viernes, 29 de agosto de 2025

NAUFRAGIOS EN EL LITORAL DE CONIL, 51: Vapore “GIULIO CESARE” (1.923).

La publicación del libro “BAJO LAS COLUMNAS DE HÉRCULES”, donde su autor, el instructor nacional de buceo y buceador profesional, Alejandro Gandul Hervás, desgrana las vicisitudes de los vapores mercantes naufragados en Cádiz y Ceuta, nos va a permitir seguir informando de los siniestros marítimos ocurridos en nuestras costas y proximidades, desde 1837 a 1939, permitiéndonos y autorizándonos amablemente su transcripción. Son en total poco más cien los que el autor ha conseguido relacionar, pero que aquí se van a transcribir los más cercanos a nuestro entorno, con detalles de las características técnicas de cada nave, nacionalidad, tripulación que la componía, causas del accidente y el lugar donde reposa para siempre, o si fue reflotada, como en algunos pocos casos ocurrió. Para aquellos interesados en el tema, se recomienda la adquisición del libro ya ques de lectura fácil por su diáfana redacción, describiendo los momentos más dramáticos de cada caso, y, se puede utilizar como libro de consulta, dado su diseño por fecha, ayudado de un índice onomástico de vapores siniestrados, y otro de unidades empleadas en su salvamento. Por cierto, para la adquisición del libro hay que ponerse en contacto con la editorial AQUÍhttps://www.edicionesuroeste.com/

SS «Caspian», gemelo del «Giulio Cesare». Fuente: Colección de Alejandro Gandul

Ficha particular:

Fecha del suceso: 16 de febrero de 1923.

Propiedad: «Giuseppe Vitulli Montaruli», Génova.

Nacionalidad: Italia.

Astillero: Edwards Shipbuilding Company Ltd., Howdon, Newcastle, Reino Unido, 1894.

Número oficial: 102846

Máquina: Propulsión: Hélice y máquina de trible expansión (24; 40; 66x45 inch/ pulgadas) 301 n.h.p. (Nominal Horsepower/Caballos de fuerzas nominales) Blair & Co. Ltd., Stockton-On-Tees.

Desplazamiento: 3447 grt. (Gross Registered Tonnage/Tonelaje registro bruto).

Eslora-manga-puntal: 114,47m – 13,10m – 8,10m.

Casco: Acero.

Capitán: ---

Causa y destino final: Hundido frente a Conil. PÉRDIDA TOTAL. 

El <Giulio Cesare> era un gran vapor que superaba los 100 metros de eslora. Había sido construido en el Reino Unido y botado con el nombre de <Kurrachee>. Comenzó sus navegaciones mercantes en 1894 con <Nelson, Donkin & Co.» de Londres. En 1898 lo compró otra compañía londinense: la <Gordon Steam Shipping Co. Ltd.» con la que navegó hasta 1913 cuando fue adquirido por <G. Vitulli Montaruli> de Génova.

El <Giulio Cesare> navegaba de Barry a Génova con un cargamento de carbón. El lugar en el que tocó su casco no está claro. En las noticias de prensa, siempre, escriben que chocó contra una roca y que tuvo lugar fuera de cabo Trafalgar. Curiosamente, en ningún medio, nombran La Aceitera. Así que suponemos que tuvo que tocar con algún bajo cercano a ese cabo. Por ejemplo, <The Dundee Courier> lo relata así:

«”Feb. 17.- Italian steamer Giulio Cesare, from Barry for Genoa, struck a rock and foundered off Cape Trafalgar. All aboard werw landed at Cadiz.”» [del translate Google: «” 17 de febrero.- El vapor italiano Giulio Cesare, procedente de Barry con destino a Génova, chocó contra una roca y naufragó frente al cabo de Trafalgar. Todos a bordo desembarcaron en Cádiz.”»] Fuente: <The Dundee Courier>, 19 febrero 1923. Hemeroteca Digital, BNA.

En España, el <Diario de Cádiz> recoge con bastante detalle este naufragio: «”A las siete de la mañana, el buque náufrago, que se llama <Julio Cesare>, de más de 5000 toneladas, debido a la densísima niebla perdió el rumbo, viniendo a chocar con una roca en cabo Trafalgar, frente a Conil, abriéndosele tal brecha en la proa, que dio lugar a que el buque se anegara, hundiéndose paulatinamente hasta desaparecer en las aguas. / Cuantos esfuerzos hizo la tripulación fueron inútiles, por lo que pidieron auxilio con las señales dispuestas, acudiendo en favor del buque náufrago, el vapor pesquero español <Enrique Veiga>, de la compañía de Pujales, barco que muchas veces trae pesca a Cádiz.”» Fuente: <Diario de Cádiz>, viernes 16 febrero 1923. Hemeroteca Biblioteca Provincial Cádiz. 

Buque de pasajeros <Giulio Cesare> de la compañía Italia, entró en servicio en 1922 (193 m de eslora); realizaba servicios de línea regular entre Italia y Sudamérica. Fuente: "Barcos tricolores en los mares del mundo", en "Pueblos y países", vol. 6, A. Mondadori, Milán, 1934. Wikipedia, la enciclopedia libre.

Hay datos muy interesantes: que chocó con una piedra en el cabo Trafalgar y qye fue frente a Conil. Sin embargo, el cabo Trafalgar, en absoluto, está frente a Conil.

Por otra parte, las primeras informaciones generan una tremenda confusión. En Italia, durante esos años, convivían el vapor que nos ocupa y un gran transatlántico del mismo nombre. En un principio se creyó que, el buque que se había hundido fue el de pasajeros. <La Voz> aclara esa confusión inicial:

«”Se creyó de momento que el vapor naufragado era el gran transatlántico italiano de ese nombre. Por la noche llegaron noticias ya más concretas. El vapor hundido no era el transatlántico <Giulio Cesare>, actualmente en aguas de América, sino otro buque de igual nombre y matrícula que desplazaba 5000 toneladas.”»

Más adelante, la redacción del texto ofrece un dato que podría matizar el lugar del hundimiento:

«”El naufragio ocurrió cerca del cabo de Trafalgar, por haber chocado el buque con una roca. El <Giulio Cesare> se hundió totalmente.”» Fuente: <La Voz>, sábado 17 febrero 1923. Hemeroteca Digital, BNE.

“Recorte” de la matización de la noticia. <La Voz>, sábado 17 febrero 1923. Hemeroteca Digital, BNE.

Ya no es en el cabo Trafalgar, sino cerca y contra una roca. Este dato es interesante para que, cuando hablemos del supuesto pecio del <Giulio Cesare>, podamos argumentar nuestra hipótesis. Por su parte, la prensa del Reino Unido y Francia hablan de que fue fuera del cabo Trafalgar y que, según declaran los supervivientes, chocaron con una roca ¿aislada?:

«”The steamer Giulio Cesare, wrecked off Cape Trafalgar, was an Italian cargo boat, bound from England for Genoa with coal. Thirty survivors in five boats werw rescue and taken to Cadiz.”» [del translate Google: «”El vapor Giulio Cesare, naufragado frente al cabo de Trafalgar, era un carguero italiano que se dirigía desde Inglaterra a Génova con carbón. Treinta supervivientes en cinco botes fueron rescatados y trasladados a Cádiz.”»] Fuente: <Nottinghan Evening Post>, sábado 17 febrero 1923. Hemeroteca Digital, BNA.

Vista de la dársena del puerto de Cádiz. Los náufragos italianos contemplaron esta visión de la ciudad. Fuente: colección de Alejandro Gandul

De la prensa francesa destacamos este párrafo:

«”Le naufrage es dû au choc contre un rocher, d´après les déclarations des rescapés.”» [del translate Google: «”El naufragio se produjo por la colisión con una roca, según los servicios de emergencia.”»] Fuente: <Excelsior>, domingo 18 febrero 1923. Hmeroteca Digital, BNF.

Los treinta náufrago alcanzan Cádiz y son atendidos por el cónsul de Italia. Días más tarde, tal como cuenta el <Diario de Cádiz>, parten hacia Italia:

«”Náufragos. Para Barcelona marcharon desde donde seguirán para Génova, los náufragos del vapor italiano <Julio Cesare>, que hace pocos días se hundió frente a Conil.”» Fuente: <Diario de Cádiz>, miércoles 21 febrero 1923. Hemeroteca Biblioteca Provincial Cádiz.

Desafortunadamente no se ha hallado el expediente del naufragio de este buque. Seguramente habría aportado los datos suficientes para saber dónde se perdió. Sin embargo, los detalles que aporta la prensa, nos acercan a identificar los restos del <Giulio Cesare>, como los de un pecio que, habitualmente, es visitado por los centros de buceo de Conil.

Preciosa imagen del cigüeñal, y en el centro, la biela. Esta parte de la máquina es la del cilindro de baja presión. La biela está elevada, lo que quiere decir, que se encontraba en fase de exhaustación de vapor. Foto: Alejandro Gandul.

¿EL PECIO HOY?

Primero hay que valorar que el naufragio tuvo lugar con una niebla espesísima lo que, indudablemente, impidió a los tripulantes determinar el lugar donde tocó el buque. Recordemos que, finalmente, queda claro que la causa del hundimiento fue una roca que estaba por fuera del cabo Trafalgar. Además, tuvo lugar frente a Conil lo que descarta, definitivamente, cabo Trafalgar y, en consecuencia, La Aceitera.

El posible pecio del <Giulio Cesare> es conocido como <el vapor de Marcelo>, o <la piedra de Marcelo>, nombre que se corresponde con el del pescador conileño que descubrió esos restos. [*]

Se encuentra a unas tres millas frente a Conil, a una profundidad media de unos 28 metros y a su alrededor no hay escollos. Sin embargo, como a media milla encontramos el bajo de la <Piedra que Revienta>; dos picos de piedra aislados, con una bajamar escorada de, sólo, 2 metros. 

Vídeo de inmersión en <el vapor de Marcelo>, por Alejandro Gandul Hervás. Duración 2:49 minutos. 

<Diario de Cádiz> cuenta que el buque se hundió, paulatinamente, tras tocar una roca. Este dato, junto con que fue frente a Conil y fuera de cabo Trafalgar, podría coincidir con el naufragio de un vapor que impacta contra la <Piedra que Revienta> y que, más tarde, se hunde. Fondeados sobre estos restos comienza una inmersión apasionante.

Esta gran rueda está en la máquina y su función, al girarla, era mover los excéntricos para dar avante o atrás. Foto: Alejandro Gandul. 

Se trata, sin duda, de un gran vapor cuya eslora ronda los 100 metros. Cuando se bucea con un carrete guía, muy útil por la turbidez de las aguas y las dimensiones del pecio, es lo que nos indica la longitud del cabo utilizado. Es un auténtico recorrido por el tiempo pues, a pesar de haber sido desguazado en gran parte, sí que conserva más estructura que otros vapores que han servido como suministro de chatarra. Basta nombrar su máquina de triple expansión, enorme y majestuosa, pues se distinguen perfectamente sus cilindros, soportes, bielas y cigüeñal.

Horno y el cenicero de una de las calderas. Foto: Alejandro Gandul. 

Una auténtica delicia observarla e imaginar a la tripulación faenando a su alrededor. Bucear cerca es como recorrer un enorme corazón que parece que va a comenzar a funcionar de nuevo. Al lado de sus calderas. Igualmente impresionantes, muestran sus hornos abiertos y, a su alrededor, variadas válvulas y tuberías que comunicarían el agua y vapor a presión.

Ya tenemos un par de datos que coinciden con características del <Giulio Cesare>: eslora y máquina de triple expansión. Seguimos hacia la proa. Tras pasar las enormes calderas, llegamos a una zona que es, básicamente, una acumulación de chapas, hierros retorcidos e incluso partes de costado con sus remaches. Sí que se pueden distinguir algunas bitas y molinetes de las plumas de carga. En vano, la vista trata de entender ese caos y el paso de los hombres por entre esos hierros.

Tras el volante de inercia, hacia popa, parte el eje de transmisión de la hélice. Foto: Alejandro Gandul. 

Llegados a la proa, que sólo conserva la parte de su roda, el paso de los años y su peso la ha dejado tumbada sobre su amura de babor. Es posible atisbar en su interior, hoy refugio de multitud de peces. Regresar hasta la popa, en un buceo normal, es complicado, pero la escritura nos permite ciertas licencias sobre el perfil de la inmersión.

Volante de inercia. Al fondo, la máquina. Foto: Alejandro Gandul. 

Situándonos de nuevo en la máquina podremos descubrir, impresionados, en su parte inferior el cigüeñal. Rodeando la máquina hacia popa, a pesar de la neblina que nos rodea y tras pasar el volante de inercia, podremos seguir hasta alcanzar su hélice. Durante este recorrido veremos pescantes de botes y fuera del pecio algunas piezas caídas de los candeleros. Esta zona se encuentra, igualmente, muy despojada de estructura hasta que alcanzamos la popa, es un deleite el encuentro con una gran hélice de respeto depositada sobre la chatarra y oculta en parte.

La popa con su hélice se encuentra en posición de marcha, el timón ha cedido y está algo caído a estribor. También se puede ver el sector del timón fuera de su posición. Esta zona, al igual que la proa, es la única del pecio que mantiene algo de su interior.

Vista de una de las palas de la hélice. Foto: Alejandro Gandul. 

Pensamos que este pecio puede ser el <Giulio Cesare>. Nuestra hipótesis se basa en que el buque tocó una roca fuera del cabo Trafalgar y frente a Conil (La Piedra que Revienta) y se hundió lejos de ella (el buque siguió navegando un trecho hasta hundirse). Las dimensiones y tipo de máquina también coinciden y, muy importante, por la zona no consta ningún otro hundimiento con esas características.

Timón del buque. Foto: Alejandro Gandul. 

NOTA: [*] Ciertamente el descubridor fue el pescador Juan Camacho, alias “Marcelo”, apodo que había heredado de un tío con dicho mote [Gracias a Pepe Gil, Rodrigo Sánchez Cifuentes y José Muñoz por esta información].

*** Fuente: BAJO LAS COLUMNAS DE HÉRCULES: naufragios de vapores mercantes, Cádiz y Ceuta, 1837-1939”Alejandro Gandul Hervás. Ediciones Suroeste, 2024. ISBN: 978-84-122907-8-3.  

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