De como, históricamente, el entierro no ha sido sólo un ritual de despedida, si no la última exhibición de estatus. La muerte, lejos de igualarnos, a menudo ha subrayado las jerarquías que definieron la vida del difunto. Los Libros de Defunciones nos sirven para calibrar esas diferencias. Se van a transcribir varias partidas de defunción: unas “gratis et pro Deo”, y, otra, de “honras enteras”.
Entre la caridad y la ostentación: dos formas de despedir a los muertos en el s.XVIII. Fuente: Imagen creada por ChatGPT.
En la primera, la expresión latina significa “gratis y por Dios”, y consistía en un servicio funerario realizado por la Iglesia sin coste alguno para la familia del difunto, motivado por la caridad cristiana y la falta de recursos económicos del fallecido. Estaba destinado a personas muy pobres, indigentes, transeúntes, enfermos de hospitales sin medios, o aquellos que morían sin dejar testamento ni recursos (indicadores de pobreza). Se realizaba como una obra de misericordia (Dei amore), donde la institución religiosa asumía el coste espiritual y material del entierro, a menudo registrándolo en los libros parroquiales como una obra de caridad. Se registran frecuentemente en actas parroquiales de los siglos XVII y XVIII, donde la Iglesia aseguraba un entierro digno a pesar de que el fallecido no pudiera pagar las tasas habituales. En Conil, habitualmente, estas entierros terminaban con la inhumación de los cadáveres en el Hospital, localizado en la actual Casa Parroquial, en la calle Hospital precisamente.
Reproducción de una partida de defunción con entierro “gratis et pro Deo”. Fuente: Libro 3 Defunciones (1747-1766), Folio 34. Archivo Parroquial Santa Catalina, Rafael Coca López, 24 febrero 2023. Transcripción literal: “Francisco Gutierres. En la villa de Conil en 23 dias del mes de enero del año de mil setecientos y sinquenta y uno Francisco Gutierres, natural de la villa de Vexer, y vessino de esta, como de quarenta años, marido que fue de Catalina Gil, se enterro en el hospital “gratis et pro Deo”, por ser pobre de Solemnidad, ressibio los Santos Sacramentos, de que doi fe= Don Xpstoval de la Torre.”
Reproducción de tres partidas de defunción con entierro “gratis et pro Deo”. Fuente: Libro 3 Defunciones (1747-1766), Folio 35. Archivo Parroquial Santa Catalina, Rafael Coca López, 24 febrero 2023. Transcripción literal: “Isabel Moreno. En la villa de Conil de la Frontera, en quinse de marzo del año de mil setecientos y sinquenta y uno, Isabel Moreno, natural y vessina de esta villa, como de 90 años, muger que fue de Gonsalo Garcia, se enterro en el hospital gratis et pro Deo, por ser pobre de solemnidad y ressibio los Sacramentos, de que doi fe. Don Xpstoval de la Torre.” // Josepha de Oliva. En la villa de Conil de la Frontera, en 22 dias del mes de marzo del año de mil setecientos y sinquenta y uno, Josepha de Oliva, natural y vessina de esta villa, como de 56 años, viuda de Pedro de Medina, se enterro en el hospital gratis et pro Deo, por ser pobre de solemnidad, ressibio los Santos Sacramentos, y lo firme. Don Xpstoval de la Torre.” // Francisco Ramires Piña. En la villa de Conil, en 31 dias de marzo del año de 1751, Francisco Ramires Piña, natural y vessino de esta, como de 58 años, marido de Sevastiana Garcia de la Vega, se enterro en el hospital gratis et pro Deo, por ser pobre de solemnidad, ressibio los Santos Sacramentos, y lo firme. Don Xpstoval de la Torre.” //
En la segunda, un entierro con oficio de honras enteras, tres posas y acompañamiento de todo el clero constituye la máxima categoría litúrgica de las exequias católicas tradicionales, equivalente a un entierro de "primera clase" o de especial solemnidad, reservado históricamente para personalidades, nobles, altos cargos eclesiásticos o personas de alto estatus social, en nuestro caso se aplica a un párroco que fue de Conil. Este tipo de funeral se caracteriza por una ceremonia extensa, la participación de numerosos religiosos y la realización de tres paradas rituales en el camino hacia la sepultura. Incluye la Misa de cuerpo presente con cantos y rituales completos (el Miserere o el Libera me, Domine), responso, y la vigilia o velatorio. Las tres posas son tres paradas obligatorias que realiza el cortejo fúnebre entre la iglesia y el cementerio (o dentro de la iglesia). En cada "posa" se coloca el féretro en el suelo, se reza un responso y se bendice el cuerpo. Es un ritual simbólico de despedida y descanso. En nuestro caso, el cortejo fúnebre está precedido y acompañado por todos los miembros del clero, incluyendo la comunidad de frailes franciscanos del Convento de la Victoria. Los cadáveres eran inhumados en la misma iglesia parroquial.
Reproducción de una partida de defunción con entierro de “honra entera”. Fuente: Libro 3 Defunciones (1747-1766), Folio 35 vuelto. Archivo Parroquial Santa Catalina, Rafael Coca López, 24 febrero 2023. Transcripción literal: “Don Joseph Mathias Gonsales Gasson, Presbitero. Ventus est vita mea. En la villa de Conil Torre Gusman de la Frontera, en dies y seis del mes de abril del año de mil setecientos y sinquenta y uno, Don Joseph Mathias Gonsales Gasson, Parrocho que fue de esta villa, como de sinquenta y quatro años, se enterro en esta parroquial con oficio de honrras enteras, tres possas, acompañaamiento de todo el Clero y Comunidad de San Francisco de Paula, la que canto una missa y vigilia, no texto por no tener bienes, ressibio los Santos Sacramentos de que doi fe= Don Xpstoval Garcia de la Torre.” //
En el margen izquierdo del documento anterior, aparece un sugerente dibujo, una calavera con huesos cruzados, que funciona como un claro símbolo de memento mori, es decir, un recordatorio de la muerte. Este tipo de iconografía era común en registros de defunción o anotaciones relacionadas con entierros, epidemias o situaciones especialmente graves. No es decorativo: es un aviso visual inmediato de que el contenido trata sobre la muerte. La frase en latín que acompaña al dibujo, aunque con ortografía algo libre, parece leerse como “el viento es mi vida”, con un sentido bastante profundo, pues expresa la idea de que la vida es efímera, pasajera y frágil, como el viento que aparece y desaparece. Es una reflexión muy acorde con el contexto de una muerte (posiblemente la persona mencionada en el documento). Ese tipo de detalles marginales a veces dicen casi más que el propio texto principal, porque reflejan la mentalidad y la sensibilidad de quien escribió el documento, en este caso el cura Cristóbal García de de la Torre.
*** Fuente: Libro 3 de Defunciones (1747-1766), Folios 34-35. Archivo Parroquial Santa Catalina. Agradecimiento: Yelman Francisco Bustamante Solórzano, párroco de Conil de la Frontera.




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