lunes, 25 de mayo de 2026

UN VICECÓNSUL DE DINAMARCA EN CONIL (1859).

En el siglo XIX muchos países no podían tener diplomáticos profesionales en cada pequeño puerto; así que nombraban vicecónsules honorarios en lugares estratégicos. Éstos no eran extranjeros, sino vecinos influyentes del lugar, con formación en derecho o comercio, y buena reputación. Francisco Manuel Borrego Lobatón, era hijo de Gregorio Borrego y Salado y de María Jacinta Lobatón Sánchez, quizás la familia de mayor patrimonio en aquel entonces en Conil. Las almadrabas de atún y la producción de salazones, generaban un intenso comercio marítimo con el Mediterráneo y algunos países del norte de Europa. Entre las funciones del vicecónsul estaban: proteger los intereses comerciales del país representado, ayudar a los marineros o comerciantes, mediante contratos, cargas o naufragios, siendo de hecho un intermediario legal y administrativo. El caso como el que nos ocupa no fue único, y, en esta Villa, se dieron otros ejemplos de vecinos que desempeñaron el cargo a lo largo de ese siglo. 

El vicecónsul en su despacho. Fuente: Imagen creada por ChatCPT. 

«”Asimismo S.M. se ha servido otorgar la autorización de costumbre a D. Antonio Romero Morales y a D. Nicolás Ballester, nombrados VICE-CÓNSULES de las Dos Sicilias en Águilas y en Vinaroz; a D. Felipe Barron, de Inglaterra en Almería; a D. Pedro Lipos González, de Portugal en Vivero: A D. FRANCISCO MANUEL BORREGO, DE DINAMARCA, EN CONIL Y VEJER; y a Mr. Axel Patrik Francke, de Suecia y Noruega en Matanzas.”» 

*** Fuente: “EL CONCILIADOR: diario político y literarioaño I, núm. 39, Madrid, martes 23 de agosto de 1859. Hemeroteca Digital, BNE.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario