sábado, 16 de mayo de 2026

15/36. “LA FUERZA DE UN PRIMER AMOR”, por LUIS BRICEÑO.

 «”Ansaldo quedó al principio turbado de tal suerte, que no acertó a pronunciar ni una sola palabra. Tales fueron la confusión y el desconcierto que las manifestaciones de María y, en especial, su resolución final, produjeron en su mente.

Después sintió en su ánimo una gran sensación de flaqueza y debilidad; bostezó varias veces y le zumbaron los oídos; le invadieron un copioso sudor frío y una angustia incontenible, y fue a parar a tierra, como cae al suelo un bulto cualquiera, que ha perdido el equilibrio o la estabilidad.

Al ruido que produjo la caída, se asomó la dueña principal de la venta, y a los gritos de alarma de la misma, acudieron su esposo y unos clientes del establecimiento, trajineros de mercancías, que recogieron al desvanecido, conduciéndole bajo el alpende existente en la fachada principal del edificio, donde le sentaron, al fresco, en un sillón, rociándole la cara con agua fría, a ver si le pasaba el vahído. Mas como el remedio no fuera todo la eficaz que que demandaba el deseo de todos, fue avisada la familia, acudiendo en primer lugar la madre, que con el calor de su cariño pretendió obtener lo que no pudo la impresión del agua fría.

Trasladado a la casilla de peones camineros -su verdadero domicilio, según sabemos- y puesto en su lecho, unas repetidas aplicaciones de vinagre de yema -otro de los remedios al alcance de todos, en aquel medio- a la nariz, le hicieron recuperar el conocimiento, aunque bajo la fatiga de una respiración violenta, que envolvía un quejido en cada una de ellas.

[Ambientación] Ansaldo aparece desvanecido en el suelo. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

Alarmados por el accidente, tanto los familiares como los dueños de la venta, se decidió enganchar el quitrín [1] del servicio de la misma y que uno de los clientes de confianza marchara a la ciudad, por el médico de la casa.

Afortunadamente, aseguró el galeno, luego de un reconocimiento minucioso del enfermo, que no era cosa de cuidado. Todo se reducía a una a la consecuencia de una fuerte impresión moral -mal de amores- fácil de vencer.

Efectivamente. Unas simples aplicaciones del éter y unas fricciones de piernas habían sido bastantes para hacer recobrar el conocimiento al paciente, aunque entonces se quejara de fuerte dolor de cabeza y de palpitaciones aceleradas y violentas del corazón.

Simple impresión nerviosa . Unos papelillos de dos en dos horas, dos cucharadas al día de agua de azahar, unos sinapismos [2], y unas breves y sencillas instrucciones y ... en paz.

Tranquilizada a la familia del paciente y, por ende, sus vecinos; en práctica eficiente el plan trazado por el facultativo, y conjurado el peligro que el accidente hubiera podido tener, cada cual se reintegró a sus habituales quehaceres, comentando a su modo el mal repentino del encargado de los servicios de mostrador en la venta y su posible origen.

Sólo una persona quedaba inquieta e intrigada: la madre del enfermo.

-¿Qué habría ocurrío? -se preguntaba a solas con sus preocupaciones y con su desasosiego-. ¿Por qué -continuaba, hablando consigo misma-, so pretexto de no dejar sola la venta, y para que pudieran hacerlo sus padres, no había acudío María a interesarse personalmente por la salú del enfermo? Allí no había dúa de que existía algo que averiguá y tal vez algo torcío que enderezá.

Mas no duraron mucho sus cavilaciones. Aquella misma noche, ya tarde, cuando todos descansaban y ella sola -la madre- velaba el sueño del ser querido, la mejoría del mismo, en incontenido desahogo de su alma lastimada y dolorida por la clara y rotunda negación de la amada, a corresponderle, se lo confesó paladinamente:

-Madre -exclamó el paciente, notando cerca de sí a la que le dio el ser, con la sofocante voz del que se asfixia-, me ha rechazado completa y terminantemente. No me quiere. Me lo ha dicho con el mayor desparpajo ... No pudo seguir: le ahogaban la pena y la rabia.

[Ambientación] Los primeros cuidados son aplicados con los consejos del médico. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

-No te apures, hijo mío. Sosiégate. Me alegro que me lo hayas hecho sabé. Ya conozco tus males. Cálmate. Déjame obrar. Tú no sabes de lo que es capá una madre, por el bien del hijo al que tanto quiere. Tranquilízate. No tengas apuros ni cuidaos. Por mi edá y por mis trajines, me creo conocé al mundo que nos rodea. Conozco bien al padre. Conozco bien a la madre. Conozco, también, a la niña. Son personas que, como las demás, tienen su flaco. Por ahí serán mis ataques. Confío en triunfá y creo que triunfaremos.

-¡Madre, madre, qué buena eres! ¡Qué gran consuelo llevas a mi pobre corazón! -exclamaba el infeliz paciente, llorando de dolor y ... ya de esperanzas.

-Llora, hijo mío, llora y desahoga tu pecho.

-¡Si Dios quisiera! …

-¡Querrá, sí! Pídeselo en las oraciones que te hemos enseñao y en las que ahora has aprendío.

-¡Qué alusión, madre! ... Ella dice que no; ¿pero me habrán quitado la plaza? ... ¡Es tan listo y se explica tan bien! ...

-Me das una idea que ya rebullía en mi mente. Sí; puede que tengas razón. Es posible que la insensata se haya dejao ganá por la labia de ese truhán, que él mismo confiesa que no sabe quién es, ni quienes fueron sus progenitores. Es dable que hayas dao en el clavo. Pero descuida. Yo los celaré con cuidao y disimulo y ¡guay! de él y ¡guay! de ellos si esta dua maldita se convierte en realiá.

[Ambientación] La madre, solícita, cuida de su hijo, Ansaldo. Fuente: Imagen creada por ChatGPT. 

-¡Madre, déjame esto último a mí!

-No, daño de los de tu mano, no. Déjame a mí. Yo sabré lo que hacé.

-¿Entonces? …

-: a descansápa que te restablezcas pronto, que es lo principá.

-¡Descansar! ...

-Sí, hay que descansá y recobrá pronto la salú. Así quea más pronto libre pa el desarrollo de mis planes. A descansá.

Un gallo ha cantado, cercano, interrumpiendo el solemne silencio del la naturaleza.

Después del desahogo del diálogo sostenido entre la madre y el hijo, ha renacido, abundante, la tranquilidad en aquellos espíritus.

La madre ha suministrado al hijo uno de los papelillos del plan medicinal.

El gallo ha dado otra cantada.

Por un intersticio de la ventana de la alcoba del enfermo, ha penetrado un pequeño resplandor de las primeras claridades del nuevo día.

Ansaldo, parece descansar.

La madre, vestida, acaba de coger el sueño.

En las ramas de los árboles, inmediatos al edificio, se ha sentido el trinar se un pajarillo.

Son las primeras notas del himno con que las aves canoras reciben al nuevo día.”»

NOTAS DEL TRANSCRIPTOR: [1] Quitrín.- Carruaje de dos ruedas, tirado generalmente por una sola caballería sobre la que va montado el cochero, con armazón abierto por la parte delantera y una fila de asientos cubierta por una capota. Fuente: Diccionario Histórica de la Lengua Española. // [2] Sinapismo.- Cataplasma hecha con polvo de mostaza. Fuente: Diccionario de la RAE. // 

CONTINUARÁ CON “COVALECENCIA”, el 30 mayo 2026. 

*** Fuente: “LA FUERZA DE UN PRIMER AMORnovela de notorio matiz ingenuo, de escasa traba episódica y de carácter sentimental”, por Luis Briceño Ramírez, p.p. 83-87Diario Jaén, Talleres Gráficos, s/f. 

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