y preludio del libro que escribiría en 2024, está el artículo que hoy se reproduce, primer premio en 1989 de Cultura Andaluza.
[Imagen no incluida en el artículo original] Pieza de azufre de Conil. Colección Manuel Cañón, tamaño 11x11cm., adquirida en 2016. Fuente: “El ayer y el hoy del azufre de Conil”, Emilio Sastre Domínguez, p. 45, 2024, Carpas Keops.
«”Cuando ojeamos un tratado o ensayos sobre la historia antigua, siempre aparecen dos datos muy significativos, uno la ubicación espacial de THARTESOS (¿), el otro la atracción que ejercía el subsuelo de HISPANIA y más concretamente LA BÉTICA sobre los pueblos del Mediterráneo oriental. Del primer dato, no trataré de profundizar, pues ni viene al caso ni soy la persona más indicada, sin embargo, sí puedo aportar algo sobre la riqueza minera de Andalucía y más concretamente sobre la mina de azufre de CONIL.
No existen datos escritos ni fuentes arqueológicas de la ubicación o explotación del yacimiento por parte de los pueblos prerromanos Si hay que constatar que todos los comerciantes mediterráneos: griegos, púnicos, foceos, cretenses, cartagineses y fenicios eran unos excelentes especuladores y negociantes que buscaban, entre otras cosas, en el litoral gaditano, crear emporios comerciales con el fin de entablar contacto con los aborígenes e intercambiar productos de toda naturaleza.
¿Fue CONIL una colonia púnica dedicada a la pesca del atún y a la fabricación del garum? ¿Había un poblado próximo al actual emplazamiento de CONIL que tenía como medio de vida la explotación de la mina de azufre? ¿Explotaban los TÚRDULOS el yacimiento minero?
Estrabón, famoso geógrafo del siglo I antes J.C., escribió mucho sobre los numerosos yacimientos de la BÉTICA, y en su conocido Libro III sobre la geografía ibérica, cita ciudades gaditanas: CARTEIA (Algeciras), BELÓN (Bolonia), GADEIRA (Cádiz) y hace referencia a la riqueza minera del sur de España (oro, plata, cobre, plomo), pero no menciona para nada ni a CONIL, ni a su internacionalmente famoso yacimiento.
De la época romana disponemos de datos y pruebas arqueológicas que nos demuestran que el yacimiento pudo estar en explotación. En una finca próxima a la mina aparecieron dos piezas elaboradas con roca o piedra ostionera que formaban parte de un antiguo molino romano, posiblemente utilizado para moler el azufre (ver esquema).
Juan José Poblador en su libro de CONIL, BOCETO PARA UNA HISTORIA (1983) al hacer referencia al origen del nombre de CONIL, enumera las diferentes teorías: CYBION, CYMBILIS, MERGABLUM y da su aportación personal: deriva de una planta, CONILA, que se utilizaba en la elaboración del <Garum>. También es muy conocida la teoría de ADOLFO DE CASTRO (que deriva de la palabra latina CONILlOS (madriguera de conejos). Intento aportar una teoría más, por supuesto, sin ninguna consistencia científica y sólo para proporcionar un nuevo dato: CUNICULUS es un vocablo latino que significa MINA o GALERÍA de un MINA. ¿No cabe la posibilidad de que ya los romanos utilizasen la mina y el poblado más próximo al yacimiento se les diese ese nombre?
En 1297, el rey FERNANDO IV, en Toro, hizo concesión de las minas de SANLÚCAR DE BARRAMEDA (en sus límites de entonces) a ALFONSO PÉREZ DE GUZMÁN por la defensa de TARIFA. Es muy posible que estas minas fuesen las de azufre de ARCOS Y CONIL.
A finales del siglo XIII y comienzos del XIV hay un repartimiento de tierras en la zona de Vejer (<La población en la frontera de Gibraltar y el repartimiento de Vejer, siglos XIII y XIV>, de Miguel Ángel Ladero Quesada y Manuel González Jiménez). En dicho documento habla de una aldea denominada MINAS y cuyo asentamiento se sitúa donde está ubicada la MINA DE AZUFRE.
En el año 1752 aparece un boceto para la creación de un MUSEO DE HISTORIA NATURAL, a Fernando VI, rey de España, le parece la idea espléndida y da las órdenes oportunas para que se lleve a cabo, pero no será hasta la subida al trono de Carlos III, cuando el proyecto se hace realidad. Por iniciativa del padre Florez y del Marqués de Grimaldi, y con el apoyo del propio monarca y del Conde de Aranda, se funda un gran museo (el actual MUSEO NACIONAL DE CIENCIAS NATURALES).
Como primer paso para la buena marcha del gabinete, se estableció recoger las piezas más interesantes que existían en el territorio español. En 1722, Pedro Alcántara, Duque de Medina Sidonia, dueño del terreno donde se asentaba la mina de azufre de CONIL, hizo abrir dicha explotación para regalarle al rey unas piezas de azufre. Debido a la falta de cuidado en el embalaje, éstas llegaron en muy mal estado a la capital del Reino.
Es con Carlos IV cuando el Museo adquiere mayor relevancia. En octubre de 1791, por orden del Conde de Floridablanca, el bibliotecario del Museo, Clavijo, comisionó a Molina, recolector del gabinete, para tomar de la mina de CONIL nuevas cristalizaciones de azufre. Debía dirigirse al administrador del Duque de Alba y Medina Sidonia, dueño del terreno, para poder iniciar las labores de recogida. Eran alcaldes de la localidad Diego de la Torre y Francisco Junquera (en las actas municipales no consta ningún dato sobre la extracción del mencionado mineral). En mayo de 1792 se encontraban en el Museo siete cajones de azufre cristalizado (El padre BARREIRO, en su libro <El Museo Nacional de Ciencias Naturales>, 1944) le dedica un extensísimo capítulo a la azufre de CONIL).
Algunas de las afirmaciones del citado autor:
Y vamos a escribir ahora el historial de una de las joyas más valiosas que realizan los espléndidos salones mineralógicos de nuestro Museo Nacional de Ciencias Naturales. Nos referimos a los grandes trozos de marga grisácea calcarífera tapizados de abundantes y magníficos cristales de azufre y procedentes de CONIL en la provincia de Cádiz ...
Un administrador de almadrabas que tiene el Sr. Duque en CONIL aconsejó a Molina, recolector del Museo, que no tomase dinero alguno del otro administrador, ni de su amo, pues cuanto tenía estaba pronto a sacrificarlo en servicio de V.E. y que respecto estar el tiempo claro, principiase la operación antes que volviesen las lluvias ...
Molina ha encontrado ya las cristalizaciones excelentes según me avisa: tiene sacadas algunas, y otras muy buenas a la vista ...
… Por lo estimada y deseada que es esta producción en todos los gabinetes …
... Escribir a Molina para que terraplene la mina ...
Molina propone que el azufre no cristalizado, que ha sacado y separado, pudiera fundirse y venderse en Cádiz o en la Carraca ...
… La colección de azufre cristalizado que en seis cajones ha traído Molina es asombrosa ...
… Y que no se haya, de su clase ni hermosura, en ningún otro país de los descubiertos, sino solamente en este reino, en las cercanías de CONIL.
En 1794, el embajador danés en España, Dreyer, se llevó unas piezas de azufre cristalizado de CONIL a su país hoy. Hoy en día se exhiben en el Geologisk Museum de Copenhague.
[Imagen no incluida en el artículo original] Foto actual de la mina realizada por Paco Vera. Al fondo la autovía Chiclana-Vejer, y en primer plano las escombreras del yacimiento. Fuente: “El ayer y el hoy del azufre de Conil”, Emilio Sastre Domínguez, p. 82, 2024, Carpas Keops.
En 1798., el MUSEO NACIONAL envía una lista de minerales españoles, entre los que figuraba AZUFRE CRISTALIZADO DE CONIL, al gabinete parisino, por si necesitaba algún ejemplar. En la obra de J.A.H. Lucas: <Tableau methodique des especes minerales>, se puede leer:
<Magnifique morceau offernat a sa surface une gran quante de cristaux de soufre jaune-citrin, traslucide, avanta rapport anta varietes de formes basee, octodecimale et equivalen, et que leur gangue des cristaux de chaux carbonate metastatique, recouvrant une breche argileuse grise de Conilla pres Cadiz.>
<Soufre equivalen, jaune-citrin, traslucide, cristal 5 cm de longeur y 4 cm
d´epaisseur, sur la chaux carbonates de Conilla>.
[Traductor Google: <Magnífica pieza ofrece en su superficie gran cantidad de cristales de azufre amarillo citrino, translúcidos, con gran proporción de variedades de formas base, octodecimales y equivalentes, y sus cristales de ganga de cal carbonatada metastásica, cubriendo una brecha arcillosa gris de Conil cerca de Cádiz.> / <Azufre semejante, amarillo citrino, translúcido, cristal de 5 cm de largo y 4 cm de espesor, sobre carbonatos de cal de Conil>]
Estas piezas actualmente se exponen en el MUSEO DE HISTORIA NATURAL DE PARÍS.
[Imagen no incluida en el artículo original] Azufre de Conil en el Museo del Instituto Geológico y Minero de España, Madrid. Fuente: “El ayer y el hoy del azufre de Conil”, Emilio Sastre Domínguez, p. 61, 2024, Carpas Keops.
Simón de Rojas, naturalista y viajero, en su libro: <VIAJE A ANDALUCÍA>, comenta que el 5 de marzo de 1804 llega a CONIL, hace una descripción de la situación, población, costumbres, cultivos, pesca … y sobre la famosa mina de azufre: <Este era el principal objetivo de nuestra llegada a este pueblo>, <Que hielo para un entusiasta de la naturaleza el oír a algunos de los principales del pueblo dudar de su existencia o ignorarla de todo punto>.
Escribe sobre la importancia mineralógica, la extracción del mineral, las características del yacimiento, indica que los lugareños llaman BASTO al azufre en VETAS VIRGEN.
El 5 de mayo de 1836 a través del mineralogista alemán HEULAND, el BRITISH MUSEUM de Londres, también se pudo hacer con unas buenas muestras de azufre de CONIL, a pesar de la dificultad, pues por estas feas existía un edicto real que prohibía la extracción mineral del citado yacimiento.
En 1839 son las compañías PEDRO ZULUETA y ANTONIO ALSASUA comerciante local), los que explotan la mina. Según consta en documentos, la zona donde se asentaba el yacimiento, se la conocía en aquella época como ARROYO JARDINILLO (término que se desconoce en la actualidad).
El director de gabinete mineralógico particular del rey CRISTIAN VIII, el Conde VARGAS DE BEDMAR, adquiere unas cristalizaciones de azufre de CONIL para el citado monarca danés (1847).
[Imagen no incluida en el artículo original] Azufre de Conil en el Museo del Instituto Geológico y Minero de España, Madrid. Fuente: “El ayer y el hoy del azufre de Conil”, Emilio Sastre Domínguez, p. 61, 2024, Carpas Keops.
En la primera mitad del siglo XIX hay varias referencias sobre el yacimiento: <El minero español:descripción de los puntos de la Península donde existen criaderos de todas clases de metales>, de Nicasio Antón Valle, menciona el azufre de CONIL, como que es la Hacienda Pública la que tiene el monopolio de la explotación, para más tarde ser la compañía de Cárdenas la encargada del disfrute del citado yacimiento.
En 1841, Joaquín Ezquerra del Bayo en Anales de Minas le dedica un artículo titulado <Río Tino, azufre de CONIL>, dice, entre otras cosas: que mérito de este yacimiento, es más científico que comercial. Los hermosos cristales de azufre de CONIL de que hay tan preciosos ejemplares en nuestro Museo Nacional son una singularidad en mineralogía.
Por esa época Ramón Pellico también le dedica un extenso trabajo titulado: MINAS DE AZUFRE DE CONIL (Boletín Oficial de Mina nº 34 del año 1845), explica el asentamiento del yacimiento, así como sus características geológicas y mineralógicas. Termina haciendo una referencia a la explotación de la mina por parte de la ARMADA y las compañías privadas.
[Imagen no incluida en el artículo original] Pieza de azufre de Conil. Colección y fotografía Miguel Calvo. Fuente: “El ayer y el hoy del azufre de Conil”, Emilio Sastre Domínguez, p. 58, 2024, Carpas Keops.
A mediados del siglo XIX, el abuelo del poeta sevillano Antonio Machado, se interesó vivamente por todo lo relacionado con la Naturaleza e hizo varias excursiones por esta zona, llevándose especímenes mineralógicos al Museo de Sevilla (piezas que todavía se conservan en el citado gabinete).
A la Exposición Universal que se celebró en París en 1867, acude el MUSEO NACIONAL con una serie de piezas entre las que se encontraban azufres de CONIL. El jurado concedió a la colección española la medalla de plata, aunque el poco cuidado que se prestó a las piezas hizo que el Museo dejase de asistir a más certámenes de esta índole.
En 1878 abre sus puertas al MUSEO MUNICIPAL DE GEOLOGÍA DE BARCELONA (Museo Martorell). Aunque posee algún ejemplar de azufre de CONIL (un cristal bipiramidal de unos 4 cm.) no se puede comparar con los cristales del Museo Nacional.
Mac-Pherson en la Revista Médica de la provincia de Cádiz publica el BOSQUEJO GEOLÓGICO DE LA PROVINCIA DE CÁDIZ y menciona la mina de azufre.
En la Revista Minera, serie C, tomo XXVIII de 1910, Lucas Mallada escribe una nota sobre YACIMIENTOS DE PETRÓLEO Y AZUFRE DE LA PROVINCIA DE CÁDIZ: <… nuevamente se han registrado las minas de azufre y petróleo de Conil. Veremos si esta vez llegan a dar lugar a una explotación verdadera ...>
[Imagen no incluida en el artículo original] Azufre y calcita de Conil. Colección y fotografía Miguel Calvo, excolección Carles Curto. Fuente: “El ayer y el hoy del azufre de Conil”, Emilio Sastre Domínguez, p. 58, 2024, Carpas Keops.
En la segunda década del siglo XX (año 1914), Salvador Calderón escribió el mejor tratado sobre mineralogía y yacimientos de nuestro país, <LOS MINERALES DE ESPAÑA>. En el capítulo dedicado a elementos y más concretamente al AZUFRE, dice: <Los mejores yacimientos de España y los más conocidos en el mundo científico por la magnificencia de sus cristales son los situado a medio kilómetro al Este de Conil (LA DISTANCIA NO ES MUY EXACTA), entre Cádiz y el cabo de Trafalgar. Los museos de Madrid, Sevilla y casi todos los de Europa poseen espléndidos ejemplares.>
El Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural, en su tomo XIV, recoge un artículo de Tenorio titulado <EXCURSIÓN POR LA PROVINCIA DE CÁDIZ: ALGODONALES, ALCALÁ Y CONIL>, fechado en 1914 y explica la recogida de minerales por el término de CONIL y muy especialmente de ejemplares de azufre cristalizados.
En 1944, el padre Barreiro escribe al MUSEO NACIONAL DE CIENCIAS NATURALES y le dedica algunas páginas al azufre de CONIL, explicando cómo llegaron al citado Museo las excelentes piezas que posee el gabinete español.
Actualmente, la mina se encuentra en un estado de hibernación permanente, sólo alterado por la llegada de coleccionistas o grupos de escolares a recoger alguna pieza de este yacimiento.
Para terminar esta reseña histórica, mencionar que en 1755 Guillermo Bowles escribió todas sus experiencias realizadas a lo largo de la geografía española y al dedicarle un capítulo a la provincia gaditana hace referencia a EL PUERTO DE SANTA MARÍA, CÁDIZ, JEREZ, MEDINA, ARCOS, ALGODONALES, pero no menciona para nada a CONIL y sus minas de azufre ¿? (INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA NATURAL Y A LA GEOGRAFÍA FÍSICA DE ESPAÑA).
De la importancia del yacimiento dan fe la multitud de gabinetes españoles: MUNICIPAL DE GEOLOGÍA de Barcelona; GEOMINERO de Madrid; MUSEO NACIONAL DE CIENCIAS NATURALES; DE LA NATURALEZA Y EL HOMBRE de Santa Cruz de Tenerife; el de CIENCIAS NATURALES de la Salle de Teruel; …) y Europeos: MUSEUM NATIONAL D´HISTOIRE NATURELLE de París; MUSEO DI MENERALOGIA E LITOLOGIA de Firenze; GEOLOGISK MUSEUM de Copenhague; NATUR HISTORISCHES MUSEUM de Berna; MUSEUM D´HISTOIRE NATURELLE de Ginebra; NATURHISTORISKA RITMUSEUM de Estocolmo; BRITISH MUSEUM de Londres, que disponen en sus vitrinas de azufres cristalizados de Conil.
[Imagen no incluida en el artículo original] Azufre de Conil. Pieza perteneciente a la colección Folch, una de las más importantes del mundo; adquirida en el s.XX. Fuente: “El ayer y el hoy del azufre de Conil”, Emilio Sastre Domínguez, p. 45, 2024, Carpas Keops.
A lo largo de los tiempos, la mina ha tenido diferentes nombres: CÁUCASO, NUEVA MARÍA DEL CARMEN, LA MINA e incluso el asentamiento o lugar donde se encuentra también: Arroyo Jardinillo, El Arenalejo, La Mina, Hinojera ¿?, Cerro de la Gorriona.”»



































