SI VALE IGUAL, VENGA ESE MAYOR.
“Peré”[1], como le decían en su tierra valenciana, habitaba en una villa andaluza, bastante conocida por la abundancia de pesca que producía, desde hacía ya algún tiempo.[2]
Un pariente cercano le había asignado puesto de confianza en una industria pesquera, establecida en la localidad referida, que poseía, y allá marchó “Peré”, a vivir con sus familiares más inmediatos.
Como su principal misión, en el empleo que desempeñaba, exigía que pasara al sol muchas horas diarias, molestándole enormemente y produciéndole fuerte dolor de cabeza, decidió hacerse de un sombrero de grueso fieltro y anchas alas, que le resguardara de los rayos del padre Febo.
Decidido a conseguirlo, marchó a la capital de la provincia del pueblo donde residía, y visitó varios de los mejores establecimientos del ramo, hasta que al fin, dio en uno de ellos con la clase de sombreros, color blanco ceniza, que deseaba.
[Con el sólo objetivo de ambientación] Pescadores sacando las barcas de la mar. Barbate. Años veinte. Fuente: “fotografiaquijano.es”.
Eligió uno, consintió en que, con el <conformador>, le tomaran la medida, y quedó en volver, antes de la hora de su regreso al pueblo, a recoger el encargo, previo abono de su importe, ya estipulado.
Y, en efecto, a la hora convenida, tornó nuestro hombre al establecimiento, se probó el sombrero elegido, que le quedaba a la perfección de su medida, y, al abonar su importe al encargado de la tienda, se fijó en otro sobrero existente en el anaquel de la misma, de igual clase, color y fieltro que el elegido, pero de dimensiones mucho mayores, preguntando al dependiente:
-Oiga, amigo, ese otro sombrero, tan igual al mío, aunque mucho mayor, ¿cuánto vale?
El dependiente, con la amabilidad característica[3] en los de esta clase de profesión, le respondió:
-Igual que el que usted ha comprado. Esta clase de sombreros, tengan éstos el tamaño de cabeza que tengan, sean más pequeños o más grandes, valen todos igual.
-¿Igual precio que el mío y es mucho mayor? …
-Sí, señor. Igual precio.
-Pues si vale igual y es mucho más grande, tome el mío y venga ese mayor,
Y, a pesar de las advertencias del comerciante, recogió el nuevo sombrero y salió andando tan orondo y satisfecho.
NOTAS DEL TRANSCRIPTOR: [1] Pere (sic Peré), en valenciano equivale al nombre propio masculino Pedro. / [2] Esa “villa andaluza” no puede ser otra sino BARBATE, ya que además de tener un fuerte impulso por la actividad pesquera, también fue destino de muchos vecinos de Benidorm, Alicante (comunidad valenciana), que gestionaron la pesca en esta villa, sobre todo la referida a la almadraba. Apellidos: Vaello, Llorca, Soldevilla, … / [3] Puedo dar fe de ello, porque mi abuelo paterno y algunos de sus hermanos, se dedicaron artesanalmente a la fabricación de sombreros, en Chiclana como en Paterna de Rivera.
*** Fuente: “AMAPOLAS Y JARAMAGOS: cuentos, anécdotas, narraciones y chascarrillos”, por Luis Briceño Ramírez, p.p. 115-116. Primera edición, Gráficas Morales, Jaén, 1.940.

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