miércoles, 19 de agosto de 2026

EN UNO DE LOS RINCONES DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE CONIL: “EL COLECTOR DE LA VILLA DE CONIL SE DEFIENDE” (1868).

Entre la documentación conservada de la Colecturía de Conil destaca este oficio de 25 de septiembre de 1868, dirigido al Vicario General y Provisor del Obispado, en el que el colector parroquial, José Blas Sánchez Barahona, responde a un requerimiento recibido pocos días antes. El documento se sitúa en un momento de especial incertidumbre institucional, apenas unos días después del estallido de la Revolución de Septiembre de 1868, "La Gloriosa", aunque su contenido refleja problemas de naturaleza administrativa que venían arrastrándose desde tiempo atrás y que afectaban a la gestión de memorias, capellanías y obras pías.

El origen de la comunicación es una noticia llegada al Obispado según la cual la Colecturía de Conil mantenía retrasos en el cumplimiento de determinadas cargas piadosas. Sánchez Barahona rechaza de plano dicha acusación, atribuyéndola implícitamente a un "chivatazo" o denuncia de alguien que, según afirma, desconocía por completo el verdadero estado de la oficina. En su defensa explica que, al hacerse cargo de la Colecturía en mayo de 1867, recibió una documentación incompleta y desordenada, circunstancia que dificultaba extraordinariamente el desempeño de sus obligaciones. Incluso invita al Vicario General a comprobar personalmente sus afirmaciones, bien recabando el testimonio del entonces arcipreste de Conil, don Gonzalo Valverde, o bien mediante la futura visita pastoral, en la que —asegura— podrá verificarse que ha cumplido diligentemente con su "penoso cargo" en la medida que las circunstancias se lo han permitido.

La carta constituye un interesante testimonio del funcionamiento cotidiano de la administración eclesiástica parroquial en la segunda mitad del siglo XIX, así como de las dificultades materiales derivadas de una deficiente transmisión de la documentación entre titulares de un mismo oficio. Al mismo tiempo, refleja cómo los mecanismos de inspección y control del Obispado podían activarse a partir de denuncias o informes cuya procedencia no siempre se hacía constar, obligando a los responsables locales a justificar detalladamente su gestión. El documento ofrece, por ello, una valiosa perspectiva sobre las relaciones entre la autoridad diocesana y sus administradores parroquiales, así como sobre la cultura burocrática y de rendición de cuentas propia de la Iglesia de la época. 

Estampa del centro de la Villa donde la vida del vecindario giraba alrededor de la plaza de Santa Catalina presidida por la Iglesia Mayor homónima. Fuente: Imagen creada por ChatGPT, sobre una fotografía base de Antonio Leal, octubre de 2022. 

Transcripción <textual> de Rafael Coca López:

«”+ COLECTURIA DE CONIL. / Con algun atraso há sido en mi poder el atento oficio de V.S. fecha 16 del corriente [septiembre 1868; reproducido aquí el 12 de agosto de 2026], participandome há llegado á noticia de V.S. que en esta Colecturia sufre retraso el cumplimiento de algunas memorias y obras pias. / Ciertamente él que asi há informado á V.S. no tiene conocimiento de estado de las cuentas y documentos (si tales pueden llamarse) que me fueron entregados con fecha 19 de Mayo del año anterior de 1867 por el Señor Arcipreste que fué de esta D. Gonzalo Valverde por entrega que de ellos le hizo mi antecesor D. Juan Heredia con fecha 12 del mismo mes [mayo 1867] en que cesó por pasar á Puerto Real á desempeñar el cargo de Coadjutor de aquella Parroquia, como puede V.S. informarse verbalmente, si lo estima conveniente, del mismo Señor D. Gonzalo que esta en esa. /

Fotografía del documento completo. Fuente: Archivo Parroquial Santa Catalina, Rafael Coca López, 31 agosto 2021. 

Ahora bien contestando al dicho atento oficio de V.S. debo decirle quedo en la obligacion de cumplimentarle, como hasta aquí lo hé hecho, examinando las fundaciones y los varios escritos ó apuntes, que por cierto están en bastante desorden, que aquí ecsisten; y de su resultado procedere cumplimentando lo mandado en Santa Visita y lo que V.S. me preceptua; y cuando V.S. tenga á bien ó aquella llegue á girarse en esta Parroquia tendran la satisfaccion de ver que el Colector que suscribe há llenado las obligaciones de su penoso largo en cuanto lo permiten las circunstancias porque han pasado las Oficinas de esta Clase. / Dios guarde á V.S. muchos años. / Conil y Septiembre 25 de 1868. / [Firma y rúbrica de:] José Blas Sánchez Barahona.”» 

*** Fuente: Archivo Parroquial de Conil de la Frontera. Carpeta de correspondencia. Agradecimiento: Yelman Francisco Bustamante Solórzano, párroco de Santa Catalina de Alejandría. 

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