A similitud con CONIL, el pueblo de Astillero (Cantabria), con una diferencia de ocho años, también perdía a uno de sus hijos en un accidente aéreo, y los dos con una edad muy parecida, 28 y 29 años de edad, pero este último reunió más dramatismo, ya que al caer en la mar, muy cerca de aquí, su cuerpo nunca fue recuperado. El piloto aviador se llamaba Gerardo Vela Sáez; el nuestro, capitán Ignacio Pérez Moreno.
Foto del libro Retablo Aeronáutica de Cantabria, de Emilio Herrera Alonso. Gerardo Vela en el centro. Fuente: “astillero-guarnizo.blogspot.com”, 16 febrero 2018.
Transcripción:
«” COMANDANCIA DE MARINA. / El Ayudante de Marina de CONIL comunica a esta Comandancia de Marina [Cádiz], que el patrón del falucho <Isaac Peral> entregó en aquella Ayudantía cinco sacas de correspondencia, cuatro llenas y una vacía. / El teniente jefe de la posta de Carabineros de la villa de ZAHARA entregó también en la Ayudantía de CONIL, una cartera de hule, conteniendo un cuaderno de aeronave y un diario de navegación, pertenecientes a una aeronave comercial que señala con la AERONÁUTICA 17, diario de navegación 38, matrícula MC-Acbet, motor 1, marca <Fiat>, potencia 300HP; una marca <Ratier>, constructor Jorge Larin; peso de la aeronave, 300 kilogramos, vacío; número del motor, 12641. Ambos cuadernos legalizados por la Dirección General de Navegación y Transporte. / Parece ser que se trata de un avión postal de la línea de Sevilla a Larache, que ha desaparecido en estos últimos días de temporal y que venía pilotado por el suboficial señor Vela, del que hasta ahora no se tiene noticias. / Se han cursado telegramas a la Dirección General de Aeronáutica por las noticias que pueda haber. “»
Recorte de la noticia publicada el 9 de junio de 1930. Fuente: “EL NOTICIERO GADITANO: diario de información y de intervención política”. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.
Fuente: “EL NOTICIERO GADITANO: diario de información y de intervención política”. Año XII, Núm. 4428, 9 junio 1930. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.
De un blog montañés, de Ricardo Vega Usle, se puede extraer datos personales del malogrado aviador:
«” En junio de 1930, el periódico <El Cantábrico> publicó la noticia de la desaparición del piloto aviador Gerardo Vela, cuya noticia causó penosa impresión en el pueblo de Astillero, donde él había nacido y era muy querido. / Afortunadamente, los familiares del joven suboficial aviador habían recibido un telegrama y en el cual decía <Gerardo Vela. Astillero. Pereció su hijo>. / Había nacido en 1900, en Astillero y contaba en estas fechas veintinueve años de edad. / Desde muy joven demostró grandes aficiones a la profesión aviadora y en temprana edad se trasladó a San Sebastián, donde, después de grandes gestiones, logró volar en un aparato tripulado por aviadores civiles. Esto aumentó aquellas aficiones y en el año 1921, al entrar en quintas solicitó el ingreso en el Cuerpo de Aviación Militar, en el que fue admitido, obteniendo a los dos años el título de Mecánico de Aviación, y poco tiempo después los de Piloto Internacional y de Aviación Militar Española. / Su amor al estudio y su entusiasmo por la profesión le hicieron obtener obtener rápidos ascensos, pues hacía dos años ostentaba en sus bocamangas las divisas de suboficial de Aviación, y en breve ostentaría la estrella de alférez. / Toda su carrera la había hecho en nueve años escasos. / Estuvo dos campañas de África, y asistió al desembarco de Alhucemas, donde se comportó notablemente, y por ello fue recompensado con la Cruz de María Cristina, habiendo obtenido diferentes condecoraciones. /
El aviador montañés Gerardo Vela, que ha desaparecido en un vuelo de Larache a Sevilla. Fuente: “EL CANTÁBRICO: diario de la mañana”, Año XXXVI, Número 12824, domingo, 8 de junio de 1930. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.
En su última campaña de Marruecos, dejó constancia de su habilidad y su valor, al acabar aquélla pasó a situación de <supernumerario> e ingresó en la Compañía Española de Tráfico Aéreo CETA) para formar parte de su plantilla de pilotos. / En uno de sus vuelos en África, por avería en el motor, se vio precisado a tomar tierra en territorio enemigo, entre Zagarin y Yebel Ornika, y con gran serenidad y pericia logró burlar al enemigo y ponerse a salvo. / En 1929, en viaje a Cabo Juby, con la escuadrilla del teniente coronel Camacho, se vio obligado a aterrizar por avería, sin grandes desperfectos en el aparato. / Prestó sus servicios como piloto aviador en la compañía que hacía el servicio entre Sevilla y Larache, con otro aviador montañés, el piloto señor Cayón. / La última noticia recibida fue la de su hermano, del telegrama recibido que decía: <Aunque no oficial la noticia, se dice que está en Alcázargerez, comunicaré noticias. Cayón la noticia, se dice que está en Alcazargerer. Comunicaré noticias.- Cayón>. / La desaparición del piloto aviador don Gerardo Vela fue el comentario obligado en el pueblo, donde él había nacido y donde residía su familia. / Todos los convecinos se preguntaban: ¿será posible, que la fatalidad persiga a los aviadores de nuestro pueblo? Porque hacía pocos años, otro piloto aviador astillerense, Zenón Macías, fue víctima de un accidente de avión en Cuatro Vientos al realizar pruebas de un aparato. /
Ruta seguida por el aviador piloto: salida Larache, accidente próximo CONIL, llegada prevista Sevilla. Fuente: Captura pantalla Google Maps, Rafael Coca López.
El 4 de junio de 1930, con mal tiempo en el Estrecho -nubes bajas, fuerte viento racheado, lluvia y mala visibilidad- consciente de la importancia de la puntualidad del correo aéreo, que en aquellos años trataba de abrirse camino y consolidarse, despegó del aeródromo de Auamara, en Larache, con destino al sevillano del Tablada, pilotando un biplano, postal, De Havilland DH- 9C. / Nunca llegó a su destino, ni se encontró su cuerpo, aunque sí se recogió del mar en aguas de Barbate, una saca de la correspondencia que transportaba. / El reconocido aviador, Joaquín Cayón, que unía gran amistad con Vela, hizo grandes esfuerzos para encontrar algún indicio del avión desaparecido, trasteando a lo largo de la ruta que recorrió en ambas direcciones. No obtuvo ningún resultado positivo. / El 9 de junio, el padre del piloto, don Gerardo Vela, salió esa tarde para Sevilla, para tener noticias de la desaparición de su hijo. / A finales de junio, sus padres regresaban a Astillero procedentes de Sevilla y ya con la noticia de la desaparición de su hijo en el vuelo de Larache a Sevilla y solamente quedaba por llegar al hallazgo del cadáver del malogrado aviador. / Por desgracia para la familia, nunca pudieron conseguirlo, pero siempre quedó en el recuerdo y memoria en su pueblo. /
DH-9 De Havilland, en el Aeropuerto de Auamara, Larache. Fuente: “larache-historia.blogspot.com”, Houssam Kelai, 17 noviembre 2009.
El joven sargento piloto y aviador astillerense, Gerardo Vela, por 1926 prestaba sus servicios en en el aeródromo de Cuatro Vientos. / Era primo del malogrado Florentino Vela. / Había conseguido con constancia y laboriosidad, obtener en el servicio militar lo que era un sueño cuando era niño: los títulos de Piloto Internacional y de Mecánico Aviador. / Cuando apenas contaba quince años y se hallaba en los antiguos talleres de Lavín, como aprendiz, ya expresaba su afición a la aviación y con un amigo, se propuso construir, en pequeño, un aeroplano, que dados sus escasos conocimientos en mecánica, no pudo llegar a construirse. / Pasó algún tiempo, y los éxitos obtenidos por aviadores montañeses, le aumentaron las aspiraciones del futuro piloto; pero cuando le ocurrió a su primo Florentino la desgracia en el atrevido viaje Madrid-Santander, los padres de Gerardo le prohibieron hasta hablar de lo que aquéllos consideraban descabellados propósitos. / El joven Vela, seguía con sus intenciones de volar, y aprovechando la ocasión de haberse declarado en los talleres de Astillero, el año 21, una huelga, marchó a San Sebastián a buscar trabajo, y allí pudo ver realizado sus anhelos, puesto que consiguió atravesar los espacios en aeroplano. / Quedó encantado del vuelo aéreo e hizo firmes propósitos de hacerse aviador. / Ingresa en el servicio militar y, persistente en su idea, logra después de diez meses, el título de Mecánico Aviador, y hace diferentes vuelos como observador y mecánico. / Posteriormente obtiene los empleos de cabo y de sargento. / Tras oposiciones consigue ingresar en la Escuela de Aviación, y, transcurridos dos años de estudios y pruebas, se le concede el título de Piloto Aviador Internacional. / Durante el tiempo de pruebas, no había tenido ningún accidente de importancia; sólo tuvo tres cabotajes, uno de ellos por parada de motor, encima de un pinar, cabotajes que consigue vencer sin detrimento alguno. “»
Fuente: “astillero-guarnizo.blogspot.com”, Ricardo Vega Usle, 22 febrero 2018.
Crónica de un periódica paisano del aviador desaparecido. Fuente: “EL CANTÁBRICO: diario de la mañana”, Año XXXVI, Número 12824, domingo, 8 de junio de 1930. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura.




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