[VIENE del 15 febrero 206]
«” EL <MILAGRO> DEL TURISMO.
Durante la década de los 50, el turismo de playa va cobrando auge, impulsando al comercio local durante el verano. Se va tomando conciencia de su potencial fuente de riqueza, dadas las magníficas condiciones climáticas de Conil, con <UNA DE LAS MEJORES PLAYAS DEL ATLÁNTICO Y SUS EXCELENTES PINARES>. Para potenciarlo, el ayuntamiento solicitaba anualmente permiso a la autoridad de Marina, para la señalización de una ZONA DE BAÑOS, y concedía autorización para la instalación temporal de CASETAS DE MADERA Y CHOZOS DE ENEA en régimen de BALNEARIO, así como licencias a bar, puesto de churros y chozo para la venta de bebidas y refrescos. La mejora económica general de fines de los 50 y el aumento de vehículos en circulación posibilitó un incremento del tradicional TURISMO SEVILLANO y gaditano. <EL CRECIENTE NÚMERO DE VERANEANTES, VISITANTES Y EXCURSIONISTAS>, del que hablan las Actas Capitulares y las Memorias, fue también consecuencia del inicio de las vacaciones pagadas en Europa, lo que propició la llegada de los primeros VISITANTES EXTRANJEROS, una parte der los cuales empezará a repetir viaje y terminará instalándose en la zona.
F[Imagen del artículo original] Playa de Los Bateles sobre 1970. Colección particular de Sebastiana Marín. “Conil en la Memoria 2”, p. 26.
A comienzos de los 60 se produce en España el <boom> turístico, como resultado de la nueva <filosofía desarrollista> del régimen, a partir del Plan de Estabilización de 1959, la apertura exterior de la economía española y el Primer Plan de Desarrollo de 1964. En Andalucía, la precursora y el modelo fue la COSTA DEL SOL. En la costa gaditana, se van a ir concretando una serie de proyectos de desarrollo turístico litoral, impulsados por promotores nacionales y extranjeros. Como ejemplo, podemos citar el proyecto <LOS ÁNGELES DE LA BARROSA” (Loma del Puerco, Chiclana), promovido por el rumano JORDAN CRISTOFOVICH(*), conocido como <Cristovichi>. En este contexto, el Gobernador Civil de la Provincia, dicta las ORDENANZAS PARA EL FOMENTO DEL TURISMO (1963), que pretendían marcar directrices para impulsar esta NUEVA FUENTE DE RIQUEZA, en base a cinco supuestos esenciales: a) planes de ordenación provinciales y municipales; b) embellecimiento de las localidades turísticas; c) potenciación de valores (monumentos, manifestaciones folklóricas y recreativas; d) buena imagen; y, e) ayudas oficiales (créditos, información turística).
La Memoria de enero de 1964, dirigida por el ayuntamiento de CONIL a la Primera Asamblea Provincial de Turismo, da cuenta de los primeros balbuceos del turismo conileño. En ella se hace una valoración de las playas de la localidad, la bondad de sus arenas, su disparidad y su virginidad, pues aún <NO HAN SIDO DESVIRTUADAS CON OBRAS O EDIFICACIONES, QUE REALIZADAS DE UNA MANERA CAPRICHOSA, PUDIERAN SEGAR FUTURAS Y FECUNDAS REALIDADES>. Más adelante leemos que uno de los muchos atractivos de la playa de Los bateles es el meandro que el río Salado hace por delante de la población, donde <SUS AGUAS CORREN MANSAMENTE FORMANDO UNA ESPECIE DE PISCINA NATURAL, EN LA QUE LOS NIÑOS PUEDEN SIN PELIGRO ALGUNO BAÑARSE>. Esto contradice el proyecto de PASEO MARÍTIMO, existente desde 1962, de dos kilómetros frente al casco urbano, entre cuyos supuestos beneficios estaría el encauzamiento del río y la posibilidad de desarrollar en él deportes náuticos. Del Paseo se habló mucho en los años siguientes, sin que llegara a realizarse, pero la idea de encauzar el río cobró fuerza a partir de la aparición del problema de la CHARCA DE AGUAS ESTANCADAS, en 1966, que se convertirá en un problema sanitario.
[Ambientación, no incluidas en el artículo original] A la izquierda, chalet piloto de <Los Ángeles de la Barrosa>; a la derecha, entrada principal a la urbanización desde la N-340. Fuente: “CONIL, don del Atlántico”, Félix Arbolí, Ayuntamiento de Conil de la Frontera, 1970.
En todo caso, el frente litoral de la población estaba por definir, pues en 1964 sólo había construidos 10 chalés de la URBANIZADORA CONILENSE, en primera línea, <POR LA QUE PODRÁ EXTENDERSE LA AMPLIACIÓN URBANA>, y donde se veía idóneo construir un hotel.
El turismo era visto entonces como una PANACEA de todos los males, valorándose las ventajas económicas, culturales y sociales que podrían derivarse de su desarrollo. En un informe de 1967 dirigido a la Primera Asamblea Nacional de Municipios Turísticos se volvía a hacer APOLOGÍA DEL TURISMO, del que se esperaba el <MILAGRO> del desarrollo. En este informe se deja ver una crítica, poco habitual por estas fechas, al señalar las deficientes infraestructuras locales: malas comunicaciones, falta de saneamientos y deficiente salubridad, que eran competencia de la Diputación Provincial, la exasperante lentitud de la burocracia y la ausencia de ayudas estatales para la zona entre Chiclana y Tarifa, <LLENA DE ENCANTOS NATURALES Y, SIN EMBARGO, NO ES ENCAUZADO EL TURISMO HACIA ESTOS LUGARES>.
[Ambientación, no incluidas en el artículo original] Disfrutando del río (hacia 1970). Colección particular Juan Luis Barroso. Fuente: “Conil en la Memoria”, p. 146, 2004.
A pesar de estas dificultades, entre los años 1962 y 1968, se suceden en CONIL una serie de iniciativas, provenientes del exterior, que pondrán las bases del desarrollo turístico de la localidad. Los proyectos se concretarán al norte de la población, en FUENTE DEL GALLO y LA FONTANILLA, donde <LA INICIATIVA PRIVADA HA EMPRENDIDO LA COMPRA DE MUCHOS TERRENOS COLINDANTES CON LAS PLAYAS OARA DEDICARLOS AL TURISMO>. Pero, sin ninguna duda, el gran proyecto turístico del municipio fuel el de ROCHE, sobre la parte litoral de la dehesa de Propios. ”»
NOTA: Sobre JORDAN CRISTOFOVICH, puede encontrar más información AQUÍ.
(*) Sobre el autor. Antonio Santos García.- Es licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y ha sido durante muchos años profesor de enseñanza secundaria en Conil de la Frontera (IES Atalaya). Ha publicado tres libros: la “Historia Conil de la Frontera” (1988, Diputación de Cádiz), “Patrimonio Cultural de Conil de la Frontera” (2007, GDR Litoral de la Janda) y “Conil y las almadrabas en el siglo XIX” (2015, Ayuntamiento de Conil). Ha escrito también diversos artículos sobre la historia y el patrimonio cultural de Conil, la historia de las almadrabas andaluzas, y ha participado con ponencias en jornadas, encuentros, semanas culturales y cursos sobre estas cuestiones. En los últimos años, centró su investigación en las almadrabas andaluzas y es co-autor de “Las almadrabas suratlánticas andaluzas. Historia, tradición y patrimonio (siglos XVIII-XXI)” (2017, Universidad de Sevilla).
[CONTINUARÁ el próximo 7 marzo 2.026]
*** Fuente: Boletín «LA LAJA», Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil. Número 9, noviembre 2007, p.p. 2-8.



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