«”Las casas, las Iglesias, las murallas, las torres, las arcos, las calles, las plazas, ... son historia viva. No sólo los libros, los anales que escribieron nuestros antepasados son historia, también ellos escribieron a través de los siglos en las edificaciones que realizaron.
Destruir un lienzo de muralla es quemar los archivos de piedra de la Villa, arrasar un edificio emblemático es una salvajada, como quien quema un codicilo de siglos atrás o un incunable. Madrid tiene su historia con sus palacios y monumentos, CONIL tiene la suya con sus significativos edificios y con su arquitectura popular, herencia de siglos, LIBRO ESCRITO PIEDRA A PIEDRA por los abuelos, bisabuelos y tatarabuelos. Se pueden escribir otros libros, de ladrillo, cuantos se quieran, ¡será por sitio!, lo que se quiera, pero no hay necesariamente que escribir en el mismo libro, en las mismas páginas que escribieron los antepasados conileños. Hacer lo contrario, sin ton ni son, ES INCULTURA, es un pecado imperdonable que generaciones venideras, que por fuerza han de ser más cultas, criticarán y llorarán por la riqueza perdida. Hay un lema muy fácil de entender y de aplicar, que al menos PRESERVEMOS LO QUE MILAGROSAMENTE HA LLEGADO HASTA NOSOTROS.
[Ambientación, no incluida en el artículo original] Panorámica de CONIL, fechada sobre 1915, con sus tres torres: Guzmán, Santa Catalina y Convento; parte del Castillo y Muralla, y, Puente sobre el río Salado. Fuente: Colección Juan Bermúdez Ramos, Scard Bermos (retocada y coloreada del original).
La arquitectura es una de las llamadas Bellas Artes. Puede ser bello un edificio, puede ser bella una ciudad, un pueblo. CONIL LO ES, a pesar de todo. Contemplado desde la llanura del Palmar o desde el mar, se derrama desde la loma hacia la orilla, como si manara allá arriba, de los brocales de los pozos de las huertas, la blancura y se enredara entre calles y pretiles, hasta la arena de la playa, hasta el río Salado. Pero ... “me lo están matando”, es un decir, me lo están matando con la uniformidad de los apartamentos y con el amarillo de sus fachadas, que rompe la semblanza, la estampa de CONIL. Parece que el el avance, EL PROGRESO DEBE QUEDAR ENFRENTADO CON EL RESPETO Y EL CUIDADO DE LAS IMÁGENES TRADICIONALES. ¡Qué manía con el amarillo o con el marfil! Voy a odiar el amarillo, con lo hermoso que es para el trigo, para el Cádiz, C.F., para los girasoles y para el oro. Pero ¿por qué esa manía de pintar de amarillo, en vez del blanco? ¿Por qué, por qué y por qué? ¿Qué más le da a los arquitectos, a los constructores? Alguien decía que era para evitar la suciedad, para evitar el polvo (??).
Tres premisas antes de seguir. Primera, que mis comentarios, crítica o alabanza ESTÁN GUIADOS POR MI AFECTO Y CARIÑO HACIA CONIL y que vienen de lejos. No me podrán decir o no me deben decir “¿a qué viene uno de Vejer a poner faltas?
Desde hace mucho años ya, cuando veníamos a bañarnos (vestuario en El Pasaje) y a través de diversas motivaciones y proyectos he vivido intensamente las peripecias de este pueblo hermano.
[Imagen del artículo original, con el mismo pie de foto] La muralla de Conil; Puerta de Cádiz.
[Ambientación, no incluida en el artículo original] Enfoscado, recrecimiento de la muralla y modificación huecos fachadas. Fuente: Rafael Coca López, 7 enero 2026.
Por tanto, son ideas encaminadas a, según mi opinión, BUSCAR LO MEJOR, DESBARATAR LO QUE LO AFEA Y RESALTAR LO ESCONDIDO Y DE VALOR. Lo ideal sería que estas u otras ideas positivas nacieran y se entendieran DESPOLITIZADAS en el amplio sentido de la palabra, para así ser mejor asimiladas como propias por el Ayuntamiento y los demás organismos correspondientes.
Segunda, que no hay que ser arquitecto, premio Pritker (Nobel de la Arquitectura), ni un genio de la pintura o un doctor en paisajismos, para poder opinar. Nadie puede sentar cátedra, ni tampoco excluir a otros con sus comentarios. Porque sencillamente el GUSTO, la SENSIBILIDAD no se aprende ni en la Universidad. Quizás vaya más con el conocimiento de muchos pueblos y paisajes, para llegar a comprender lo que pega y lo que no pega, lo que es propio de un lugar y lo que desentona y chirría.
Por supuesto que yo puedo ser el primer equivocado, pero se puede terciar o calcular por dónde brujulea la verdad, iniciando una encuesta entre pintores, literatos, escultores, poetas, gente que se dedica al arte, que, me imagino, algo sabrán y al menos no opinaran so pretexto de sus intereses comerciales o económicos.”»
(*) Sobre el autor. Antonio Morillo Crespo (Vejer de la Frontera, 2 agosto 1934).- Farmacéutico y político español de la Unión de Centro Democrático. Fue alcalde de Vejer de la Frontera desde el 19 de abril de 1979 al 15 de junio de 1991, y Diputado del Congreso desde el 19 de abril de 1979 al 28 de octubre de 1982, formando parte del grupo de los primeros diputados por la provincia de Cádiz, elegidos democráticamente tras la dictadura franquista. Es viudo de Dª María Cruz Andújar Barbarena y padre de seis hijos. Se licenció en Farmacia y realizó ampliación de estudios de Biología en la Universidad de Granada, además de contar con estudios de Humanidades y Filosofía. Posteriormente ganó la oposición de Inspector Farmacéutico Titular. Colaborador del Centro de Investigaciones Científicas de Zaidín en Granada.
Fotografía de Antonio Morillo Crespo, ficha personal. Fuente: Congreso de los Diputados.
Ha escrito, y lo sigue haciendo, numerosos artículos para el “Diario de Cádiz” y varios libros: “Vejer de la Frontera y su comarca: aportaciones a su historia”, “Los Caños de Meca, historia y sueños”; “Historias de Vejer” (varios tomos); “Alonso Chirinos”; “Historias de Vejer antiguo”; “Unas familias vejeriegas”; “El siglo de Juan Relinque”; … Fue testigo del golpe de Estado en el Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981. Medalla de Honor del Consejo Andaluz de Colegios Farmacéuticos (2006), Hijo Predilecto de Vejer de la Frontera (2011) y Premio Honorífico “Juan Relinque” (2025). Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.
[CONTINUARÁ el próximo 28 abrl 2.026]
*** Fuente: Boletín «LA LAJA», Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil. Número 8, abril 2007, p.p. 4-8.



No hay comentarios:
Publicar un comentario