sábado, 20 de febrero de 2021

“PIRULINES Y COTORRITAS”, COMPARSA (1993).

Reseña de la participación de esta agrupación, bajo la dirección de Diego Guerrero, en la fase final del concurso celebrado en Jerez, en el Club Nazaret, junto con otras como, “Tras la lluvia”, de Jerez, “Encantamiento”, de El Puerto, semifinalista en el Falla, y las chirigotas “Los chorizos del bosque”, de Arcos, “Caballos, el cochero nuevo” y “El que lo coja pa él”, de Cádiz las dos últimas. Desconocemos la clasificación.

Club Nazaret, Jerez de la Frontera.

Fuente: “ABC”, del 20 de febrero de 1993.

Vídeo de una actuación:



viernes, 19 de febrero de 2021

LA ARQUITECTURA TRADICIONAL-VERNÁCULA II.

El recinto amurallado: casas y patios

El recinto amurallado es la zona de mayor calidad ambiental, con manzanas de gran superficie, calles estrechas y usos fundamentalmente residenciales, sustituidos por terciarios en los últimos años. Existen edificios de interés arquitectónico, con renovaciones puntuales de fines del s. XIX y comienzos del XX. En dicho ámbito se encuentran las dos tipologías características de la edificación tradicional de Conil: las viviendas unifamiliares y los patios.

Vivienda unifamiliar en la Plaza de España, estilo neobarroco, familia Iglesias Pérez, construida en 1944, por el arquitecto Francisco Pérez Bergalí. Fuente: “50 AÑOS DE ARQUITECTURA EN ANDALUCÍA: 1936-1986”, Víctor Pérez Escolano, María Teresa Pérez Cano, Eduardo Mosquera Adell y José Ramón Moreno Pérez; fotografía Javier Andrada. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Juan de Andalucía, 1986.

Fachada transformada para nuevos usos en la Plaza Santa Catalina. Autor: R.C. López, 11 marzo 2020.

Detalle cancela entrada vivienda calle Cádiz 1. Autor: R.C. López, 12 marzo 2020.

Las viviendas unifamiliares están ordenadas sobre un patio central privado, a veces cubierto por una superficie acristalada o por un toldo en verano, que evita el calentamiento solar y permite aprovechar los vientos que soplan de forma casi permanente. Además, suele existir en la parte posterior otro patio en el que se sitúan los servicios de la vivienda: lavaderos, almacenes, corral de pequeños animales domésticos e incluso lavabos y retretes. Dentro de esta tipología se pueden distinguir, en función de la superficie, dos categorías sociales.

Bar la Parada en el bajo de la casa del “Peoro”, 1932-34. Colección Juan Bermúdez (Scard Bermos).

Portón y casa-puerta de la Tertulia, calle Gral. Gabino Aranda 12. Autor: R.C. López, 11 febrero 2006.

a) Las más lujosas son construcciones de dos plantas y excepcionalmente tres (dos plantas, con entresuelo o ático), con signos externos de prestigio en la composición de las fachadas y gran superficie edificada. Destacan algunas casas barrocas del siglos XVII ó XVIII y casas burguesas del s. XIX o de comienzos del s. XX, bastante numerosas en la zona central del Conjunto Histórico, entre la plaza de España y Santa Catalina. Se trata de edificaciones con mayor lujo en sus fachadas (piedra ostionera, pilastras, molduras, salientes cornisas, remate almenado...) y mejores materiales de construcción. Con respecto a la distribución interior, en su planta baja tenían casapuerta, patio central o lateral, habitaciones para pasar el día, sala cocina y comedor; y en la parte superior los dormitorios. Los suelos suelen alternar loza de Tarifa, solería hidráulica y ladrillo tosco.

Plaza de España, s/f. Colección Juan Bermúdez (Scard Bermos).

Balconada vivienda calle Hospital. Autor: R.C. López, 11 febrero 2006.

b) Hay otro tipo de viviendas, más modesta, del agricultor o de la pequeña burguesía. La puerta de la calle da a un zaguán o casapuerta con entrada a un comedor con ventana y reja a la calle. La casapuerta se abre, mediante arco, a un gran patio a veces con suelo de chinos, desde donde una escalera sube al soberao techado con tejas; en el hueco de la escalera hay una covacha o carbonera. Las dependencias de la casa (comedor, alcobas, cocina) se sitúan en torno al patio, en donde hay, adosadas a la pared, dos pilas para lavar la ropa y un pozo medianero o no con el patio contiguo. En el patio principal solía haber arriate para geranios y algún árbol. Algunas poseían también un corredor superior sobre techo de vigas de madera, al que se abren alcobas, comunicadas entre sí. Junto a la cocina está la entrada a un “patinillo”, patio trastero o corral que albergaba los lavaderos, el retrete, las cuadras y el granero, con escalera de mano para subir a la “troja”. El techo de la cuadra, casi una azotea, servía para tender la ropa. Algunas de estas casas, que en un principio fueron unifamiliares, terminaron convirtiéndose durante los siglos XIX y XX en patios de vecinos, debido a particiones o a su uso de alquiler.

Vivienda calle Alta 27. Autor: R.C. López, 11 febrero 2006.


Los animales disponía de sus cuadras en las mismas viviendas. Fuente: Juan Manuel "El Mirlo", sin data.

Los patios de vecinos tienen en Conil una larga tradición, que se remonta a los siglos XV y XVI. Eran por lo general amplios, alegres y floridos, muchos pavimentados de chinos, ladrillo o con baldosas de distinto color en disposición ajedrezada. En ocasiones tenían galería corrida superior sobre soportes de madera que daba lugar a un porche o espacio cubierto en planta baja. En los antiguos patios se aprecia la voluntad y la necesidad de compartimentar o dar discontinuidad al espacio, con cierta dosis de misterio, que les hacía ganar no sólo en intimidad sino que les otorgaba también calidad, dando lugar a rincones, pasos y pasadizos, cuya variada, rica ambientación y volumetría es difícil de describir. Recorriendo estos espacios, a veces laberínticos, era fácil penetrar inadvertidamente en una casa o en un espacio privado, dado que las fronteras entre lo público y lo privado no estaban claramente señaladas, sino por un código sutil y muchas veces inapreciable para el extraño, que sólo la costumbre es capaz de distinguir y descifrar.

En la calle Ancha, hacia 1965. Patio de vecinos con pozo común, junto a la pared, los tiestos con plantas adornan la entrada de la casa, mientras la luz, lo invade todo en este rincón de Conil. Colección particular Martín Caro. “Conil en la Memoria”, p. 87, 2004.

Un patio típico de la localidad, hacia 1970. Claveles y geranios resaltan sobre el blanco de la cal, siempre presente en los patios del sur. A la izquierda, desgastadas, las viejas escaleras que llegaban hasta el “soberao”. Colección particular Martín Caro. “Conil en la Memoria”, p. 88, 2004.

Estas viviendas, con servicios comunes y sin comodidades, adaptadas al terreno en cuesta, eran también lugar de reunión y relación, no de tránsito; ágora popular que incitaba al diálogo, al descanso, la tertulia o el comadreo. A veces en una habitación dormía toda una generación (obreros, pescadores, albañiles), que con sus propios medios fue moldeando un tipo muy original de hábitat. La interpretación de volúmenes, escaleras, cubiertas o azoteas impregnaba a estos patios de autenticidad. Otros elementos del conjunto son las rejas, arcos y arquillos, poyos, guardapolvos o voladizos. Las flores, casi imprescindibles en los exteriores, sobre poyos o pozos, en medio de las calles, escaleras o zaguanes, colgadas de la pared en macetas o en el suelo, formaban una estampa característica. Y la cal que, tras cubrir fachadas e interiores difuminando aristas, se extendía por todas partes.

Vista de un patio de vecinos con pozo y pila común, hacia 1967. Se puede apreciar el popular lavadero de madera. Colección particular Martín Caro. “Conil en la Memoria”, p. 89, 2004.

El deficiente planeamiento municipal determinó la desaparición de los patios. La permisiva política de usos (locales para pubs), el proceso de abandono (traslado de la población y cierre especulativo, seguido del derribo y la edificación de nueva planta) y las numerosas alteraciones (agregación de cuartos, elevación en altura...) están culminando hoy en la desaparición de este tipo de hábitat.

Un patio de Conil, hacia 1970. Colección particular Martín Caro. “Conil en la Memoria”, p. 90, 2004.

De esta rica arquitectura popular, con origen en diversas épocas, nos van quedando sólo restos descontextualizados, muchas veces en estado de lamentable abandono o muy alterados, faltos de conjunto y armonía: casapuertas, pozos y lavaderos, carboneras, arquillos, poyetes, guardapolvos... Vestigios maltratados del viejo Conil.

Según datos del Avance del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Conjunto Histórico (PEPRICH) de Conil, las tipologías tradicionales de casa patio y patio de vecinos suponen un 50% de la vivienda del Conjunto Histórico intramuros y menos de un 15% en el área extramuros, representando apenas un 29% de todo el Conjunto.


TIPOLOGÍAS DE LA EDIFICACIÓN

Casas-patio

Patios de vecinos

Vivienda

arrabal

Vivienda en bloques

% Casas y patios

1ª Cat.

2ª Cat.

Centrado

Corredor

Zona Intramuros

28

59

41

24

4

142

50,6

Zona Extramuros

2

10

27

28

316

102

14,6

Total

30

68

68

52

320

244

28,9


Patio de vecinos, hacia 1969. Debajo de la escalera lo que pudo servir de anaferos. Colección particular Martín Caro. “Conil en la Memoria”, p. 91, 2004.

La gran mayoría de las casas patio conservadas se sitúan dentro de la zona amurallada, estando los patios de vecinos más repartidos intramuros y extramuros. En esta segunda área lo dominante es el caserío de arrabal, sin valores arquitectónicos y más reciente, cuyo interés no estriba tanto en la edificación sino en su original y compleja trama urbana.

Fuente: “PATRIMONIO CULTURAL DE CONIL DE LA FRONTERA”, Autor: ANTONIO SANTOS GARCÍA; Colaborador: FRANCISCO GONZÁLEZ UREBA; Coordinador: ANTONIO MUÑOZ RODRÍGUEZ; Director editorial: CARLOS ROMERO VALIENTE; Edita: G.D.R. Litoral de la Janda. 2007. 

jueves, 18 de febrero de 2021

EL VAPOR ITALIANO “LÍRICO” SE SALVA (1913).

Los meses de enero y febrero de este año fueron nefastos para la navegación de, al menos, en todos los mares que bañan las costas españolas, recogiendo la prensa multitud de naufragios, algunos de ellos con pérdidas de muchas vidas humanas, como el del vapor pesquero “Constantino Chiquia”, de Hondarribia, y otros con final feliz, además del de la reeña que se reproduce, como el del vapor “Mallorca”, con 115 persona a bordo, que se salvaron todas, de su choque contra las rocas en Ibiza.


Fuente: “ABC”, del martes 18 de febrero de 1913.


miércoles, 17 de febrero de 2021

RUTA MILENARIA DEL ATÚN: EMOCIONES (2013).

La Ruta Milenaria del Atún EMOCIONES pone en valor las distintas modalidades de turismo activo que se desarrollan en la zona, prestando especial atención a aquellas que tienen como entorno fundamental la mar y los espacios que nos aportan los Parques Naturales de la Breña y Marismas de Barbate, el del Estrecho y el de los Alcornocales. Una nueva forma de hacer turismo basado en un respeto absoluto a la naturaleza.
Las opciones son múltiples y su intensidad, ajustable. Rutas senderistas, actividades terrestres y prácticas deportivas marítimas: siempre encontraras una actividad ajustada a tus necesidades y gustos. El desarrollo de este turismo activo en la zona ha generado la creación de numerosas empresas especializadas que guiarán durante la práctica deportiva, desde la realización de cursos de distintos niveles – tanto de iniciación como de especialización- así como en el suministro del equipo necesario para un disfrute cómodo y seguro.


Fuente: “Ruta milenaria del atún: emociones”. Patronato Provincial de Turismo de Cádiz, 
9 de abril de 2013. Grupo de Desarrollo Pesquero Cádiz-Estrecho.

martes, 16 de febrero de 2021

KALENDARIO MANUAL Y GUÍA DE FORASTEROS DE MADRID.

Publicación de periodicidad anual, fundada en 1722 por Luis Félix de Miraval y Spínola, que ese mismo año obtiene el marquesado de Miraval, y Gaspar Ezpeleta, y que hasta 1734 se titula “Kalendario particular”. A partir de 1725 su impresor será Juan Sanz; después lo serán sus herederos, y desde 1730, Antonio Sanz, su sobrino, que en 1769 cederá los derechos a la Corona española a cambio de una pensión vitalicia. La colección más completa fue adquirida por la Real Academia de la Historia, y la que posee la Biblioteca Nacional de España comienza en 1744, estampado con privilegio que tiene Antonio Sanz, impresor del Rey y su consejo. En su portada se expresa que contiene los nacimientos de los reyes, reinas, los setenta miembros que componen el sacro colegio cardenalicio, los príncipes de Europa, los ministros que componen los tribunales de Su Magestad en sus reinos, con indicación de sus residencias particulares en Madrid.

En definitiva, se trata de una guía completísima de la Administración del Estado del antiguo régimen, con la indicación de sus órganos ejecutivos y consultivos (consejos reales, juntas), instituciones científicas y académicas y demás organismos y entidades que la monarquía española fue creando a lo largo del siglo dieciocho (entre estas la propia Real Biblioteca Pública, antecedentes de la Biblioteca Nacional de España, y las reales academias), con los nombres de los arzobispos y obispos de España y de las Indias, la composición de los tribunales (chancillerías y audiencias), relación de reinos y provincias y partidos, con los nombres de sus gobernadores, intendentes y corregidores.

Comienza con el calendario gregoriano, con el santoral de cada día y datos astronómicos, y contiene también el jubileo de 40 horas, así como datos estadísticos de matrimonios, nacimientos y fallecimientos de las parroquias madrileñas, y un resumen de los enfermos en sus hospitales. También otra sección sobre los días en que la corte se viste gala o los días en que vienen y parten los correos en la Estafeta General de Castilla en esta corte, o la relación de los caballeros del Toisón de Oro. Asimismo, incluirá los valores de las monedas españolas y sus valores de cambio con las más importantes de Europa.

Desde 1768 le acompañará el “Estado militar de España”, con portada propia, con los nombres de los capitanes y tenientes generales del Ejército de Su Magestad, mariscales de campo, brigadieres y oficiales de Marina, etc.

En la edición de 1767 comienza a incluir grabados, como los de Carlos III, los Príncipes de Asturias o el del Palacio de Aranjuez, y después los de Carlos IV y la reina Maria Luisa, para en el siglo XIX incluir los de Fernando VII y los de su hija, la joven reina Isabel II. Asimismo llegará a estampar una docena de mapas de España y planos de Tomás López y sus hijos.

En 1774 saldrá ya de la Imprenta Real de la Gazeta, incluirá las relaciones de caballeros de Carlos III, de catedráticos de los Estudios Reales, de embajadores y cónsules y vicecónsules del Rey en el extranjero, la cronología de los reyes de España o el calendario de las principales ferias. En 1790 ya incluye un índice, al final o al comienzo, y en el siglo diecinueve, las relaciones de la Real Orden de Damas Nobles, de las sociedades económicas o del Real Seminario de Nobles. Su volumen irá aumentando a lo largo de los años, desde el centenar hasta superar las cuatrocientas páginas.

Durante la invasión del ejército napoleónico, el kalendario no aparecerá en 1809 ni en 1810, y para 1811 saldrá de la Imprenta de D. Miguel Segovia, impresor de la Real Marina, desde la Real Isla de León, en Cádiz, elaborado por dos redactores de los que se encargaban de las principales guías de forasteros, de litigantes, de comercio y hacienda, y de guerra y marina, de Madrid, y se titulará Guía patriótica de España. Incluye una introducción narrando las dificultades que se dan para elaborarla y constará de dos partes. En la primera se dará cuenta del gobierno legítimo, de sus tribunales y estado militar, y la segunda, de los cuerpos y oficiales de los ejércitos residentes en Cádiz, así como de la relación de diputados de las Cortes, acompañada de un artículo. Las de 1812 y 1813 se titularán Guía política de las España, y es también impresa en Cádiz, la primera en la oficina de la viuda de Comes, y la segunda en la Imprenta Nacional. En este caso es elaborada por un solo redactor, e incluye unas efemérides patrióticas de los principales acontecimientos que se han venido producido durante la guerra contra los ejércitos franceses, y artículos introductorios a la relación del cuerpo legislativo, listado de diputados y del tribunal y secretaría de Estado de Cortes, poder ejecutivo, consejo supremo de Regencia, Consejo de Estado, embajadores y comandantes de los ejércitos. La de 1813 incluirá una addenda titulada Exércitos nacionales.

Al regreso de Fernando VII retornará de nuevo a su título anterior y a prácticamente a los mismos contenidos que publicaba durante el antiguo régimen, hasta que durante el trienio liberal modifica otra vez su cabecera y algunos de sus contenidos, al incluir de nuevo la relación de diputados a Cortes y las nuevas instituciones administrativas que el incipiente Estado liberal comienza a crear. En 1821 se titula Guía de forasteros en Madrid, y en 1822 y 1823 Guía política y militar, estampándose en la denominada Imprenta Nacional, antes Imprenta Real. Por su parte, el Estado militar de España, que venía publicándose conjuntamente con el kalendario, en 1821, 1822 y 1823 se titulará Estado de los ejércitos de la monarquía española.

El calendario para 1825 resulta, asimismo, interesante porque en las relaciones no aparecerán los “purificados”. Esta publicación seguirá editándose hasta 1837, cuando es sustituida por la titulada Guía de forasteros en Madrid, incluyendo los grabados de la reina gobernadora Maria Cristina y su hija, Isabel II, y dando cuenta de la nueva organización que el Estado liberal estaba creando, en sustitución a la del viejo régimen, por lo que el kalendario es una fuente de información básica para el conocimiento tanto de la evolución de la estructura estatal como de quienes eran titulares de sus numerosos órganos e instituciones, desde la monarquía absolutista e ilustrada del dieciocho hasta las primeras décadas de construcción del Estado liberal, con sus dos episodios más influyentes, el constituyente de las Cortes de Cádiz y su epígono del trienio.

Fuente: Biblioteca Digital Hispánica. Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España.


CONIL Y SU CORREGIDOR (1834).

Era, entonces, corregidor, Don Cristóbal González Trigueros.

Fuentes: “Calendario Manual y Guía de Forasteros en Madrid, para el año de 1834”. 

Para enterarnos, un poco, del papel de los corregidores, vamos a copiar la siguiente información que, al final, referenciaremos adecuadamente, para que cualquier lector interesado la pueda consultar:

Los corregidores señoriales, como todos los corregidores, son delegados del poder supremo del Estado (en este caso del estado señorial a cuya cabeza figuraba el Duque de Medina Sidonia, señor de Conil y de muchas otras localidades) en el seno de los cabildos municipales, que presidían. Su función era precisamente controlar, en defensa de los intereses de su señor, a las autoridades municipales que, aunque de nombramiento señorial, provenían necesariamente de las familias notables de la villa. Este control acababa normalmente siendo una negociación en que ambas partes salían beneficiadas, pues aunque el señor mantenía una posición de fuerza, sin embargo no le era práctico (o posible) recaudar sus rentas y gobernar la villa enfrentado a los notables del lugar. Ocasionalmente, sin embargo, se producían conflictos que desembocaban en pleitos judiciales o incluso en violencia (un caso en Conil).

El corregidor no era sólo administrador y presidente del gobierno municipal, sino también juez en primera instancia, en delegación de la jurisdicción señorial que, en el caso del estado de Medina Sidonia, estaba depositada en el Consejo del Duque. Estas sucesivas delegaciones resultaban bastante irregulares para el Derecho de la Monarquía, ya que se consideraba a los señores como corregidores perpetuos, en nombre del Rey, que les había cedido su jurisdicción. Por tanto, los corregidores señoriales, en puridad, no eran más que alcaldes mayores, delegados de su señor, y no podían tener tenientes subdelegados, lo cual, en la práctica, no era así, como veremos, pues hubo tenientes de corregidor en Conil y otras villas.

Hasta 1724 Conil de la Frontera no contó con corregidor propio, pues esta villa dependía del corregimiento de Chiclana, que delegaba su jurisdicción en algunos cargos locales -elegidos anualmente por el Duque de Medina Sidonia- como los alcaldes ordinarios o hasta el propio escribano del cabildo conileño. No conocemos a ciencia exacta el porqué de otorgar a Conil un Corregidor y separarlo del de Chiclana, ya que no hemos encontrado documentación que nos permita albergar alguna hipótesis. A partir de ese mencionado año, hasta la abolición de los corregidores señoriales después de la Guerra de Independencia, pasaron por el cabildo de Conil más de una veintena de corregidores.”

Fuente: “Los corregidores señoriales del ducado de Medina Sidonia en Conil de la Frontera (1724-1779). Estudio prosopográfico. F.J. Hernández Navarro, F.J. Campese Gallego y P. Ybáñez Worboys, p.p. 347 y 348, 2009. Baetica, estudios de Arte, Geografía e Historia. F. Filosofía y Letras. Universidad de Málaga.

* Resaltar que para la realización de este trabajo, los autores agradecieron la colaboración de, entre otros, a “… al historiador D. Francisco Javier Gutiérrez Núñez, a Dª Carmen Gomar Tinoco de la Diputación de Cádiz, a Dª Isabel González Ramírez del Archivo Municipal de Conil de la Frontera, al Juez de Paz de Conil D. Francisco González Ureba, ...”


Como ambientación, se reproduce retrato de Eustaquio Galavís y Hurtado, Corregidor de Santa Fe, pintado por Joaquín Gutiérrez, 1750.

lunes, 15 de febrero de 2021

CONIL EN EL MUNDO (1828).

Escueta descripción de CONIL: “villa de España, provincia y a 6 leguas Este de Cádiz y 2 Oeste del cabo de Trafalgar, con pesca de atún y sardinas. 5600 habitantes.” Para su situación en el mundo, da como referencias la ciudad de Cádiz y el cabo de Trafalgar. Menciona la existencia del otro CONIL, como “Lugar de España, en Canarias, en la isla de Lanzarote.” 

Fuente: “DICCIONARIO GEOGRÁFICO UNIVERSAL”, de M. Malte-Brun, París, 1828.


Detalle del “Mapa de Andalucía con las nuevas divisiones”, formado por Auguste Henri Dufour, geógrafo, París, 1837.


En la imagen se puede apreciar el molino de viento con sus aspas, hacia 1922. Colección José Sánchez. Conil en la Memoria, p. 25, 2004.

Del Conil de Lanzarote:

Conil es un pequeño pueblo perteneciente al municipio de Tías. La primera documentación que tenemos de él es de 1618, por parte del escribano de Teguise Salvador de Quintana, que lo cita como «término que dicen Conil, que son tierras de pan sembrar, todas ellas que serán treinta fanegas poco más o menos». Y aparece después en todos los documentos que dan cuenta de los lugares afectados por las erupciones del Timanfaya de 1730, a partir de las Sinodales del obispo Dávila; en ellos se cita a Conil entre «los lugares perdidos por la arena y el cascajo que los ha tullido», y se dice que tenía entonces 17 vecinos. Además del pueblo, el nombre lo recibe una montaña que existe en su parte noroeste y que por sus pequeñas dimensiones se denomina Morro de Conil. Como el poblado está muy extendido, una parte de él se denomina Vereda Conil, y aparte hay otra Vereda de Conil que une este pueblo con el pueblo de Tías. No podemos asegurar la procedencia guanche de este topónimo, pero es lo más probable, a pesar de que existe un Conil de la Frontera en la provincia de Cádiz y que conil fue palabra del francés medieval con el significado de 'conejo', por lo que de inmediato viene a colación el gentilicio que llevan hoy los naturales de la isla de Lanzarote de conejeros. Se tiene por cierto que fue el segundo Adelantado de Canarias don Pedro de Lugo quien introdujo los conejos en la isla para disponer de caza, y que «se apoderaron del país de tal manera que se ha solido dar a los naturales el nombre de conejeros» (Viera 1982b: 133). ¿Hará referencia el topónimo Conil a este hecho? Pero habría que descartar el origen francés del término, pues la introducción de los conejos en la isla fue muy posterior a la expedición normanda.” (Fuente: Toponimia de Lanzarote, Maximiano Trapero y Eladio Santana Martel).

Iglesia de Conil, Xcarlitos, Wikipedia, la enciclopedia libre.


domingo, 14 de febrero de 2021

MONOPOLIO ALMADRABERO DE LOS DUQUES (1993).

De la mano de Miguel Angel Ladero Quesada, vamos a conocer algunos detalles sobre el monopolio que la Casa de Medina Sidonia aplicaba al derecho de calar las almadrabas en determinadas zonas del litoral andaluz. Transcribimos una pequeña parte de su trabajo, referenciado al final, por si alguien quiere ampliar esta interesante información.

Los orígenes de la pretensión monopolística de los Guzmán, duques de Medina Sidonia, se remontaban al fundador del linaje y de los primeros señoríos, Alfonso Pérez de Guzmán el Bueno, que recibió en 1299 la almadraba de Guadi-Coní, entre los cabos de Roche y Trafalgar, por merced de Fernando IV, con permiso para establecer allí una población, que sería la futura Conil.


Detalle de la carta "La nueva y grande relumbrante antorcha de la mar" de J. van Keulen, centrada en las costas del Estrecho, 1695. Fuente: DE IBERIA A ESPAÑA a través de los mapas. Servicio de Documentación Geográfica y Biblioteca. Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG), julio 2018. Dirección General del Instituto Geográfico Nacional (IGN). MINISTERIO DE FOMENTO.

Las almadrabas ya existían antes, pues se mencionan en la merced real a la Orden de Santiago referente a las localidades próximas de Vejer, Alcalá de los Gazules y Medina Sidonia, aunque la Orden apenas llegó a ejercer su señorío sobre ellas. Por el contrario, Pérez de Guzmán iría ampliando el suyo desde fines del siglo XIII: Sanlúcar de Barrameda con Rota y Chipiona en 1297, parte de el Puerto de Santa María, y Ayamonte, junto a la frontera de Portugal, poco después, Chiclana, muy cerca de Cádiz, en 1303, y Vejer en 1307.


Delimitación de la zona donde calar la almadraba de Guadi-Coní, en 1299. Captura en Google Maps, elaboración propia, junio 2020.

La consolidación de los señoríos de los Guzmán apoyó su pretensión de armar almadrabas en régimen de monopolio por toda la costa atlántica andaluza, que se completaría en 1368 cuando Juan Alfonso Guzmán recibió, además, el condado de Niebla con las costas incluidas en él. En aquel momento, el nuevo conde afirmaba ya, como un derecho tradicional de su Casa, el monopolio almadrabero en toda la costa, desde la desembocadura del Guadiana hasta la frontera con Granada, junto al estrecho de Gibraltar pero, aunque Enrique II así lo reconoció, es imposible saber si se basaba en un privilegio de merced real expreso y escrito, porque el archivo de la Casa se quemó en Carmona durante las turbulencias de los últimos años de Pedro I y el llamado <privilegio de las almadrabas>de 4 de abril de 1295 que mencionan los cronistas ducales del siglo XVI es falso. Este rey, por cierto, había visitado las almadrabas de Conil en pleno funcionamiento, durante los meses de mayo o junio de 1356, lo mismo que haría Enrique IV exactamente cien años después. Sin duda, el espectáculo merecía la pena.


Ampliación de la zona para el calado de las almadrabas en régimen de monopolio, en 1368, cuando se adquiere el condado de Niebla. Captura en Google Maps, elaboración propia, junio 2020.

Los Guzmán del siglo XIV, aunque proclamando su derecho a armar almadrabas en cualquier parte de la costa, probablemente lo hicieron sólo en Conil, para aprovechar el respaldo que les proporcionaban sus salinas de Vejer, y también en Conilejo y, algo más al E., en Zahara. Pero, a medida que aumentaba el tráfico comercial y marítimo en Andalucía, crecía también la importancia del atún, y comenzaban las luchas por su control, que se agudizaron en el transcurso del siglo XV.”

 Plano de las salinas de Conil para el Excmo. Sr. Duque de Medina Sidonia, año de 1772”, Archivo General Fundación Casa Medina Sidonia, leg. 1156, doc 64, ES.11031.

Fuente: “Boletín de la Real Academia de la Historia”, Tomo CXC. Número III, año 1993. Las almadrabas de Andalucía siglos XIII y XVI. Miguel Angel Ladero Quesada.


sábado, 13 de febrero de 2021

TEMPORAL EN CÁDIZ (1912).

Fuente: “ABC”, del martes 13 de febrero de 1912.


Aspecto de la orilla del mar en un temporal. Fuente: La Vanguardia, Moisès Vilageliu, diciembre 2016.


Para insistir en estos daños, he aquí la transcripción de una reseña del “DIARIO DE CÁDIZ”, del 3 de febrero de 1912: “Sigue el tremendo temporal azotando nuestras costas. Ayer la fuerza del mar causó algunos desperfectos en la Alameda y el Campo del Sur. La vía del tranvía lleva varios días levantada por el temporal entre la Cortadura y Torregorda. Los tranvías entre Cádiz y San Fernando estarán suspendidos durante varios días, ya que los daños son de consideración. En la parte de Cádiz han quedado siete tranvías que efectuarán su recorrido entre la Victoria y la Alameda Apodaca.”


Socavón en la Alameda de Apodaca a consecuencia del temporal. Fuente: Diario de Cádiz, 7 febrero 1912.


Socavón en la Alameda de Apodaca a consecuencia del temporal. Fuente: Diario de Cádiz, 7 de febrero de 1912.