jueves, 28 de agosto de 2025

CONIL Y LA JANDA LITORAL EN LA PREHISTORIA (2006) // Primera parte // ANTONIO SANTOS GARCÍA [1], historiador.

Tan sólo se respeta aquello que se conoce”

I. Vargas

«” Desde comienzos del siglo XX era conocida la riqueza dolménica y de pinturas pos-paleolítica del entorno de la Laguna de la Janda y también que esta comarca estuvo poblada desde épocas muy antiguas. Gracias a los trabajos realizados en los últimos años por un equipo de investigadores de la Universidad de Cádiz (Proyecto de investigación <La ocupación prehistórica de la campiña litoral y banda atlántica de Cádiz>, dirigido por Don JOSÉ RAMOS MUÑOZ [2]) vamos llenando poco a poco el vacío de información. Se han realizado sólo prospecciones superficiales, pero ello ha permitido documentar la riqueza de yacimientos prehistóricos en la Janda Litoral. Ahora sabemos que su ocupación humana data al menos de 30.000-200.000 años y tiene continuidad durante la prehistoria.

1. LA ÉPOCA DE LOS CAZADORES-RECOLECTORES

El PALEOLÍTICO es la etapa más larga de la historia, en la que se produce la aparición y evolución del hombre. En la actualidad conocemos en la Janda Litoral UNA DOCENA DE YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS de esta etapa, sin restos humanos asociados. En general, las sociedades cazadoras-recolectoras del Pleistoceno tienen una economía depredadora, con tecnología que no sobreexplota el medio natural. Se trata de sociedades igualitarias, agrupadas en <bandas>, con un modo de vida nómada y distribución de tareas por sexos y edades.

Los primeros homínidos salieron de África hace más de un millón de años, para unos el HOMO ERGASTER, para otros el HOMO ANTECESOR (de Atapuerca); otros siguen llamándolo HOMO ERECTUS (aunque debemos considerar a éste último su ascendente africano). Probablemente nuestros antepasados entraron a Europa no sólo por Oriente sino a través del Estrecho de Gibraltar (los yacimientos de la depresión de Guadix-Baza, Granada, superan el millón de años). En nuestra comarca su presencia sólo está documentada desde hace unos 250.000 años. La movilidad de estos grupos humanos del PALEOLÍTICO INFERIOR es bastante restringida y sus instrumentos están vinculados principalmente al <despiece> de animales. Se trata ya de hombres carnívoros pues, además del continuado aprovechamiento de los recursos vegetales, practicaron el carroñeo o la caza. Su aspecto es ya más moderno, dominan el fuego y viven en torno a puntos de agua (ríos, lagunas, …) en condiciones naturales o medioambientales benignas (clima templado, con cortos períodos fríos o glaciales).

[Sólo para ambientación, no perteneciente al artículo original] Homo Ergaster alimentándose de un Sivatherium es una fotografía de Science Photo Library que fue cargada el 7 de octubre de 2018. Fuente: “pixels.com”. 

En la Janda Litoral los yacimientos son de tres tipos: en TERRAZAS ALUVIALES (río Salado, Barbate y Almodóvar), DEPRESIONES LACUSTRES (entorno de la laguna de la Janda) y FORMACIONES COSTERAS. Desde el Pleistoceno Medio se multiplican los instrumentos de trabajo de tecnología ACHELENSE (bifaces [3], raederas, cuchillos de dorso, raspadores), hechos con materias primas locales (guijarros). Se conocen varios yacimientos en Conil (El Puntalejo, Cerro Jandilla) y Barbate (Playa de los Bancos, Caños de Meca, Fuente del Viejo o Virgen de la Oliva).

Con el Neandertal u HOMO NEANDERTHALENSIS comienza el PALEOLÍTICO MEDIO (100.000-25.000). Estamos ante un hombre ya plenamente moderno, con preocupaciones espirituales y conciencia social, que consolida el modo de vida cazador-recolector. En esta época existió ya, sin duda, una ocupación social del territorio. Los neandertales pervivieron en el centro y sur de la Península Ibérica hasta hace 25.000 años, coincidiendo durante varios miles de años con el hombre actual.

Bifaces achelenses. 

En esta etapa continúa la ocupación de la banda atlántica en los acantilados costeros de Conil y Barbate o en las terrazas de los ríos. En los útiles predomina ahora el SÍLEX (procedente de la Subbética), frente a las materias primas locales, lo que nos habla de la mayor movilidad de estas bandas. Sus herramientas están asociadas a la caza (puntas MUSTERIENSES) y a las actividades domésticas (raederas, raspadores, denticulados, …). Se conocen varios yacimientos de tecnología musteriense en Conil (El Puntalejo, El Roqueo, Río Salado) y Barbate (en los sitios reseñados). ”»

[Sólo para ambientación, no perteneciente al artículo original] Bifaz achelense procedente de Saint-Acheul, Francia. Fuente: Didier Descouens, Wikipedia, la enciclopedia libre. 

NOTAS del transcriptor:

[1] Antonio Santos García.- Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla en 1979. Profesor de Historia en el IES La Atalaya de Conil entre 1993-1996 y 2002-2018, donde impartió clases de Historia de España, Historia del Arte y Patrimonio Cultural de Andalucía. Coordinador de la Asociación La Laja, Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil entre 2002-2008 y del Boletín La Laja entre 2002-2010. Ha escrito una historia de Conil de la Frontera (Diputación de Cádiz, 1988), Patrimonio Cultural de Conil de la Frontera (GDR Litoral de la Janda, 2007) y Conil y las almadrabas en el siglo XIX (Ayuntamiento de Conil, 2015), además de artículos y colaboraciones diversas en otros libros y revistas. En la actualidad, centra su interés en la historia de las almadrabas del Golfo de Cádiz. Fuente: “conilhistoria.com”.

Antonio Santos GarcíaFuente: “conilhistoria.com”. 

[2] José Ramos Muñoz (Torre del mar, Málaga, 14 octubre 1960).- Licenciado en Historia por la Universidad de Málaga y Doctor en Historia por la Universidad de Sevilla. https://produccioncientifica.uca.es/investigadores/113257/detalle

[3] El bifaz es una herramienta lítica prehistórica que servía para cortar, raspar y perforar otros materiales. Se trata de una piedra de gran dureza, generalmente sílex, que es tallada por ambas caras hasta conseguir una forma triangular con una base semicircular. Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

[CONTINUARÁ el próximo 8 septiembre 2.025]

Fuente: Boletín 6 “LA LAJA” (Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil), marzo 2.006, p.p. 25-32.  

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